El documento, que fue firmado tras las conversaciones celebradas por ambos mandatarios en la ciudad de Yalta (península ucraniana de Crimea), subraya las intenciones de ambas partes de cooperar en la explotación del Azov y del canal navegable de Kerch que conduce al mar Negro.

Además, ambas partes se pronunciaron a favor de la firma de un tratado bilateral, cuya ausencia ha enturbiado sus relaciones durante las últimas dos décadas.

"Esto no es un acuerdo sobre el reparto de los mares Negro y Azov", señaló Putin en rueda de prensa.

Eso sí, Putin explicó que diplomáticos y expertos de ambos países se han puesto de acuerdo en principio sobre cómo trazar dicha frontera.

Al respecto, una fuente oficial informó a la agencia rusa RIA-Nóvosti que ambas partes acordaron que la conflictiva isla de Tuzla seguirá estando bajo soberanía ucraniana, pero Rusia mantendrá una suerte de derecho de veto sobre los buques que navegarán por el estrecho de Kerch para evitar la intromisión foránea.

Según las agencias rusas, Ucrania insistió durante las conversaciones en mantener la frontera con Rusia a través del estrecho de Kerch, línea administrativa heredada de tiempos soviéticos.

En cambio, Rusia mantiene que esa línea de separación era meramente visual y nunca tuvo respaldo jurídico, por lo que no se puede considerar una frontera legítima.

Por ello, Moscú no reconoce las fronteras trazadas de manera unilateral por las autoridades de Kiev tras la independencia, motivo por el que el canal de Kerch se encuentra completamente bajo soberanía ucraniana.

Rusia y Ucrania estuvieron al borde de la ruptura de relaciones diplomáticas en 2003, cuando los rusos comenzaron a construir un dique hacia la isla ucraniana de Tuzla, de cuya posesión depende el control del tráfico marítimo en el mar de Azov.

El litigio territorial se apaciguó momentáneamente con la firma de un tratado por el que el Azov fue declarado "mar interno" para ambos países, aunque se aplazaron sine die las negociaciones sobre delimitación fronteriza. EFE