Según los expertos, si la crisis de la deuda europea empeora, todas las economías desarrolladas del mundo sufrirán pérdidas. Los analistas del Centro de Investigaciones Maplecroft han llegado a la conclusión de que el Reino Unido es el país más vulnerable, pero que los BRICS, Rusia incluida,  están en la categoría de 'alto riesgo'.

Maplecroft ha analizado datos de 169 países de todo el mundo para elaborar un índice del riesgo económico que cada uno corre con respecto a la eurozona. Esta lista está basada en cifras del comercio, de las inversiones extranjeras directas (FDI) en los países de la eurozona y en los riesgos bancarios de los países del euro, así como en el equilibrio de los presupuestos del Estado, el nivel de deuda nacional, la tasa de inflación y las reservas de oro y divisas.

La inversión directa (FDI) del Reino Unido en la zona euro y el nivel de riesgo de los bancos europeos arrojan cifras de un 20% y un 27% del PIB, respectivamente. Según el índice, la caída de España e Italia podría resultar en una bajada de la facturación de las exportaciones británicas, con las consiguientes pérdidas para el sector bancario, que alcanzarían un 7% del PIB. La debilidad del Reino Unido se explica también en parte por sus problemas domésticos: una deuda pública neta que asciende a más del 80% del PIB limita enormemente su capacidad de ofrecer una respuesta fiscal a gran escala a la crisis de la eurozona.

Además del Reino Unido, los 10 primeros países que se consideran de 'alto riesgo' incluyen a Polonia, Hungría, la República Checa, Mauritania, Mozambique y Mauricio. Si tomamos en consideración los datos del índice, los países en vías de desarrollo también se consideran extremadamente vulnerables a la crisis.

Según el estudio, hay cuatro países BRICS   en posiciones de 'alto riesgo': Sudáfrica (49), Rusia (50), Brasil (62) e India (85). China se coloca en el puesto 112, en la zona de 'riesgo medio'. Neil Shearing, experto de Capital Economics, explicó que: “Es completamente natural que los países BRICS no sean inmunes al cien por cien a la 'enfermedad europea'. La eurozona está cayendo en la recesión, lo que afectaría negativamente también a otros países. Este es el precio que las economías tienen que pagar por la integración de capitales”.

Otros expertos señalan que la crisis podría hacer que cambiase la dirección de los flujos comerciales y de inversiones. Mandy Kirby, subdirectora de Maplecroft, afirma: “Tanto las economías como las empresas, para compensar la bajada de la demanda, podrían tratar de afrontar estos riesgos, diversificando los patrones de comercio, ya sea llevándolos hacia terceros países o concentrándose en sus propios mercados nacionales”.

Ante la crisis, incluso China ha realizado movimientos para ganar seguridad: el pasado junio, acordó transferir 43.000 millones de dólares en el fondo anti-crisis del Fondo Monetario Internacional. El gigante asiático también ha tratado de diversificar su modelo de comercio exterior, pero estimulando a la vez la demanda doméstica. Otros países BRICS también han aceptado contribuir económicamente a este fondo, aunque con sumas más modestas: Brasil, Rusia e India han prometido ingresar 10.000 millones de dólares cada uno, y Sudáfrica, 2.000.

Según Dealogic, durante los últimos cinco años, más del 50% de las transacciones de los BRICS con países desarrollados incluían a Europa, aunque, según los resultados del segundo cuarto, este indicador bajó a un 46%. Rusia parece estar más orientada hacia Europa que los demás: alcanza un 70%, comparado con el 24% de la inversión y comercio chinos. “Rusia podría sufrir más que el resto, ya que Europa es su socio comercial más importante, aunque últimamente ha intentado apuntar hacia China”, dijo Shearing. “Los efectos negativos para Rusia serían más bien indirectos. En primer lugar, está el precio del petróleo, que caería debido al descenso de la demanda en la región”.

Artículo original en ruso en RBC Daily.