El documento que presentó Arabia Saudí con el apoyo de Occidente, fue votado por 133 gobiernos, mientras que en tan solo 12 lo hicieron en contra. Aunque las resoluciones de la Asamblea General, a diferencia de las del Consejo de Seguridad, no son de obligado cumplimiento, son consideradas algo así como una especie de referéndum mundial. En este sentido, Rusia y China han sufrido una importante derrota.

Entre los 12 países que se han unido a Rusia y China y la misma Siria, en su voto en contra, se encuentran Bielorrusia, Irán, Corea del Norte, Zimbaue, Myanmar y los representantes del 'bloque antimperialista' latinoamericano: Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Los cambios son mínimos en comparación con la votación de la otra 'resolución sobre Siria' que tuvo lugar en febrero. En aquel momento también fueron 12 delegaciones, prácticamente las mismas, con la diferencia de que en aquella ocasión Ecuador prefirió abstenerse. Myanmar, al contrario, se ha opuesto.

Se puede considerar un éxito relativo de la diplomacia rusa el hecho de que en agosto, a diferencia de febrero, sus socios de la CEI hayan prestado más atención a su opinión. El texto saudí fue apoyado únicamente por Ucrania, Azerbaiyán y Moldavia. Armenia, Kazajistán y Kirguistán se abstuvieron. Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán ni siquiera votaron. Hace medio año la correlación fue menos favorable: Rusia y Bielorrusia se quedaron entonces en clara minoría.

El resultado final de la votación no es demasiado esperanzador para Moscú. La resolución fue apoyada prácticamente por todos los gobiernos europeos, incluida Serbia, lo que debería disipar la ilusión de que el nuevo presidente serbio, el nacionalista moderado Tomislav Nilolich, va a realizar una política exterior pro-rusa. La primera prueba lo ha demostrado: a pesar del cambio de gobierno, Belgrado vota con Bruselas y no con Moscú.

Una vez más los BRICS, a los que últimamente cada vez llaman más el 'polo alternativo', no han sido capaces de mostrarse como un bloque unido políticamente. La cuestión siria ha separado a los miembros del grupo. Por un lado, Rusia y China rechazaron la resolución, mientras que Brasil y Sudáfrica se posicionaron a favor y la India se abstuvo.

En cuanto a los países árabes, los contrarios al presidente de Siria, Bashar Al-Assad movilizaron con éxito sus fuerzas. De los miembros de la Liga Árabe solo se abstuvieron  Líbano y Argelia, mientras que Yemen  no votó. Incluso Irak donde los chiitas, la misma rama del islam que el presidente sirio y sus socios iraníes, están en el gobierno, se sumó a la mayoría.

En opinión de los expertos, el resultado de la votación en la Asamblea General puede dar un argumento más a los partidarios de acciones unilaterales contra Damasco, sin excluir las acciones militares. EE UU, los países de la UE y del Golfo Pérsico han declarado en repetidas ocasiones que el Consejo de Seguridad de la ONU está paralizado por Moscú y Pekín, que no refleja la opinión de la sociedad mundial, lo que significa que los 'amigos del pueblo sirio' tienen el derecho moral de actuar saltándose al Consejo de Seguridad.

Artículo publicado originalmente en el diario Kommersant.