"La revancha, la utilización de la fuerza para el restablecimiento de la unidad territorial está tan vivo como siempre en las mentes de los políticos más encendidos en Tiflis", dijo el viceprimer ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Grigori Karasin, al cumplirse el cuarto aniversario de un conflicto que se llevó por delante la vida de cientos de civiles de ambos bandos.

Alexánder Sókolov, politólogo y miembro de la Cámara cívica de la Federación rusa, expresó una opinión similar. Considera que "el hecho de que Georgia continúe armándose y que no haya reconocido la independencia de Osetia del Sur y de Abjazia, nos dice que esta posibilidad (la utilización de la fuerza) existe".

Sókolov señaló además que con un cambio de gobierno en Georgia (las elecciones al parlamento están convocadas para el 1 de octubre de 2012 y las presidenciales tendrán lugar dentro de un año), las posibilidades de normalización de las relaciones  entre el pías y Osetia del Sur aumentarían. El politólogo considera que "como negociador, cualquier candidato sería más aceptable para Rusia que el actual Presidente, Mijáil Saakashvili".

Mientras tanto, estos últimos días el Comité de Investigación de Rusia, organismo encargado en determinar los culpables del conflicto, ha desvelado nuevos detalles de la investigación en marcha sobre el caso abierto en relación a los hechos acaecidos en Osetia del Sur. En concreto, el departamento ruso afirma que la investigación ha conseguido pruebas de que los mandos de Georgia intentaron desacreditar al ejército ruso durante el ataque a Osetia del Sur.

"Hemos obtenido declaraciones de testigos que afirman que antes de que entraran las tropas rusas en la ciudad de Gori y otras poblaciones de la frontera con Georgia,  vistieron a mercenarios ucranianos con el uniforme del ejército ruso y los utilizaron para realizar montajes de fotográficos con fines propagandísticos y para confundir a los habitantes georgianos y a la población civil. También hicieron vídeos en los que aparecían actos de violencia y saqueos de con la población civil situada en los pueblos georgianos", ha declarado el Comité de investigación.

Esta agencia estatal precisa que los investigadores rusos han revisado meticulosamente los lugares donde tuvieron lugar los hechos, han interrogado a varios miles de testigos, víctimas y especialistas, y han realizado unos 600 peritajes judiciales. El Comité de Investigación afirma que los resultados "obtenidos son una prueba incontestable de la implicación de altos cargos de Georgia, también altos mandos militares de las fuerzas armadas de diferentes rangos en delitos contra la paz y la seguridad humana en el territorio de la República de Osetia del Sur en agosto de 2008".

Mientras tanto, el número de rusos que están a favor de que Osetia del Sur y la otra antigua autonomía georgiana de Abjazia, entren a formar parte de Rusia, crece constantemente.   Según los datos de la encuesta realizada entre el 20 y el 23 de julio por Levada Center, en la cual participaron más de 1.600 personas de las 45 regiones de Rusia, el 35% de los rusos se mostró a favor de este escenario, lo que supone casi un 50% más que el año pasado.

El 8 de agosto de 2008, las tropas georgianas atacaron Osetia del Sur y destrozaron parte de su capital, Tsjinval. Rusia, defendiendo a los habitantes de Osetia del Sur, muchos de los cuales habían adoptado la nacionalidad rusa, introdujo en la república casi 10.000 militares y cientos de unidades militares y, después de cinco días de acciones militares, expulsó al ejército georgiano de la región.

A finales de agosto de 2008 Rusia reconoció la independencia de Osetia del Sur y de la otra exautonomía georgiana de Abjazia. En respuesta Tiflis rompió relaciones diplomáticas con Moscú y declaró las dos repúblicas caucásicas como territorio ocupado. Occidente también mantiene con firmeza la posición de "defensa de la unidad territorial de Georgia".

El artículo está redactado a partir de materiales de Expert, Vzgliad y RIA Novosti.