En estos momentos se está llevando a cabo en el Consejo de la Federación (Senado) una preparación activa para que la opinión pública interprete sensatamente la iniciativa de Torshin. En primer lugar, se va a modificar la ley federal sobre armas. Bajo la nueva regulación, los civiles tendrán derecho a guardar armas de caza, pistolas traumáticas, pistolas de gas, paralizantes, pistolas de aire y algunas armas blancas. Así, la Ley Federal sobre las armas excluye por completo el almacenamiento de armas bélicas.

 

Los autores del informe han demostrado que el aumento del número de armas legales en la población disminuye de manera drástica el número de delitos. Los delincuentes tendrán miedo de atacar a los ciudadanos, sabiendo que debajo de la almohada pueden tener un arma de fuego.

 

Sin embargo, en la práctica jurídica actual hay un vacío sustancial. Debido al exceso de celo en defensa del que ha sufrido el delito, a menudo son ellos mismos los que son enviados a la cárcel. Para que las víctimas de los delincuentes no se conviertan también en víctimas de la justicia, los autores del informe proponen reforzar legalmente la doctrina de la autodefensa, esa que reza algo así como 'mi casa es mi fortaleza'. 

 

"Los ciudadanos tienen derecho a tener armas en casa y a utilizarlas, si un delincuente irrumpe en su territorio. Pero puede ir a la cárcel si actúa en defensa propia”, explicó una de los autores del informe, María Butin. “Es necesario reforzar tal práctica, la de que en caso de que un ladrón irrumpa en su territorio y le dispare, el propietario será automáticamente reconocido como una víctima".

 

Todavía no se sabe con precisión cómo lo formalizará la ley. En la actualidad, el Código Penal define bastante vagamente lo que es defensa propia necesaria y dónde sobrepasa sus límites. De modo que tal vez estemos hablando de hacer cumplir la ley, y no de crear un nuevo artículo.

Un miembro del Consejo Central de la Federación de prácticas de tiro, el director de la organización Samoovorona  (Autodefensa), Alexéi Rogozin, cree que debemos empezar a autorizar la compra de armas de fuego a determinado ciudadanos.

 

"Por ejemplo, se puede comenzar con los maestros de los deportes de tiro, los cazadores con muchos años de licencia de posesión de armas, los veteranos y los actuales miembros de las fuerzas especiales”, dijo Rogozin. “Al mismo tiempo, debe llevarse a cabo una campaña  para desarrollar una cultura de las armas y la difusión de conocimientos para su segura manipulación”.


Sin embargo, propone poner fuera de circulación poco a poco las armas traumáticas que muchos de sus propietarios tratan como un juguete.

 

Los expertos creen que las armas cortas no irán en contra de sus dueños. Las referencias a una mentalidad especial de Rusia y otras características del carácter nacional son rechazadas y refutadas por los expertos con cifras y estadísticas. Todas las experiencias internacionales relacionadas con la autorización para el almacenamiento de armas de fuego indican una disminución de la delincuencia, incluso en pueblos cercanos en cuanto al nivel de vida y mentalidad de la población. Por ejemplo, en Moldavia, donde el consumo de alcohol es mayor que en Rusia, tras la aprobación de la legislación pertinente en 1995, la tasa de homicidios se redujo de un 8,39 por cada 100.000 habitantes a un 5,9 en 2007.

 

Los expertos aprecian una ventaja económica directa en la introducción de la circulación abierta de armas cortas de fuego. Se estima que el mercado potencial en el año 2012 será de 1,5 millones de personas y crecerá cada año un 10%. Según los cálculos más modestos, en 10 años, el volumen del nuevo sector será de 746.000 millones de rublos (unos 23.000 millones de dólares).

 

"El desarrollo de los mercados de armas de uso civil tiene también un componente económico, y es a su vez una manera de promover el desarrollo de varias industrias, incluyendo la ingeniería, la química o la industria ligera. También se desarrollarán activamente los deportes de tiro”, declaró Rogozin.

 

Aparte de esto, de acuerdo con el informe los principales compradores no serán los ciudadanos corrientes sino los clubes de tiro.

 

El informe de los expertos llega a la conclusión de que la sociedad rusa es lo suficientemente madura como para permitir la circulación de armas de fuego. Esto, a su juicio, aumenta el nivel de protección de los ciudadanos, desarrollará el complejo interno militar-industrial, e incluso  permitirá mejorar la seguridad nacional.