Hace 20 años el fundador y actual presidente del festival abrió a Arjánguelsk el camino a la cultura teatral y 'arrebató' a la burocracia local las calles de la ciudad. “¿Quiénes son los participantes? El festival existe desde 1990, y debido a su longevidad está registrado en todas las bases especializadas y ha adquirido muy buena reputación. Cada año llegan gran cantidad de peticiones. Así que tenemos posibilidad de elegir: estudiamos bien las solicitudes y seleccionamos a los que más nos gustan o a los que nos van bien por el tema. Cada año tiene su tema y música, el de esta edición eran los payasos y la acrobacia.


Hay un consejo artístico que determina a los participantes. Además, nuestros amigos, los organizadores de festivales en el extranjero, cuando vamos de gira a sus festivales, también nos recomiendan. Actualmente el principio general por el que nos regimos a la hora de seleccionar es cómo podemos sorprender a nuestros espectadores…”, explicó Katia Kopotun, ayudante de Víctor Panov.



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 Una decena de personas forma parte oficialmente del Comité Organizador del Festival pero durante el tiempo de existencia del proyecto se ha formado un círculo de fanes muy activos que asumen algunas de las responsabilidades, como el transporte, el reparto de programas o el recibimiento de los invitados. Las redes y medios sociales son un importante instrumento para el festival. Por cierto, este año alumnos de la Universidad Federal del Ártico Norte, estudiantes de lenguas extranjeras, han acompañado por primera vez a las 30 compañías extranjeras.


Petit Monsieur, de Ivan Chary, Francia: examina la fina frontera entre la practicidad de la vida contemporánea con la fragilidad en el mundo del absurdo de las cosas que se rebelan. En el número “Dos segundos” Ivan se dedica a domesticar una rebelde tienda de campaña y busca compañeros para su actuación entre el público, normalmente niños. El plus de la representación de Petit Monsieur es que es absolutamente interactiva, con el lenguaje de la pantomima conversa con el auditorio y la gente de cualquier edad participa activamente en el diálogo. Los niños colaboran activamente con Petit Monsieru dándole consejos, mientras que los adultos, normalmente, sufren por su vestido, mordido por la pérfida y carnívora tienda de campaña.


El Festival toma las calles de esta ciudad del norte. Fuente: YouTube

 

Flashes, Arjánguelsk: Además de interpretar música tradicional rusa este quinteto realiza otra misión muy importante, por las noches exhibe nuestra cultura en la escena del club de actores. Flashes es un programa excepcional con números musicales y de baile en los que las melodías líricas van incrementando de ritmo. Así, al final de la interpretación, cuando en la escena hay unos quince espectadores que tocan con cucharas, tronzadores y cacerolas junto con los miembros del conjunto, en la sala empieza una auténtica catársis.


Mabo Band, Italia: El trío de viento italiano ya es un amigo fiel del festival. Aunque sea solo porque ya estuvieron en el festival el año pasado. Y gustaron tanto a la gente que los organizadores de la fiesta tuvieron que violar el principio de 'solo lo nuevo'. Todos los miembros de Mabo Band son músicos con formación en el conservatorio, y a priori ya son gente seria, se adaptaron bien a la exigencia. Este año la parte musical de su programa “Todos a casa” estaba formada por los hits de Lala Shifrin, Nina Rota y James Brown. Los artistas aparecieron por sorpresa entre los espectadores en las graderías del anfiteatro como si fueran desertores, cuyo camino a casa pasa por la superación de los miedos de la guerra con ayuda de la música y la excentricidad.


La banda italiana. Fuente: YouTube

 

Milon Mela, India, invitados: la esmerada selección de los organizadores ofrece la posibilidad a los habitantes del lejano y nórdico Arjánguelsk acercarse al antiguo y fantástico arte de los músicos y bailarines de la India. El colectivo está formado por representantes de diferentes tradiciones culturales: intérpretes de canciones religiosas de Bengala, maestros de los espectáculos de fuego y lucha con espadas de Djarkan, danzadores de templo de Gotipura y Chhau. No es fácil ver a todos estos intérpretes en una misma escena pero gracias Abani Biswas, que los ha unido en el colectivo Milon Mela, los habitantes de Arjánguelsk pudieron sentir la influencia sacra de la magia de los antiguos ritmos, colores y sonidos.


Bernard Schneider, Alemania: Bernard es un ejemplo de la más sublime organización del cuerpo humano, ¡ y cómo podría ser de otra forma si se trata de un alemán-orquesta! A los organizadores de la fiesta les gustó tanto el músico que fue a parar al pequeño grupo de los elegidos a quiénes se les permite participar en el festival más de una vez. Durante la actuación de un costado del hombre-orquestra le cuelga un altavoz de fabricación casera hecho con una lata de aceite para los motores. Este aparato amplifica los sonidos de rock, blues, funk, música pop e incluso las sambas de Antônio Carlos Jobim, aunque el instrumento más potente en la orquesta de Bernard es su voz. Los niños empiezan a bailar a los primeros acordes, piden monedas a sus padres, las tiran a un balde de champán situado en la funda de la guitarra y bailan y bailan…


El artista alemán. Fuente: YouTube

Irmãos anônimos (Hermanos Anónimos), Brasil: Los invitados más excéntricos del festival son el dúo brasileño Hermanos Anónimos vestidos con bañadores de leopardo. Su programa, titulado irónicamente 'Casi imposible', representa un show-imitación de números mortales. Por lo menos esa es la impresión que se le forma al espectador al principio. Sin embargo esta burla cómica, que utiliza habilidades relacionadas con el cambio de velocidades, parecidas a los efectos cinematográficos, durante el curso de la acción va siendo desplazada por trucos reales. Al final el público aplaude con tanto frenesí que resulta evidente que los hermanos se han ganado con creces el billete desde Río.

 

Cuando se pregunta a los artistas provenientes de varios continentes cuál es la singularidad del Festival de Arjánguelsk, en primer lugar sitúan la cordialidad de los habitantes que les rodean en las plazas de la ciudad y entre bastidores. Efectivamente, los habitantes de Arjánguelsk son un público especial, vivo y simpático. Parece que la vida en el norte enseña a la gente a valorar la calidez en todas sus formas. De los números de los artistas callejeros brota la alegría, y el público adulto responde con risas, los niños chapotean y se bañan en las olas de felicidad y sueltan carcajadas hasta el agotamiento. Este año 13 compañías participaron en la parte no oficial del programa. El año que viene sin duda hablaremos de los mejores.