El KGB explica que la presencia de los pilotos suecos, que manifestaron su disposición a viajar a Minsk en caso de que se les garantice su seguridad e impunidad, es necesaria para la celebración de los correspondientes "careos".

"Se esclarecerá el papel de cada persona que tomó parte en la incursión ilegal" en territorio del Estado bielorruso "y de sus cómplices", añade la nota oficial.

El Comité, que ha pedido a las autoridades de Suecia y Lituania asistencia jurídica en el caso, precisa que los bielorrusos implicados en el caso serán juzgados y castigados, de acuerdo al código penal.

Este caso ha provocado un conflicto diplomático entre Bielorrusia y Suecia, que la pasada semana se intercambiaron la expulsión de sus respectivos embajadores, y entre Minsk y Bruselas.

En respuesta, los países de la Unión Europea amenazaron hoy con la imposición de nuevas sanciones contra el régimen de Alexandr Lukashenko, considerado el último dictador de Europa.

"Esta no es una situación únicamente entre Suecia y Bielorrusia, es una situación (...) que afecta a la relación de la UE con Bielorrusia", recalcó.

Debido al incidente del lanzamiento de ositos de peluche con pancartas en defensa de la libertad, Lukashenko destituyó recientemente al jefe del comité estatal de vigilancia fronteriza y al comandante en jefe de la Fuerza Aérea.

Según las agencias, en el avión viajaban dos miembros de la compañía de relaciones públicas sueca Studio Total y varios opositores, disidentes y activistas de los derechos humanos bielorrusos exiliados en la vecina Lituania.

Según Amnistía Internacional, un fotógrafo y estudiante de periodismo, Antón Suriapin, podría ser condenado a siete años de cárcel por colgar fotos de los ositos de peluche en internet.

Suriapin, considerado preso de conciencia por AI, fue detenido como sospechoso de haber colaborado con los autores de la violación del espacio aéreo, lo que ha sido negado por la compañía sueca.

Lukashenko, en el poder desde 1994, ha acusado en numerosas ocasiones a los países vecinos, en particular a Polonia, de financiar e instruir a la oposición democrática bielorrusa para dar un golpe de estado. EFE