Este verano no se presenta tranquilo en absoluto y también el otoño se presenta aún más caliente de lo normal, ya que hay elecciones parlamentarias convocadas para el 28 de octubre. Desde el punto de vista de la política interior, la escena está dominada por la aprobación, por parte del Parlamento, de la ley que eleva el ruso a lengua oficial en 13 de las 27 regiones del país. Aquella sesión concluyó con la dimisión del portavoz Volodimir Litvin, que, por otra parte, aún no ha sido ratificada, y las protestas en Kiev y muchas otras ciudades. Tan solo los activistas de los partidos de la oposición moderada y los nacionalistas se involucraron masivamente en las manifestaciones. No así el grueso de la población, que tiene preocupaciones bien diferentes. 

El presidente Víctor Yanukovich todavía debe firmar la ley, para que sea promulgada antes de la cita con las urnas. Un exiguo grupo de extremistas de Svoboda, un partido nacionalista de extrema derecha, también se ha manifestado ante la embajada rusa en Kiev en protesta por la ley lingüística.

Según informaciones proporcionadas por la agencia RIA Novosti, aproximadamente la mitad de los ciudadanos de la Federación Rusa está a favor de que el ruso sea lengua oficial en Ucrania.

El enfrentamiento se ha radicalizado también por lo que respecta al proceso de Yulia Timoshenko que está teniendo lugar en Járkov. El juicio se ha aplazado varias veces a causa de los problemas de salud del icono de la 'Revolución Naranja'. Ahora se esperan los resultados de los últimos análisis oficiales que deberían arrojar algo de luz sobre el estado de salud de la presa más famosa de Ucrania.

Por una parte, las autoridades tienen interés en que se acelere el proceso, por razones políticas obvias. Por otra, el clan de la líder de la oposición quiere alargar el tiempo de espera para mantener  la tensión y la atención mediática. Por un lado, aunque los médicos alemanes que atienden a la Timoshenko han advertido una ligera mejoría desde que la paciente ha sido transferida al hospital desde la prisión, siguen aconsejando un tratamiento si no en el extranjero, por lo menos en su domicilio. Por otro, los abogados de Timoshenko y su hija Evgenia afirman que la líder sigue gravemente enferma.

En resumen, todo gira en torno a la hernia de disco de Yulia Timoshenko, que se ha convertido en una cuestión tan internacional como la del gas. Ucrania y Rusia, y aquí nos movemos sobre el filo siempre cortante de la política exterior, todavía no han llegado a ningún acuerdo. Y si este acuerdo no se produce en breve, habrá probablemente nuevas escaladas de tensión cuando las temperaturas bajen.

El reciente encuentro en Crimea entre Vladímir Putin y Yanukovich no ha aportado soluciones concretas en este terreno, aunque el presidente ruso haya subrayado que “las relaciones económicas y comerciales entre Rusia y Ucrania son muy importantes”.

Pero entre Kiev y Bruselas se ha declarado ya una guerra fría. La Unión Europea se está dando cuenta de que las cuestiones democráticas no son problema solo de quien llama a las puertas de la UE, sino también de quien ya está dentro. Se podrían citar Hungría y Rumanía, por mencionar solo los últimos ejemplos.