“La planeamos como una vivienda de buena calidad, pero con una forma peculiar. Nos gustan las soluciones poco habituales y tenemos la valentía de realizarlas. No teníamos intención de alquilarlas a los turistas, esa no fue nuestra idea. Pero literalmente empezaron a bombardearnos con peticiones”, explica la directora de la casa de huéspedes y una de sus propietarias, María Bazhenova.

 

“Al principio calculábamos que la casa serviría para tres familias”. En el primer piso hay una sala comedor y las habitaciones de servicio (cuarto de baño, cocina). En el segundo hay cinco dormitorios, diseñados en tonos distintos, y en el tercero, de momento, hay un peculiar jardín de invierno que al mismo tiempo es la sala de masajes. Esta temporada aquí habrá varias partes turísticas.

 

“Planeamos construir en el tercer piso una sección donde los turistas puedan dormir, pero todavía no lo hemos realizado. Pensábamos que aquí podríamos hacer tres secciones. Planeamos que aquí el alojamiento sea de clase económica, distribuir a la gente en colchones con nuestros o con sus sacos. Será más barato alojarse aquí que en las habitaciones del segundo piso. Allí la habitación doble cuesta 1.500 rublos (unos 46 dólares) al día, y la tripe 2.500 (sobre los 77 dólares)”, puntualiza María.

 

Soluciones de ingeniería


La demanda para alojarse en la casa esfera va creciendo y por eso el año pasado sus propietarios  empezaron a levantar otro edificio al lado. Pero actualmente la construcción está detenida ya que faltan los medios complementarios necesarios.

 

“Si las cosas van bien en otoño tendríamos que terminar la tercera esfera, ya que este tipo de casa se construye rápido. Esta casa la construimos en casi tres meses, empezamos en junio y en septiembre ya estaba terminada. Lo único es que dedicamos mucho tiempo para los acabados interiores porque queríamos contar con los profesionales adecuados para este tipo de casa”, aclaró la propietaria.

 

Al final encontraron una brigada de jóvenes del vecino pueblo de Chemal, que sobre la marcha fueron ideando métodos y soluciones para los interiores. Lo cierto es que se encontraron con no pocas dificultades.

 

“La construcción estándar presupone formas cuadradas preparadas, y aquí todo es redondo. Por eso fue difícil. Durante la construcción hubo que tomar muchas decisiones técnicas nuevas. Contamos con el trabajo de un artesano ingeniero muy bueno, una especie de inventor”, explicó María.

 

La carcasa de la esfera es de madera pero el interior está revestido de hierro acanalado para que el edificio no se arranque del fundamento, ya que la construcción es muy ligera. Está aislada con algodón mineral. El grueso de las paredes es de 43 centímetros, en el interior hay un cojín de aire de 10 centímetros. La calefacción es por aire: en el zócalo hay una estufa grande y a través de tuberías se calienta la parte superior. Según los propietarios, la casa es muy cálida, el tercer piso, por ejemplo, no hay que calentarlo ni en invierno. Por la parte de fuera las paredes están recubiertas de azulejos blandos de tres colores.

 

Una columna de luz penetra por el mismísimo centro de la construcción. Es la llamada caja de luz en forma de cilindro. El borde de la esfera en esta parte está encristalado, lo que permite recibir más luz natural ya que en los pisos inferiores es insuficiente. También se planea abrir ventanas complementarias en la casa nueva.

 

Los rumores


Por Gorno-Altái, e incluso más allá, corren rumores de que María y sus amigos construyeron la casa circular para protegerse de la llegada del fin del mundo, según estipula el calendario de los antiguos mayas. Sin embargo, la propietaria lo desmiente con indignación y asegura que a ellos les gustan las innovaciones y no las temen.

 

“Cuando llegamos al valle me hablaron de las casas redondas. No fuimos nosotros los que nos las inventamos, las ideas existían desde hace tiempo. Solo que nosotros las construimos”, cuenta.

 

Lo cierto es que la idea de las casas circulares nació en EE UU en los años 60-70 del siglo pasado. Hay edificios redondos de cristal en Novosibirsk y también en Moscú. La única diferencia es que este tipo de casas siempre se edificaron para fines sociales, en ellas se instalaban cafés, restaurantes o clubes, pero nunca viviendas.

 

Incomprensión y reconciliación


Los habitantes autóctonos creen que el valle de Uimonsk tiene unas grandes propiedades curativas. María llegó aquí procedente de Buiisk, en Altái y su amiga, la copropietaria de la casa esfera, procede de Krasnoyarsk.

 

“Al principio nos presionaron mucho. Aguantamos numerosas declaraciones y opiniones muy contradictorias. Cuando terminó la construcción hubo un montón de revisiones. Vinieron desde otras ciudades, incluso el FSB (Servicio Federal de Seguridad) nos tiene bajo control. Quieren saber quiénes somos, qué hacemos aquí y por qué necesitamos estas casas”, cuenta la propietaria.

 

Artículo abreviado, consulte la versión completa en ruso en Travel.ria