Arkadi Zlochevski representante de exportadores rusos y presidente de la Unión de Granos de Rusia, estima que la cosecha será de 85 millones de toneladas. Aunque teniendo en cuenta las reservas de grano que quedan almacenadas de cosechas anteriores, la capacidad de exportación será de entre 18 y 20 millones de toneladas. Esto supone 26 millones de toneladas menos que en la anterior, pero mejora en comparación con la de 2010, cuando debido a la sequía y los incendios se perdió casi un tercio de la producción de grano y hubo por ello un embargo sobre las exportaciones.

Sin embargo, no todos los expertos comparten el optimismo de Zlochevski. El jefe del Instituto de Análisis de Mercado del Sector Agrícola, Oleg Sujánov, cree que este año Rusia será capaz de reunir sólo 77 millones de toneladas.  

Esta cifra se acerca peligrosamente a la del consumo anual de grano en Rusia: de 67 a 72 millones de toneladas. Por su parte, la evaluación continua del ICAR (Instituto de la Coyuntura del Mercado Agrario) pronostica 68,5 millones de toneladas. Los expertos del instituto creen que Rusia en la nueva campaña contará con un total de 13,5 millones de toneladas para la exportación.

Los países de Oriente Próximo y del norte de África son los compradores habituales de productos rusos. El año pasado se unieron a ellos nuevos socios del sureste asiático con los que los rusos empezaron a colaborar en 2010, pero no se llegaron a cerrar los contratos. “Sí, contaremos con dos veces menos grano que el año pasado. Pero esto no se convertirá en una tendencia a largo plazo. La próxima temporada quizás contemos con una buena cosecha y Rusia vuelva a tener una posición de liderazgo en el ránking de exportadores mundiales de grano”, dice Sujánov.

Los planes para el desarrollo de la producción de grano son ambiciosos. La nueva edición del Programa Estatal de Desarrollo Agrícola para el periodos 2013 al 2020, adoptado a principios de julio de 2012, prevé que en el año 2020 la cosecha de grano aumente a 115 millones de toneladas, lo que debería llevar a Rusia más cerca de EE UU, líder del mercado mundial de grano.

Obviamente, las noticias procedentes de Rusia podrían afectar significativamente a los precios mundiales. A pesar de que escasez de grano no afecte al resto de países significativamente, algunos de los grandes productores como Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Kazajistán y China tienen algún tipo de problema que influye en su producción. Esto hace que los altos precios mundiales de grano en la actualidad ronden los 330 dólares por tonelada de trigo. De acuerdo con Sujánov hasta finales de año podría aumentar el precio del maíz en Rusia y en el resto del mundo en un 10%.

Según el presidente de la Unión Nacional de Productores de Grano, Pável Skurijin, a lo largo de este año se elevará el precio del grano a nivel mundial y nacional. Sin embargo, esto no debería afectar sustancialmente al precio de productos tales como el pan, la carne y otros, puesto que la proporción de grano necesaria para su producción no es muy grande. Por ejemplo, en una barra de pan en Rusia el grano constituye sólo el 23%.

El problema de la tecnología

Rusia todavía no puede hacer nada para contrarrestar los efectos de la sequía. Incluso durante el periodo comunista, cuando el Estado prestaba mucha atención al desarrollo de maquinaria agrícola, la extensión de los campos donde se realizó la recuperación permanente fue extremadamente baja: algo más de 4 millones de hectáreas. Hoy en día el territorio disponible que está provisto de agua no es más que de unos 2,5 millones de hectáreas. A pesar de que sólo para la siembra de primavera de grano de este año se asignaron 44 millones. “Las pérdidas más grandes no son causadas por el clima, sino por el fracaso de la tecnología a la hora de enfrentarse a condiciones climáticas difíciles”, se queja Zlochevski.

Los agricultores achacan la reducción de la cosecha no sólo al clima, sino también a las condiciones económicas. Pavel Skurijin dijo que en los últimos cuatro años había crecido de forma espectacular el nivel de la gran mayoría de los países productores de grano. No hay suficiente capital de trabajo y parte de las empresas agrícolas rusas se acercan a la quiebra.

En 2010 Rusia consideró la posibilidad de suministrar grano a América Latina, sin embargo, ninguno de los expertos entrevistados disponía de datos sobre este hecho. El comercio de grano con América Latina, se queja Arkadi Zlochevski, lo entorpece mayoritariamente la distancia, ya que Argentina, por cuestiones de proximidad, se presenta como un gran competidor para la producción rusa. Además, informó el experto, debido a la diferencia de los estándares fitosanitarios, todavía no es posible enviar grano a Brasil y Chile.

Sin embargo, Oleg Sujánov asegura que el grano ruso no es adecuado para el mercado sudamericano. Esto se debe al hecho de que Rusia ha sido tradicionalmente importante en el mercado de grano de baja calidad, de tercer o cuarto grado, dejando el grano de grados más altos en el país. Esto satisface a los países exportadores del norte de África y el Medio Oriente, sin embargo, Sujánov considera que no serviría para América del Sur, donde se demanda calidad en el trigo proveniente de los Estados Unidos y Canadá.