La vista del proceso de la banda punk Pussy Riot, que pronunció una oración contra Vladímir Putin en la principal catedral del país, la de Cristo Salvador, comenzó el 30 de julio y todavía es pronto para hablar de cuándo y cómo terminará el proceso. No obstante, la primera semana del controvertido proceso ha sido tan movida que se pueden sacar ya las primeras conclusiones.

El primer día no dejó dudas respecto a que el proceso acapararía las primeras páginas de los periódicos no sólo rusos, sino también extranjeros. Las controversias giraron en torno a cuál era el carácter de la acción llevada a cabo por Pussy Riot, si religioso o político. Las opiniones de ambos bandos fueron radicalmente opuestas.


Es extremadamente cruel atribuirnos una motivación religiosa. No hubo nada de eso”, declaró Nadezhda Tolokónnikova, a quien las víctimas consideran como la organizadora de la acción. La respaldó la segunda inculpada, Yekaterina Samutsevich. “Reconozco los hechos en la catedral, admito que participé en ellos, pero se trataba de una acción política y civil”.

Por el contrario, las nueve víctimas –los vigilantes y los empleados del templo-, no ven ningún motivo político en las acciones de las jóvenes. “Gritaban palabras blasfemas. No había motivación política alguna. La política sólo estaba relacionada con la mención del apellido del presidente”, declaró al tribunal la empleada de la catedral Liubov Sokologórskaya. Sin embargo, esta última no pudo recordar en qué contexto preciso se mencionó el apellido del entonces primer ministro, Vladímir Putin. (El texto de la canción decía: “Madre de Dios, expulsa a Putin”).


No obstante, la principal noticia del primer día no fueron las declaraciones de las partes, sino la decisión del juez de restringir las retransmisiones desde la sala del tribunal. Al principio de la sesión, los fiscales exigieron el cese de la retransmisión directa del proceso que, según ellos, ejercía presión sobre los testigos, dado que estos podían escuchar las declaraciones unos de otros. En consecuencia, la retransmisión se interrumpió parcialmente, durante la deposición de los testigos.

 

Dos días más tarde se adoptaron restricciones adicionales en la actividad de los periodistas. “En los reportajes en línea desde la sala, se prohíbe divulgar las circunstancias del caso contadas por los testigos en sus declaraciones”, anunció el 1 de agosto la portavoz del tribunal de Jamovniki, Daria Lyaj. Más tarde, el tribunal precisó que no se trataba de una prohibición, sino de una recomendación, pero la conducta del tribunal suscitó perplejidad entre los especialistas.

El 21 de febrero las cinco integrantes de la banda Pussy Riot irrumpieron en la catedral de Cristo Salvador de Moscú. Enmascaradas, pronunciaron una oración punk. Más tarde, se difundió por Internet un vídeo con la interpretación que hizo el grupo de la canción “Madre de Dios, expulsa a Putin”. Por este hecho fueron arrestadas tres activistas: Nadezhda Tolokónnikova, Maria Aléjina y Yekaterina Samutsevich. La vista oral del caso Pussy Riot comenzó el lunes 30 de julio. Las integrantes de la banda están acusadas de vandalismo. Se enfrentan a penas de hasta siete años de prisión. El tribunal ya ha escuchado a varios testigos de la acusación.

Todo lo que sucede en público puede difundirse del mismo modo. El tribunal no puede prohibir a los periodistas que ejerzan su trabajo durante un juicio abierto”, declaró Mijaíl Fedótov, jefe del Consejo presidencial de los derechos humanos. Al mismo tiempo, el jefe de personal de la catedral y de tratamiento de la información de la agencia RAPSI Vladímir Nóvikov manifestó que la cobertura en línea de la vista del proceso de Pussy Riot “complicaba sobremanera el trabajo de los jueces”.

 

La situación en torno al proceso se complicó aún más por las críticas al juicio ruso emitidas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. En una conversación con periodistas, el portavoz del Departamento de Estado Patrick Ventrell declaró que el caso Pussy Riot, desde el punto de vista de los Estados Unidos, tiene una motivación política y que Washington lo considera como un acosamiento a la oposición. La parte rusa no ha respondido a esas críticas transoceánicas.

 

Los días sucesivos también estuvieron repletos de acontecimientos. Así, la sesión del jueves se interrumpió por un falso aviso de bomba en el palacio de justicia. La policía no fue capaz de encontrar ninguna carga explosiva, pero no por ello se calmaron los ánimos. Los abogados de Pussy Riot exigieron de nuevo el apartamiento del juez, cuya opinión consideran preconcebida. Esta petición se formulaba por quinta vez pero, como en días precedentes, no fue satisfecha.

Artículo preparado a partir de materiales de los sitios web Lenta.Ru, RIA Nóvosti, y de los periódicos ‘Kommersant’ y ‘Moskovskie Nóvosti’.