El presidente ucraniano Víctor Yanukóvich firmó hoy una ley que otorga al ruso el rango de idioma oficial en una docena de regiones de Ucrania. Sin embargo, él mismo propondrá próximamente una serie de enmiendas a este documento que cuenta con el apoyo en el este y el sur del país mientras genera protestas en el centro y el oeste.

Aprobada por el parlamento el 3 de julio, la ley define las bases de la política estatal en materia lingüística. Amplía sustancialmente el protagonismo del ruso en aquellos territorios donde sea lengua nativa para al menos un 10% de la población. Así las cosas, el ruso será oficial en 13 de las 27 entidades territoriales,  básicamente, las del sur y el este. Según diversas encuentras, entre el 33% y el 55% de los ciudadanos de Ucrania declaran que el ruso es su lengua materna.

Paralelamente, la ley refuerza el papel de otros idiomas minoritarios, como el tártaro de Crimea que tendría rango de regional en esta península, el húngaro en la región transcarpática o el rumano en la de Chernovtsi. La adopción de la ley fue uno de los elementos clave durante la campaña electoral de Yanukóvich.

Entretanto, la Constitución en vigor proclama el ucraniano como la única lengua oficial, de modo que la nueva ley aprobada en el Parlamento en términos generales, dio origen a manifestaciones de signo opuesto y ha desencadenado una crisis política.

La oposición calificó la votación de ilegítima, pues el proyecto no había sido aprobado en segunda lectura ni figuraba en la agenda del 3 de julio, fecha en que recibió 248 votos a favor, 22 por encima del mínimo necesario. El presidente de la Rada (Parlamento), Vladímir Litvín, hizo un intento por abandonar el cargo en señal de protesta pero los legisladores no aceptaron su renuncia formal.

Partidarios y oponentes de la nueva ley celebraron a principios de julio manifestaciones en Kiev. Durante las protestas hubo choques entre manifestantes y agentes del orden.

La asesora de Yanukóvich, Anna Guerman, aseguró ayer que el jefe del Estado propondrá tras la firma de la ley una serie de enmiendas “para que deje de escindir a la sociedad”. Según ella, podrían adoptarse en septiembre próximo. El presidente ya ordenó al Gobierno formar un grupo de trabajo con la participación de lingüistas, otros expertos y reputadas personalidades del mundo de la educación, la ciencia y la cultura para garantizar el fomento del ucraniano y demás idiomas e implementar estándares europeos en esta materia.