El lunes 13 de agosto el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia realizó unas duras declaraciones dirigidas a los EE UU. El motivo fue la nueva tanda de sanciones contra Irán. Esta vez los norteamericanos implican a terceros países, lo que significa que también a Rusia, señala la administración de esta país.  En el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso dicen que los estadounidenses hablan de un "chantaje abierto, aplicado a empresas y bancos de otros países". Por su parte, el vicepresidente de la Asociación de analistas políticos, Alexánder Nagorni, está convencido de que, por muy duras que sean las declaraciones de Moscú, no afectarán lo más mínimo a la posición de los EE UU.

"La cuestión es que no hay otra vía que no sean sanciones de tipo unilateral contra terceros países. Esto significa que de facto repercutirá sobre muchos sujetos rusos. Esta es la razón de la respuesta, que también es puramente simbólica. ¿Y qué otra cosa se podría hacer? ¿Una llamada de Putin a Obama? Creo que el Ministerio de Asuntos Exteriores han consultado con Putin está acción conjunta, que debería dar algún tipo de señal",,explica.

La retórica utilizada esta vez por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha sido prácticamente soviética. Expresiones como estas se utilizaban en tiempos de la Guerra Fría. El presidente del Instituto de Oriente Próximo, Evgueni Satanovski, está convencido de que entonces, al igual que ahora, no eran más que palabras.

"La retórica va acorde a los tiempos. La única diferencia cuando no hay guerra fría ni carrera armamentística Rusia ya no es la Unión Soviética. ¿Por qué perder el aliento con duras declaraciones?, señala.

La nueva tanda de sanciones afecta a los países y organizaciones que colaboran con Irán en el ámbito de la extracción y transformación de hidrocarburos, así como en los sectores financieros y de aseguración. Los EEUU amenazan con el embargo de las propiedades de dichas compañías y con el bloqueo de sus cuentas en los bancos americanos. Incluso en caso de que se consiga cerrar la exportación de crudo iraní, no sería un golpe demasiado fuerte para la economía del país o la economía mundial, considera el colaborador de la empresa RusEnergy, Mijáil Krutijin.

"Puede que el volumen total de las exportaciones de Irán se reduzca un tercio debido a las sanciones, a pesar de ello, creo que le quedará dinero suficiente en el presupuesto como para sobrevivir. En lo que se refiere al mercado mundial, el efecto será mínimo, incluso si un tercio del petróleo iraní no llega a los consumidores. El mercado ya está acostumbrado a estas a amenazas y puede recuperar su posición fácilmente", dice convencido.

Hace pocos días se publicó que Irán había cambiado las banderas de sus petroleros. Ahora el 'oro negro' iraní se transporta bajo bandera de Tanzania, Tuvalu, Sierra Leona, Bolivia y Moldavia.

Artículo publicado originalmente en Kommersant