¿Cómo y de qué vive la gente en este territorio hoy en día? ¿Cuáles son sus perspectivas? ¿Es posible que haya nuevas olas de colonos rusos en el Extremo Oriente? A estas y otras preguntas respondió en un el ministro para el Desarrollo del Extremo Oriente de Rusia y representante plenipotenciario del Presidente en el distrito, Víctor Ishaev.

Hace 30 ó 40 años un joven especialista que volara a Extremo Oriente, no pagaba el billete, recibía 'incentivos' y en el curso de un año, un piso. Denos, por lo menos, tres razones por las que un joven especialista podría volar a Extremo Oriente hoy en día.

Es muy difícil hacer comparaciones con el pasado. Antes una persona que hubiera pasado una temporada en el norte, podía permitirse una vida cómoda el resto de su vida, no solo para él, sino para sus hijos y sus nietos. La gente iba al Extremo Oriente porque ahí se podía ganar uno la vida. Hoy en día la situación es distinta. Y para que la gente vuelva a tener razones para ir allí hay que resolver cinco problemas: un salario digno, un programa de viviendas y programas de salud, educación y desarrollo cultural.

Pero, como dicen, no hay mal que por bien no venga. La crisis que vivimos hoy en día muestra que para su desarrollo y supervivencia Rusia tiene que llevarse bien no solo con Europa. En Europa se ha alcanzado un buen nivel de vida y allí nunca habrá altos índices de crecimiento. La vida nos obliga a mirar hacia oriente. Y precisamente esto es lo que está sucediendo hoy en día. Rusia ha comprendido que necesita trabajar en la región del Pacífico asiático. Y el Extremo Oriente es la fachada, la estructura a través de la cual nuestro país puede integrarse y, quizás, desarrollar relaciones económicas y comerciales con los países de la región del Pacífico asiático.

Rusia ha realizado importantes inversiones en Extremo Oriente. Hasta 2015 en los proyectos que ya han comenzado a ponerse en marcha en este territorio, se invertirán 3,3 trillones de rublos. Para 2018-2020 las inversiones serán de más de 9 trillones de rublos. Y esto ya es una razón para que los jóvenes se planteen ir.

Cinco razones para ir a Jabárovsk

El mercado de trabajo en la región hoy en día ofrece 120.000 puestos de trabajo.  Allí trabajan 160.000 trabajadores extranjeros, es decir, hace falta gente. No hay buenos especialistas en la construcción de oleoductos y demás obras. Aunque el salario en Extremo Oriente es mayor que en la parte europea del país. Hay empresas que ayudan a sus trabajadores a solucionar el problema de la vivienda. El ejército tiene todavía 4.000 pisos vacíos. Hay buenas universidades y posibilidades de conseguir una educación de calidad gratis. Estos factores permiten llegar allí y tener una vida digna.

Si hablamos del viaje, es imposible no tocar el tema del transporte. El precio del billete de avión y de tren desde la parte central de Rusia hasta Extremo Oriente ha subido mucho este año. ¿A qué se debe? y ¿puede esperarse un descenso?

El único problema es el monopolio. No puedo llamar a un directivo de una compañía aérea y decirle: "Baje los precios". Para esto hay un servicio antimonopolio que debería vigilar el estado de la competencia. Pero es obvio que los mecanismos que tenemos no funcionan.

Y, ¿cómo anda el tema del desarrollo de la aviación civil de media distancia en Extremo Oriente? Hay muchas zonas a las que solo se puede acceder por avión.

Hacen falta centros de comunicaciones. Este proyecto no es tan sencillo de llevar a cabo. Hoy en día las provincias y los municipios no desarrollan su propia aviación, a pesar de que la construcción de infraestructuras y pistas de aterrizaje dependen del presupuesto federal. La idea es que las principales compañías aéreas den servicio completo a esta región, mantengan las rutas internas y externas, incluidas las internacionales. Pero de momento no hemos logrado construir una red de transportes adecuada.