Las protestas masivas con las que la clase media moscovita respondió a la victoria electoral de Putin y al regreso de este al Kremlin en mayo del presente año, se han trasladado a las redes sociales. Los expertos no excluyen que la gente vuelva a salir a las calles en otoño. En Moscú se está preparando una  acción de protesta masiva para el 19 de agosto, aniversario de la intentona golpista de 1991.

Según  Alexéi Mujin, director general del Centro de Información Política, “se está logrando alejar al país y al sistema político de medidas abiertamente represivas en lo que se refiere a supuestos descontentos y activistas”.

Sin embargo, hay otros analistas que excluyen la posibilidad de una inminente 'vuelta de tuerca'. Estos recelos vienen determinados por el juicio no solo notorio sino también injusto, en opinión de muchos rusos, del grupo Pussy Riot, y por los recientes registros en los domicilios de destacados representantes de la oposición.

Otro factor a tener en consideración las leyes aprobadas urgentemente y que dificultan la actividad de las organizaciones no gubernamentales, que endurecen la responsabilidad por infracciones cometidas durante las acciones masivas y que introducen la responsabilidad penal por calumnias.

Con todo, lo que preocupa no son tanto las leyes en sí como su aplicación práctica, mediante la cual actas en apariencia razonables pueden convertirse en mecanismos para reprimir a la disidencia.

Cierto es que casi simultáneamente la legislación rusa se nutrió de normas relativamente liberales: simplificación del sistema de registro de partidos políticos, el restablecimiento, aunque con algunas restricciones, de las elecciones directas de los dirigentes regionales.

“Una parte significativa del movimiento de protesta ha aceptado las nuevas normas del juego. No es de extrañar que ya se hayan inscrito 126 partidos, y la competencia  durante el proceso de preparación a las primeras elecciones a gobernador ha aumentado considerablemente”, dice Dmitri Orlov, director general de la Agencia de Comunicaciones Políticas y Económicas.

No opina igual Vladímir Slatinov, experto del Instituto de Investigaciones Humanístico-Políticas. Este cree que los recelos sobre una “vuelta de tuerca” están justificados y que la atmósfera social es de mayor confrontación.

Para aplacar dicha confrontación la Administración está tomando medidas de carácter no solo legislativo, sino también organizativo. En enero de 2013 empezará a emitir un canal en la televisión pública en el que la política editorial no va a depender del Kremlin ni de ningún otro partido político.

Además, se han creado numerosos órganos asesores adjuntos a los órganos de Gobierno a los que se están incorporando destacados opositores. Por ejemplo, al Consejo Público adjunto al Ministerio de Educación y Ciencia se ha invitado a uno de los participantes más activos de las protestas de la primavera, el escritor Dmitri Bikov, y a Irina Prójorovna, hermana de Mijaíl Prójorov, fundador del partido liberal 'Plataforma ciudadana'.

Estas acciones en varias direcciones autorizan a los expertos a poner en duda en rubo unívoco de los primeros cien días de presidencia Putin. Pero recientes encuestas de opinión pública demuestran que tiene el apoyo de cerca de la mitad de la población. Ante esta correlación de fuerzas, la compensación entre corrientes políticas contrarias puede considerarse una demostración sensata de agilidad política.

Peor andan las cosas en economía, donde las transformaciones estructurales ni siquiera han empezado.

“La tarea principal de Putin es apartarse del modelo económico que se ha creado durante los últimos doce años con la participación de él mismo, y que supone para la economía rusa una dependencia excesiva de la exportación de materias primas a Occidente”, dice el politólogo Pável Sviatenkov. “Si la economía rusa va a desarrollarse siguiendo el mismo guión que sigue ahora, acumulará una vulnerabilidad considerable... Llegaremos a un estancamiento que incluirá al Ejército, a la industria, y todo ello supondrá la amenaza de bancarrota estatal si el precio del petróleo baja demasiado”

Hay que esperar que no se llegue a la bancarrota del Estado. Pero la base de las protestas políticas son, normalmente, los problemas económicos, y cuanto más profundos son estos problemas, más activas son las protestas.

Todos los expertos hablan de la necesidad de una estrategia económica viable. “Pero es complicado elaborar una estrategia con las condiciones de una estructura política que debe satisfacer unos compromisos determinados”, dice Slatinov. Lo respaldan otros expertos que proponen desmontar el 'poder vertical' creado por Putin y apuestan por desarrollar la autonomía de las administraciones regionales y locales.

Podemos suponer que Putin va a ponerse a ello de forma inmediata, tras cumplir con una de sus tareas principales en sus cien primeros días tras su vuelta al Kremlin: demostrar la legitimidad de su presidencia. “La opinión pública, incluyendo la opositora, ha reconocido entre dientes que ganó las elecciones y que es el presidente legítimo”, dice Sviatenkov.