El único modo de navegar por el Polo Norte es a bordo del barco de expedición más potente, sofisticado y rápido del mundo: el '50 let Pobedi'. Ningún otro barco puede compararse con él. Es más largo que un campo de fútbol y cuenta con dos reactores nucleares que generan 75.000 caballos de potencia, tres veces que la de cualquier otro barco de pasajeros de hoy en día. El casco también es único entre los de su clase: navega sin dificultad entre capas de hielo de varios metros de grosor a una velocidad de 20 nudos.

 

El primer crucero turístico al Polo Norte se realizó en agosto de 1990 en el rompehielos atómico 'Rossiya', bajo el mando del capitán Anatoli Lamejov.  Buques de diferentes han visitado el Polo Norte en numerosas ocasiones. Los  rompehielos rusos han realizado 67 cruceros turísticos y son los líderes indiscutibles tanto en viajes de turismo como en científicos. Concretamente, el buque atómico '50 let Pobedi' ha visitado el Polo Norte en 12 ocasiones.

Según varias fuentes de información, los cruceros turísticos al Polo Norte son muy populares entre los rusos y los extranjeros. Los viajes a bordo del potente rompehielos '50 let Pobedi' son acogedores y ofrecen muchas comodidades. Las comidas son abundantes, el servicio es profesional y amable y el ambiente es agradable. A bordo hay una piscina climatizada, sauna, gimnasio, pista de voleibol y un auditorio. Incluso hay una biblioteca, provista de libros y DVD's.

 

Los pasajeros a menudo se reúnen en el salón del barco, donde comparten snacks, copas y comentan la jornada con los otros pasajeros y miembros de la expedición. El ambiente suele ser relajado e informal. Durante el viaje, los turistas llegan hasta los 90 grados de latitud norte. Al hacerlo celebran el evento con una barbacoa sobre el hielo y con el viaje alrededor del mundo más corto: una danza internacional sobre el punto donde están marcados los 90 grados de latitud norte. Los más valientes se atreven a nadar en el océano Ártico.

 

A la vuelta los turistas tienen la oportunidad de hacer un aterrizaje de helicóptero en las islas del archipiélago ártico Tierra de Francisco José y disfrutar la belleza del norte. La característica principal de los cruceros de este tipo es que nunca son iguales. No pasan por los mismos caminos debido a cuestiones climáticas, las condiciones del hielo, etc. La única pega a estos fantásticos viajes es su desorbitado precio, a veces parece que han perdido el norte...