San Petersburgo se ha convertido en la primera ciudad en la que se crea un proyecto para examinar las competencias en lengua rusa de los inmigrantes que vayan a trabajar en el país. El examen está compuesto de veinte partes, en cada una de cuales se cuenta con la ayuda de un ordenador y un monitor táctil. El sistema es extremadamente sencillo incluso para aquellos que no han visto jamás un ordenador: es necesario leer la pregunta y tocar en la pantalla que tienen enfrente la respuesta correcta . Por ejemplo: “He olvidado la revista en...” y respuestas tipo: “en mesa, en una mesa, en la mesa...”


El siguiente bloque de preguntas determina la capacidad de orientarse en situaciones de la vida cotidiana: si sabe dónde puede comprar medicinas, si entiende el sentido de los anuncios de ofertas de trabajo o si es capaz de preguntar por una dirección. El examinado ha de poseer un vocabulario que ronde las 800 palabras para llegar a lo que se considera el nivel elemental de lengua rusa. Según reconocen los autores del proyecto, el 20% de los examinados no es capaz de superar la prueba.


La mayoría de los inmigrantes apenas sabe ruso. En el año 2010, el 22% de los procedentes de Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán no habían estudiado ruso en la escuela. En 2011, la cifra ascendió al 24%”, constata el director del Servicio Federal de Inmigración de Rusia, Kontanstín Romodánovski. “A veces llegan a darse situaciones absurdas. Un policía le dice a un inmigrante que se detenga, y éste empieza a correr. No porque sea un delincuente sino porque no entiende qué es lo que quieren de él”.

Si el resultado del examen es satisfactorio, los participantes reciben un certificado expedido por la Universidad Estatal de San Petersburgo, ya que son los especialistas de esta universidad los que supervisan este proyecto.


Este proyecto de examen en formato de test electrónico se lleva a cabo exclusivamente de manera voluntaria. Sin embargo, es posible que a corto plazo este procedimiento puede llegar a ser obligatorio. En la actualidad, la legislación exige pasar una prueba a aquellos extranjeros que pretendan conseguir la nacionalidad. El nuevo proyecto de ley propone que se exija la posesión de este certificado a los extranjeros sin visado que pretendan trabajar en el ámbito de la vivienda, los servicios públicos, los negocios minoristas y la atención al cliente.


Cabe destacar que éstos exámenes certifican el nivel de conocimiento de ruso para desenvolverse en el día a día. Para superar el examen no es indispensable conocer términos como: electrocontador, batería y cemento entre otros, importantes para la terminología laboral.


En el examen estatal no se prevé medir el conocimiento profesional de la lengua. Aunque sí podemos decir que se están desarrollando nuevas técnicas”, declaró Evgueni Yurkóv, director del Instituto de Lengua y Cultura rusas de la Universidad Estatal de San Petersburgo. “Pronto estaremos listos para complementar los exámenes para cada ámbito laboral”.


Publicado originalmente en Rossíyskaya Gazeta