Así lo cuentan a Rusia Hoy fuentes de la empresa, que desde hace 18 años ha hecho de los países de la antigua Unión Soviética uno de sus mercados más importantes.

Lladró crea espectaculares piezas de porcelana, y gracias a ello se ha convertido en epítome del lujo y se ha vuelto una de las empresas más importantes de Valencia, en el este de España y el tercer mercado del país.

Sus boutiques se encuentran en los mejores centros comerciales del mundo, al lado de marcas como Louis Vuitton, Loewe o Hermés. Y en Rusia, ha conseguido situarse significativamente en el top of mind  de los consumidores más ricos.

Piezas de 160.000 euros

En Rusia, vende porcelanas de precios superiores a los 100.000 euros. Y lo hace con más soltura que en otros lugares del mundo. Allí, el best-seller de la marca es, precisamente la pieza más cara. Se llama 'La Reina del Nilo', y vale 160.000 euros en el mercado local. Ocupa más de un metro y medio de largo y representa una escena en el Egipto de los faraones.

“El público ruso está entendiendo muy bien los valores de Lladró. Quieren piezas únicas, muy restringidas, incluso con un toque vintage. Aprecian la tradición de la porcelana como aprecian el trabajo de la vieja Fábrica Imperial de Porcelana de San Petersburgo y, además exigen exclusividad”, explica Francisco Cirujeda, responsable de las exportaciones de Lladró en esa parte del mundo.

En promedio, el comprador ruso compra más y mejor que la mayoría de clientes de Europa Occidental. Su factura alcanzará un valor de 3.000 ó 4.000 euros, mientras que el consumidor británico o italiano, por ejemplo, compra piezas de la marca por valor de tan sólo 300 ó 400 euros.

Para las empresas españolas del sector del lujo, países como Rusia, China, Brasil, la India o los países árabes son destinos fundamentales para dar salida a sus productos. 

Según el Foro de Marcas Renombradas Españolas, Lladró es una de las marcas españolas más conocidas en el exterior, junto con Zara, los bancos Santander Central Hispano y BBVA, Freixenet, SEAT o Iberia.

 

Ampli presencia en Rusia


En los casi 20 años de presencia de la empresa en Rusia,  ha establecido presencia en buena parte del país. “En Moscú tenemos cuatro boutiques exclusivas, y una más en Ekaterimburgo”, explica Cirujeda a Rusia Hoy.

Igualmente, la empresa cuenta con puntos de venta en otras 40 ciudades, incluyendo San Petersburgo, Kazán, Samara, Nizhni Nóvogotod, Krasodar, Sochi o Krasnoyarsk. 

En Rusia existe una larga tradición de porcelana de altísimo nivel, y eso le ha permitido entrar con fuerza en el círculo de compradores de mayor poder adquisitivo. 

Las figuras de Lladró son elementos muy utilizados por decoradores de interiores de alto nivel. Sus piezas también han encontrado salida como regalo para hombres de negocios moscovitas y entre las familias de la nueva clase media.

 

Autobuses de turistas

Desde hace poco, la empresa ha comenzado a recibir a grupos de turistas rusos que viajan directamente a su fábrica y al Museo Lladró, donde se guardan las piezas más relevantes de sus más de cinco décadas de historia, y que cada año visitan 15.000 personas al año.

Orígenes

La compañía nació en el año 1953 en un pequeño taller de un pueblo, Almàssera, cerca de la ciudad de Valencia. Allí, los hermanos Juan, José y Vicente Lladró comenzaron a crear piezas de porcelana evocativas del siglo XVIII en un pequeño horno en su casa familiar, labor que compaginaban con su trabajo en una fábrica cercana.

“Lladró se produce única y exclusivamente en Valencia y desde aquí distribuimos a más de 100 países”, cuenta Alicia González, representante de la empresa, en su oficina de la Ciudad de la Porcelana, como se conoce a la fábrica de la empresa en las cercanías de Valencia.

Promoción y arte

Para penetrar en un mercado tan nuevo, Lladró ha trabajado con una fuerte estrategia de relaciones públicas que, entre otras actividades, consiste en colocar sus piezas en entornos de de extrema importancia cultural y artística para el país. Como el Kremlin.

Hace ocho años la marca se consolidó con una primera exposición en el Museo del Kremlin, donde llevaron más de 400 obras clásicas. “Era la primera vez que una exposición de ese tipo tenía lugar en el Kremlin”, dice Cirujeda.

Igualmente, ha organizado exposiciones en espacios como el Bolshói de Moscú y a principios del próximo mes de septiembre, lo hará en el Teatro Mijailovski de San Petersburgo, que hoy en día dirige el bailarín Nacho Duato, antiguo responsable de la Compañía Nacional de Danza de España, y que precisamente nació en Valencia.

La exposición coincidirá con el estreno de la obra Giselle, y estará conformada exclusivamente por piezas de bailarinas de porcelana, creadas en los años cincuenta.