Los argentinos podrán conocer a los representantes más destacados representantes de la nueva generación de bailarines, tanto del Bolshói, como de Gran Moscow Ballet, que mostrarán su arte sobre el escenario del Teatro Coliseo de Buenos Aires.

Fragmentos de 'Spartacus' de Jachaturián, 'El Cascanueces' y la famosa escena 'Sombras', del ballet 'La Bayadere' son parte de una mega-producción que está por deslumbrar al público argentino.

¿Qué es lo que convierte al ballet ruso en una 'marca registrada' a nivel mundial?

Creo que se debe al valor transcendental que la propia sociedad rusa le asigna al artista. Para nosotros la función del arte clásico va más allá del mero entretenimiento, tiene un valor formativo y se toma muy en serio. Los niños que entran en las escuelas tradicionales de ballet pasan por un proceso muy duro, empezando por una selección cuyos criterios pueden parecer muy estrictos… Pero eso tiene lógica, ya que las exigencias son altas, la inversión del Estado también, y es una cuestión de prestigio internacional para la imagen del país.

Por esta razón la escuela de danza rusa se enorgullece de tantos nombres. Nuestros bailarines son artistas integrales; se preparan desde muy pequeños aprendiendo durante años distintos tipos de danza. Reciben formación musical, tienen clases de historia del arte universal y, sobre todo, adquieren disciplina y aprenden a trabajar duro. Se convierten en profesionales con una gran resistencia física y emocional, dispuestos a perfeccionar y con una alta autoestima. Es por eso que son tan solicitados por los elencos de los teatros más famosos del mundo…

¿Es cierto que un bailarín clásico en Rusia tiene un valor más allá de su aspecto comercial?


Gracias a Dios, sí. La perestroika y la caída la Unión Soviética han sido un golpe demoledor, pero el ballet se salvó, por ser uno de los ámbitos donde todos esperan que 'las cosas sean perfectas'.

Es motivo de orgullo para toda la gente y parte de la cultura popular. Somos amantes de nuestras tradiciones, los padres siguen inculcándole a sus hijos el hábito de ir al teatro, les enseñan los criterios estéticos para diferenciar lo bello de lo feo, y, ¿habrá algo mejor para eso que un espectáculo de ballet? En las escuelas nadie se ríe de un chico que estudie danza, todos saben que es un trabajo duro y que no puede hacer cualquiera.

 

¿Quiénes son las 'estrellas', que en esta ocasión vienen a conquistar a los argentinos?

Son artistas de primerísima calidad, bailarines principales y solistas del Bolshói. Además de bailarines del Gran Moscow Ballet. Por ejemplo, contamos con la presencia de Evguenia Obraztsova, a la cual Pierre Lacotte, el coreógrafo de culto francés, llamó  'bailarina mágica' por la increíble precisión y gracia con las que combina los elementos de la escuela rusa y francesa. Es curioso, pero siendo estudiante de la Academia de Ballet Vagánov de San Petersburgo, Evguenia casi opta por la carrera de actriz dramática.

A Pável Dmitrichenko, otra 'estrella' que bailará para los espectadores argentinos, le encantaba el fútbol cuando iba a la escuela. Le tomó seis años tomar la decisión entre el deporte y el ballet, porque ambas se le daban igual de bien. Actualmente es el primer solista del Bolshói, pero seguro que le gustaría, aprovechando el viaje, jugar con los argentinos a la pelota.

¿Es cierto que los bailarines del Bolshói cuentan con su propio equipo?

 

Así es. Creo que el ballet y el fútbol son dos disciplinas que se complementan y se enriquecen mutuamente. Probablemente por eso los argentinos también sean tan buenos bailarines y cuenten con figuras tan destacadas en el ámbito, como Julio Bocca o Iñaki Urlezaga…

A propósito, ¿recuerdas que Julio llegó al estrellato en Moscú al ganar en 1985, a los 18 años, el Concurso Internacional de Ballet? En Rusia los artistas argentinos son muy considerados… ¡Ni hablar del tango!

¿A usted le gusta el tango?

Sí, cuando me mudé a Argentina hace unos años fue un amor a primera vista. Cuando trabajaba de productora, en el 2007 llevé a Sudáfrica un espectáculo que se llamaba 'Pasión del Tango Argentino'. Fueron 13 funciones ovacionadas por el público.

¿Qué es lo que más destaca de su proyecto actual?

 

Quizá suene pretencioso, pero apostamos por la perfección. Cuando era niña y empezaba a estudiar danza, me enseñaban que en el ballet todo tenía que ser perfecto: los movimientos, la expresión de la cara, el vestuario, las decoraciones, los compañeros de trabajo sobre el mismo escenario… Eso es lo que asegura la calidad del espectáculo.

Por eso me ocupo de todos los detalles. Y a nivel conceptual hay dos aspectos, básicamente. El primero, la reproducción de la coreografía original de 'La Bayadere', tal como la había armado el maestro Marius Petipa.

Fuente: Svetlana Postoenko.

Y segundo, queremos enfocar la atención del público en el ballet masculino, en la figura del hombre sobre el escenario, con su caballerosidad, fuerza y temperamento de conquistador. Para eso contamos con el talento de Alexánder Volchkov, Ruslán Pronin, Denís Medvédev, Vladislav Lantrátov. Todos ellos ganadores de concursos internacionales. Por ejemplo, Vladislav fue nominado este año al 'Benois de la dance', que es como el Oscar del ballet, en la categoría de 'El Bailarín del Año'.

 Así que mi idea era armar el primer acto de la gala como 'femenino' y el segundo, como 'masculino', para contrastar las dos cosas.

¿Tiene algún mensaje para el público argentino?

 

Sabes, acá en Buenos Aires yo voy al teatro como espectadora, así que soy parte del 'público argentino'…Y no deja de maravillarme su generosidad, su incondicionalidad con el artista y una actitud tan abierta, con tanta avidez por lo nuevo. Eso es lo que mueve a la gente a salir de sus casas para ir a un concierto o a una función de teatro. Qué nunca pierdan eso, es tan hermoso...

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