Por otro lado, un número creciente de migrantes en la región de Voronezh y otras áreas está relacionado con el hecho de que el concepto de "migrante" en los últimos años ha cambiado varias veces. Hasta el año 2007, el número de migrantes internacionales eran en primer lugar  ciudadanos rusos que se trasladaban a Rusia y extranjeros que recibían el permiso de residencia. Desde 2007, a estas categorías se han añadido, los que recibieron un permiso de residencia temporal: respectivamente, el número de migrantes documentados saltó bruscamente. Finalmente, después de 2011 hubo un cambio aún más significativo: empezaron a llamar inmigrantes a todos los que venían a Rusia para más de 9 meses.

 

La liberalización de las leyes de inmigración consiste en trabajar sobre los errores. En contraste con muchas otras actividades, evaluar la efectividad de la política migratoria es fácil: si la proporción entre los inmigrantes legales e ilegales aumenta en favor de los legales, entonces todo va como debería. Si esto no ocurre, significa que hay que cambiar algo. Ya se ha adoptado una nueva concepción de política estatal de inmigración, en la medida de su aplicación, deberán  abordarse antiguos problemas.


En primer lugar, se trata de la integración de los inmigrantes: se cambia el plazo de la posible estancia de los trabajadores inmigrantes temporales en el país, aparecerá la categoría de migrantes permanentes. Todo esto son decisiones importantes. El hecho es que bajo la ley actual, los contratos de trabajo con los inmigrantes (a excepción de especialistas altamente calificados) puedan ser hechos por un año y luego renovarse por otros seis meses. Ahora díganme: ¿a qué empleador le interesa ocuparse de la adaptación de un empleado que en un año ya no estará? Por eso, hablar del interés de los programas de adaptación e integración en Rusia ya no procede. Si una persona está trabajando de forma ilegal, con más razón desaparecerá de todos los programas potenciales de integración. Como norma, en situaciones extremas, solo podrá confiar en su diáspora, que le ayudará a sobrevivir, pero no a adaptarse a la sociedad rusa. El asunto de la integración de la diáspora a menudo desempeña un papel negativo: recordemos el ejemplo de la diáspora turca en Alemania. Para que no se conviertan en intermediarios entre el Estado y los inmigrantes es necesario cambiar la ley. Por ejemplo, hoy en día hay un número creciente de mujeres migrantes que vienen de Asia Central para reunirse con sus maridos. Muchos de ellos se encuentran en Rusia ilegalmente, y en estas circunstancias tienen hijos. Si no nos ocupamos de de la integración de estas mujeres y niños, si no les prestamos atención, estamos preparando una bomba para el futuro. Se necesita permitir la reunificación de las familias inmigrantes en el programa estatal, que, por cierto, funciona en muchos países. La razón es simple: una persona en familia se comporta de forma menos arriesgada que si se encuentra solo. Además, cuando los niños del inmigrante van a una escuela rusa, ellos mismos, al relacionarse con los niños, se integran más rápidamente en la realidad rusa. 


Por supuesto, los problemas de integración están estrechamente relacionados con el mercado de trabajo. Es deseable que el inmigrante que llegue a Rusia sepa dónde va a trabajar. Sin embargo, no nos orientamos suficientemente bien hacia las necesidades de su mercado de trabajo. En la lista de profesiones en demanda se destacan los ingenieros y los empleados de circo... A partir de 2010, se introdujeron nuevos mecanismos para la selección de los inmigrantes: apareció una categoría de profesionales altamente cualificados. Pero los criterios para su inclusión en esta categoría han sido controvertidos. El inmigrante altamente cualificado es una persona que recibe anualmente más de 2 millones de rublos (para los científicos - un millón de rublos). Este es un listón muy alto. En Voronezh, por ejemplo, estos profesionales suman solo cinco personas, aparte de esto, los inmigrantes con educación superior y altamente cualificados son muchos más. 


En general, debemos señalar que los inmigrantes que nos llegan, son más educados y modernos, que, por ejemplo, los inmigrantes de países árabes que llegan a Francia. Sin embargo, la práctica de vida en la Unión Soviética perdura hasta ahora. Sí, ahora nos llegan inmigrantes en su mayoría oriundos de aldeas y pueblos remotos. La juventud apenas habla ruso, y no se orientan muy bien en la vida de las ciudades rusas. Sin embargo, yo viajo regularmente por trabajo a Asia Central y veo lo que los lugareños están muy interesados ​​en familiarizarse con nuestra cultura e idioma. Esta es la región en la que Rusia sigue siendo reconocida como una fuerza civilizadora. En un pequeño pueblo a 90 kilómetros de Dushanbé, los alumnos pidieron a su profesor de física que les enseñara Lengua y Literatura Rusa. El propio maestro conoce mal el idioma, no hay manuales, pero el interés es asombroso. En las escuelas rusas en Tashkent, Ashgabad, Samarcanda, Dushanbé y otras ciudades, es muy difícil ingresar - la competencia es alta, incluso la gente de los pueblos está tratando de enviar a sus hijos allí. Sucede que los exsoldados del Ejército Soviético tienen que reciclar a los docentes en el idioma ruso. En todos los rincones de Tayikistán, Uzbekistán, Kirguistán, a través de la señal satélite se sintonizan canales rusos. En las zonas rurales, ven nuestras series y nuestras noticias, aunque entienden con dificultad el lenguaje. Sin embargo, los canales iraníes y turcos casi no se ven. Todo esto sugiere que el problema de la integración de los inmigrantes puede ser resuelto. 


Mijaíl Denísenko, vicedirector del Instituto Demográfico NIU VSH.