En el año 2011, cerca de 24 millones de rusos salieron al extranjero y este año se mantiene la misma tendencia. En general, los rusos viajan 1,3 veces más que los habitantes de China, 3,4 veces más que los de la India y 4,6 veces más que los de Brasil.

La primera razón de este dinamismo es la proximidad geográfica de Rusia a los grandes centros de interés turístico del mundo. “París, que recibe el mayor número de turistas del mundo, está, desde luego, más cerca de Rusia que de China, India o Brasil”, explicó Maia Lomidze, directora ejecutiva de la Asociación de Operadores Turísticos de Rusia (ATOR). Pero los expertos también atribuyen este fenómeno a la mejora del nivel de vida en el país.

Lomidze señaló que los diez destinos preferidos por los turistas rusos son, sobre todo, Turquía, Egipto, España, Grecia, Italia, Bulgaria, Croacia, Tailandia, Finlandia y Chipre. En los últimos años, estos diez países se han mantenido invariablemente a la cabeza de la lista. Sin embargo, en un futuro próximo en esta lista de 'grandes éxitos' podrían 'colarse' destinos nuevos y, curiosamente, la mayoría de ellos serían países de mayoría musulmana. “Los Emiratos Árabes Unidos, sobre todo Dubái, está avanzando puestos. También Marruecos y Túnez tienen un buen potencial turístico”, comentó Lomidze. 

Aunque los turistas rusos dejan no poco dinero en países islámicos, la propia Rusia no acoge a un gran flujo de visitantes musulmanes. Mientras tanto, la industria turística mundial lleva ya un tiempo adaptándose a la gran afluencia de este tipo de turistas.

En algunos países van apareciendo zonas de veraneo totalmente 'halal' (donde toda la comida obedece las reglas dietéticas islámicas), y en los aeropuertos se acondicionan salas de oración para los musulmanes. En la actualidad los turistas procedentes de países musulmanes desembolsan una cantidad de dinero muy por encima del gasto medio de todos los demás viajeros, y podrían llegar a gastar 192.000 millones de dólares en 2020.

La temporada pasada, los turistas procedentes de los países ricos en petróleo de Oriente Medio dejaron en los destinos turísticos extranjeros un total de 126.000 millones de dólares.     

Previsiones

Rusia planea invertir cerca de 3.000 millones de dólares en el desarrollo del turismo en los años 2011-2018. Se espera que el flujo de turistas extranjeros aumente seis veces, hasta 23 millones de turistas para el año 2018, y el volumen del mercado de servicios turísticos se incremente 4,7 veces, hasta llegar a los 13.000 millones de dólares. La aportación del turismo al PIB es de 6,5%, lo que supone un 3% menos que el promedio mundial. En el ranking de competitividad en el sector turístico, Rusia ocupa un modesto puesto 59 en un total de 139.

Por ahora los turistas de estos países tienden a elegir para sus vacaciones países con cultura y religión afines. Sus destinos favoritos siguen siendo Egipto, Turquía, Malasia e Indonesia. Sin embargo, también Australia y Tailandia se están adecuando a las necesidades del flujo turístico más prometedor actualmente. En los hoteles  aparecen restaurantes con cocina especial y centros de spa adaptados para musulmanes. Por ejemplo, los expertos han reconocido el Aeropuerto Internacional de Bangkok como el mejor entre los países no islámicos en términos de servicios ofrecidos a este tipo de turistas. 

En cuanto a Rusia, no existe una infraestructura adecuada para la categoría más prometedora de turistas. “Aquí no se acostumbra a dividir a los turistas de este modo”,  declaró Irina Tiúrina, secretaria de prensa de la Unión Rusa de la Industria Turística. Según los expertos, aunque esta tendencia se llegue a desarrollar en Rusia, será principalmente en aquellas zonas donde predomina la cultura musulmana.

Los expertos no entran a evaluar por ahora si eso es bueno o malo, sobre todo para la economía. Pero sí recalcan que en lo tocante al desarrollo del turismo internacional en general, Rusia todavía tiene que avanzar en muchos aspectos. “En Moscú ni siquiera hay señales en inglés y eso es algo que hay que enmendar, sin lugar a duda. Tampoco se anuncian en inglés las paradas del metro. Al menos se podría poner un tablero electrónico que anuncia el nombre de cada parada. ¿De qué  condiciones especiales para los musulmanes se puede hablar, cuando todavía no se ha adaptado nada, ni tan siquiera, para los europeos, que son la mayoría de turistas?”, se lamenta Lomidze. 

Entre otras razones, es por eso por lo que incluso los turistas europeos no viajan más allá de Moscú, San Petersburgo o el Anillo de Oro (un conjunto de ciudades con historia secular al noreste de Moscú), a pesar del atractivo y la diversidad de la naturaleza de Rusia. “Por otra parte, los extranjeros llevan tiempo pidiendo que no se les lleve siempre a ver las mismas innumerables iglesias y catedrales, porque no es lo único que les interesa. También les atrae la vida de los pequeños pueblos, los monumentos naturales y culturales, así como también otros lugares de interés turístico”, asegura Tiúrina.