El primer premio y el premio tango argentino fueron para Erzhan Kulibaiev, de Kazajistán. El segundo premio fue para Marianna Vasileva, de Rusia y el premio Alberto Ginastera lo obtuvo Fédor Roudine, también ruso. Es importante subrayar que todos estos jóvenes violinistas eran alumnos de  Zájar Bron, famoso intérprete y fenomenal pedagogo ruso de violín.

El propio Zájar es miembro del jurado y declaró: “Me sigue gustando salir al escenario a tocar el violín, me atrae como un imán. Aunque sé también que mi vocación es hacer de los alumnos, maestros.”

Por su parte, el presidente del jurado, Shlomo Mintz, dijo a Rusia Hoy: “Este concurso está dedicado especialmente a los jóvenes de Argentina y Sudamérica.  Un jurado distinguido vuelca en sus clases magistrales su experiencia. A través del contacto directo estimula a los jóvenes violinistas y se da una franca competencia además de  transmitirse los genuinos valores de la música.”

En el día de la ceremonia de apertura, sobre el escenario de la sala del Templo Amijai, se podían observar numerosas banderas de distintos países que estaban instaladas. El acontecimiento podía parecerse a cualquier otro de escala internacional, pero los organizadores encontraron el modo especial para que el evento tuviera cierto aire argentino. Al finalizar la ceremonia fue invitado el famoso trío compuesto el bandoneonista Néstor Marconi, el violinista Rafael Gintoli y el contrabajista Juan Pablo Navarro. Los tangos y la música de Piazzolla, interpretados por el trío, no dejaron a nadie indiferente. 

Además de los principales premios, hubo tres especiales: el de Ginastera, el de Alberto Lysy y el Premio Tango Argentino.

La obra que los participante tenían que interpretar obligatoriamente durante la primera ronda del concurso fue la Pampeana N°1, compuesta por Alberto Ginastera en 1947.

 

“Llevo muchos años dedicándome a la difusión de la obra musical de mi padre. Se ha ido extendiendo de manera exponencial no sólo en América del Sur, sino también por toda Europa Occidental”, declaró Georgina Ginastera, hija del compositor.

Sus palabras resultaron acertadas, ya que la mejor interpretación la realizó un violinista ruso, Fédor Roudine, de 19 años. Este intérprete nació en Moscú en el seno de una familia de músicos (su abuelo fue el destacado compositor Edison Denisov). Sus logros incluyen primeros premios en numerosos concursos internacionales de Alemania, Italia, Rusia y Armenia.

El Premio Alberto Lysy fue establecido por la familia del conocido compositor argentino.

“Para que el público decida de manera justa y abiertamente sobre la actuación de su favorito de la Prueba final en esta competencia internacional de su ciudad natal, ofrecemos este premio”, declararon miembros de la familia.

El Premio Lysy fue para Haruka Doi, violinista japonesa de 16 años, de Japón. Era la participante más joven del Concurso. En 2011 se presentó como solista con la Orquesta Filarmónica Nacional de Bulgaria.

El premio tango argentino fue para Erzhan Kulibaev, de 25 años. Previamente obtuvo cuatro primeros premios en los concursos internacionales de violín y otros premios especiales. Erzhan se presentó con un magnífico Stradivarius Rode de 1722, concesión de la fundación Maggini. Kulibaev no se desprendía ni un solo minuto de su magnífico instrumento, que se llevó incluso a la apertura del Concurso.

El 2° Concurso Internacional de Violín Buenos Aires 2012 finalizó con una clase magistral abierta y gratuita para todo el público, a cargo de los miembros del prestigioso jurado.

El Concurso estuvo organizado por la Comunidad Amijai y presentado por la Fundación YPF, con el apoyo de Mecenazgo Buenos Aires. Su principal objetivo es estimular el estudio de la música entre los jóvenes, crear un intercambio cultural dinámico entre violinistas de todo el mundo y contar en la Argentina con un certamen de proyección internacional.

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