El pasado jueves los miembros del Gobierno ruso analizaron el programa elaborado por el ministerio de Recursos Naturales acerca de la explotación de la plataforma continental y llegaron a la conclusión de que es imposible realizar dicho plan sin contar con la participación activa de capital privado. El Primer Ministro, Dmitri Medvédev, dijo a los ministros: “Se trata de una cuestión estratégica, según las estimaciones de los expertos, la plataforma continental del Ártico puede contener aproximadamente una cuarta parte de todas las reservas de hidrocarburos a nivel global”.  En la actualidad, las únicas empresas que pueden trabajar en la plataforma son Rosneft y Gazprom. Tales restricciones, presentadas por el exviceprimer Ministro, Ígor Sechin, se aceptaron en 2006. 

Sin embargo, tal y como pronosticaron hace seis años los contrarios a este plan de Sechin, las dos empresas estatales se han convertido en los 'propietarios de la plataforma'. Los inversores extranjeros tienen un acceso restringido y las condiciones de cooperación en los proyectos de la zona no están definidas. A pesar de que existen acuerdos con empresas extranjeras (por ejemplo, entre Rosneft y Exxon), son habituales las disputas sobre cómo llevar a cabo el desarrollo del yacimiento de Shtokman.

Se trata del segundo intento por acabar con el monopolio en los últimos días. El FAS (Servicio Antimonopolio) ha publicado un proyecto de enmienda de la ley 'Sobre el subsuelo', según el cual, cualquiera de las empresas privadas que tengan suficiente experiencia en este tipo de proyectos podrán participar en la explotación de la plataforma, siempre que tengan el consentimiento del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y el Ministerio de Defensa.

La iniciativa del ministerio de Recursos Naturales es un intento por acabar con el monopolio de una manera menos delicada: la prospección y la exploración del yacimiento suponen una parte importante del coste, y la empresa que se dedica a la investigación puede controlar en gran medida el aspecto financiero del proyecto. Ni Rosneft ni Gazprom han hecho comentarios sobre la discusión de la plataforma.

No obstante, al Gobierno ruso el grado de liberalización propuesto no le parece suficiente. El ministro de Economía, Andréi Belousov, observó que el esquema propuesto por el ministerio de Recursos Naturales no tiene en cuenta a los inversores privados. “Está claro que para el inversor este mecanismo supone un alto riesgo, ya que no se sabe si la empresa estatal se pondrá de acuerdo con él en cuanto a la proporción y al precio. Por eso es lógico que se desarrollen algunos mecanismos que disminuyan estos riesgos para los inversores privados”.

Sin embargo, todavía no hay una respuesta sobre cuándo se llevará a cabo la liberalización de la plataforma. Desde el punto de vista formal, el monopolio es rentable desde 2006, principalmente para Gazprom y Rosneft. No obstante, todavía no han mostrado abiertamente su oposición a la liberalización de la plataforma, es posible que estuviesen satisfechos con la opción de una sutil liberalización en la que las dos empresas estatales siguiesen siendo los participantes clave en la plataforma. 

Al mismo tiempo, el responsable de la industria energética, el viceprimer Ministro, Arkadi Dvorkovich, se mostró en contra de dicha liberalización explicando que el Estado debe mantener el control sobre los proyectos de la plataforma. Según Dvorkovich, el modelo de desarrollo económico debe permitir que se ofrezcan ventajas “tanto para las empresas que trabajan en la plataforma, como para el país en la que se encuentra”.

Medvédev pidió al grupo de trabajo dirigido por Arkadi Dvorkovich que en un plazo de tres meses se estudiasen las propuestas recibidas, incluyendo la admisión de empresas privadas para trabajar en la plataforma. Se trata de un tema clave, como lo demuestra la observación final del propio Primer Ministro, en la que ordenó incluir en el grupo de trabajo a representantes de las empresas estatales porque “están preocupados y nos han escrito”.

La razón de la inquietud de Gazprom y Rosneft es obvia, aunque se desconozca la correspondencia a la que hizo referencia Dmitri Medvédev. El 'nuevo modelo económico' de desarrollo de la plataforma estaría fuera de su control y les privaría del monopolio. Sin embargo, es probable que Arkadi Dvorkovich tenga la intención de resolver esta cuestión con un compromiso. Las dos mayores empresas estatales no comparten las medidas drásticas, por lo que sería ideal desestabilizar paulatinamente las fuerzas y, al mismo tiempo, poner en tela de juicio las iniciativas liberales del gobierno de Dmitri Medvédev. Cabe recordar que la plataforma forma parte del sector más atractivo a la hora de invertir para los extranjeros y grandes inversores rusos.

Artículo publicado originalmente en Kommersant.