Se trata de un film que se refiere de un modo original a una porción de la historia norteamericana, más precisamente de la vida de uno de sus presidentes más notables, dirigida por un talentoso director ruso. La pregunta es recurrente: ¿Quién lo hubiera imaginado? Aparentemente, Tim Burton lo hizo. Él asegura que el hecho de que el director fuera ruso aportó otra perspectiva a la historia y además explica que el tema de los vampiros es algo que Bekmambetov conoce de cerca y por ello, ”la combinación fue perfecta”.

 

En una reciente entrevista realizada por Ezequiel Gutierrez (para HeyUguys), Burton (coproductor del film) asegura que luego de conversar con Timur Bekmambetov acerca del proyecto y de percibir la pasión que expresaba, le dijo que él debía dirigir la película. “Es un gran director y yo quería ver su versión del film”.

 

Lo cierto es que Abraham Lincoln, cazador de vampiros no parece dirigida por un ruso. No, al menos, por un ruso convencional. Probablemente esto se relacione a la temática del contexto de la guerra civil norteamericana, la abolición de la esclavitud y el rol de un personaje clave en el momento histórico en cuestión. O tal vez se deba al trabajo minucioso del escritor y guionista (Seth Grahame- Smith) o al grupo de actores, productores y a cada una de las personas que integró o participó del set.

 

Y paradójicamente, por esa misma razón, Bekmambetov es visto en Rusia como un director 'inusual' que rompe con todos los esquemas anteriores. En sus películas rusas hay personificaciones y ambientaciones muy definidas y propias de ese país, pero al mismo tiempo, muchos de sus efectos nos recuerdan a un estilo más bien occidental (similar a The Matrix, por ejemplo)

 

Si buscamos definir el sello de su filmografía, reconoceremos denominadores comunes con facilidad: el bien y el mal; el tormento que padecen sus personajes; las ineludibles luchas violentas y llenas de suspense, la oscuridad y el ingrediente sobrenatural que amalgama con maestría el drama con la acción.

 

“Si tuviera que usar dos palabras, diría: efectos especiales”, dice Andrés, de 15 años, mientras que Iván asegura que “sale de lo habitual, de lo ordinario y conocido y por eso me gusta tanto”. Sus films parecen tener muchos seguidores adolescentes y son muy vistos por los jóvenes en general.

 

La fuerza, la sangre, el profundo dolor, e inclusive, “la intención de perseverancia y el proceso de mejoramiento de sí mismo que cualquier ser humano es libre de encarar”, mencionadas por el actor Benjamin Walker (quien encarnó a Abraham Lincoln), son elementos primordiales para construir personajes que aportan aspectos extraordinarios a personas comunes y corrientes.

 

Luego de haber rodado películas como 'Wanted' (con Angelina Jolie, Morgan Freeman y James McAvoy) o la aventura animada '9' (con las voces de Elijah Wood, Jennifer Connelly, Martin Landau y Christopher Plummer, entre otros) Bekmambetov fue sumando nuevos espectadores fuera de Rusia.

 

“Hago películas para la audiencia, no para los críticos y mi audiencia tiene un gusto bastante raro” dijo alguna vez este director que, al igual que el águila de dos cabezas, parece mirar hacia lados opuestos al haber trabajado en países más bien antagónicos, buscando complementar lo propio de cada parte y respetar los códigos propios.

 

Muchas de las escenas de lucha que se ven en su último film fueron creadas en Kazajistán, perfeccionadas en Moscú y adaptadas en Estados Unidos. Tal vez este sea el mejor resumen de los orígenes de este director nacido en la República Socialista Soviética de Kazajistán en 1961 y posteriormente nacionalizado ruso. Su historia también se ve reflejada tras bastidores, en la cocina del film, y representada por el amplísimo equipo de trabajo que lo acompaña en sus proyectos.

 

Del mismo modo que el look desaliñado que identificaba a Antón Gorodetsky en Los guardianes del Día y Los guardianes de la Noche (interpretado con supremacía por el actor Konstantin Khabensky) acentuaba aspectos sufridos y discordantes que enfatizaban la preocupación y la penumbra mental de una persona con rasgos sobrenaturales; en su último film; Bekmambetov relata seres violentos e increíbles con cualidades tan terrenales como la frustración, la ira, la amistad y la sed de venganza.

 

Lo que vendrá

 

Para los fans rusos la intriga es grande. ¿Qué pasará cuando Bekmamentov regrese a filmar a Rusia? ¿Realizará más películas para su público inspiradas en cualidades con las que se puedan identificar?

 

Para el resto del mundo, Bekmamentov es un descubrimiento, una ráfaga de aire fresco que no busca otro acuerdo que el de llevar al límite un género definido y continuar explotando todo lo que ha vivido y aprendido hasta el momento.

 

Al igual que en sus obras anteriores, Abraham Lincoln, cazador de vampiros, es un film que posee la capacidad de inmortalizar el hilo dramático de la ficción más allá del contenido violento y los maravillosos efectos especiales que crecen con el pasar de las escenas. “La idea es mostrar la vida secreta de un personaje histórico como Abraham Lincoln, darle otro contexto a la historia ya conocida por todos” explica Bekmambetov.

 

Y lo ha logrado. Sin dudas. El proceso creativo de los grandes talentos siempre acarrea consigo un lado misterioso y oculto. Y en el caso de este director, la curiosidad crece a medida que nos adentramos en su filmografía. Para quienes no lo conocen, tal vez sea bueno empezar por este estreno para luego permitirse indagar en las películas que hoy por hoy ya se han convertido en un icono del cine mundial.