Como se deduce de las declaraciones de las partes una vez terminadas las conversaciones, Moscú y el CNS confirmaron que hoy por hoy sus posiciones básicas son fundamentalmente opuestas. El CNS considera indispensable que se aplique a Siria el capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas, que prevé la utilización de la fuerza en caso de que haya una amenaza a la paz o actos de agresión. "La mejor decisión sería la intervención en el conflicto con sanción del Consejo de Seguridad, intervención en la que participaría también Rusia", dijo Abdel-Baset Saida a los periodistas al finalizar el encuentro con Lavrov.


La segunda sería la dimisión del Presidente de Siria, Bashar Al-Assad. "Confirmamos en nombre de toda la oposición popular siria, que no se podrá hablar de solución mientras Assad no se vaya", recalcó Saida, y añadió: "Rusia tiene otra opinión a este respecto, sin embargo ha traído una nueva proposición sobre cuyos detalles todavía no nos hemos podido poner de acuerdo, pero que discutiremos en posteriores encuentros".


Rusia no apoya ninguna de las exigencias, sin embargo esto no significa que los contactos entre Moscú y el CNS, que ha sido reconocido por Occidente como el principal representante de la oposición en la crisis siria, se interrumpan por esto. Más bien al revés.


La visita a Moscú de los líderes del CNS demuestra que esta fuerza clave de la oposición reconoce el importante papel de Moscú en la solución de la crisis. Por otro lado, con el mismo hecho de las conversaciones, Moscú también da a entender a todos, incluido Damasco, que considera al CNS como uno de los principales protagonistas. Esto ya es un resultado en sí mismo, teniendo en cuenta además que las conversaciones en Moscú no se interrumpieron, tal y como se esperaba.


Sobre las proposiciones que hizo Lavrov tan solo se puede elucubrar. Es posible que tengan que ver con la organización del diálogo político entre Damasco y la oposición en caso de que la exigencia previa de la dimisión de Assad se convierta en un escollo insalvable. Sin embargo es importante tener en cuenta que la oposición del CNS es política y que la organización en sí tiene su base en Turquía y es un conglomerado de opositores del actual régimen sirio, con los puntos de vista y los tintes políticos más diversos. En Siria luchan otros.


En la apertura del encuentro, Lavrov señaló que a Moscú le interesan "tanto las relaciones con el CNS, como con los otros grupos de la oposición, especialmente los de la oposición interna".


A juzgar por los comentarios de los miembros de la delegación del CNS que siguieron a las negociaciones, los insurgentes armados dentro del país actúan independientemente y no están subordinados al CNS. En palabras de uno de los miembros de la delegación, Basma Kodmani, el Ejército Libre de Siria (ELS) se dirige a veces al CNS pidiendo "asesoramiento político".

"El Consejo intenta jugar un papel político en la revolución, recaba ayuda extranjera para el ejército insurgente y se la hace llegar a través de un Comité de coordinación. Pero hay que reconocer que las principales fuerzas de la revolución que están concentradas dentro del país actúan con independencia de nosotros", confirmó el representante del CNS Munzir Mahus.


En relación con esto es bastante curioso ver la declaración que Saida hizo la víspera de su visita a Moscú. "Es sabido que Rusia entrega armas a Siria. Es un tema que vamos a tratar en Moscú", declaró.


El tema de la entrega de armas es, en realidad, el tema de las relaciones con la oposición siria armada, gracias a las batallas con las que Damasco se ha convertido en un marginado internacional.


Como informa el Washington Post, las entregas de armas a los insurgentes se han ralentizado durante las últimas dos semanas. Esta pausa, que puede tener un carácter temporal, puede ser un reflejo de la creciente intranquilidad por la militarización de un conflicto que se prolonga ya 16 meses.


La publicación americana, citando a fuentes que dice son activistas que trabajan con el ELS, señala que el retraso en la entrega de armas y la financiación de origen catarí y saudí, al parecer está relacionada con el deseo de dar una oportunidad diplomática a la solución. En opinión de estas fuentes, es posible que Rusia también reduzca sus entregas de armas a Siria.


Aparentemente en esta clave debería interpretarse el retraso en el cumplimiento del contrato para la entrega a Siria de 36 cazas de instrucción militar Yak-130, mientras que la situación en el país no se regularice. Esta noticia fue anunciada a los periodistas por el vicedirector del Servicio federal de la Federación rusa para tecnología militar y cooperación, Viacheslav Dzirkaln.


Es evidente que sin interferencia exterior, es decir intervención, la oposición armada no conseguirá ganar al régimen de Assad. Año y medio de conflicto han demostrado que dispone de fuerzas para enfrentarse y apoyo político de la población, si no de la mayoría, sí de una parte sustancial, ante todo los alauitas y los cristianos. La oposición armada, en pocas palabras, lucha una guerra de guerrillas que no tiene perspectivas halagüeñas para ninguna de las partes del conflicto. Es más, existe la posibilidad de que se introduzcan en el país yihadistas de Líbano, Irak y Túnez a los que los gobiernos de estos países han reconocido oficialmente más de una vez.


Las posibilidades políticas de grupos de la oposición como el CNS en estas condiciones, no harán más que menguar. Para contrarrestar esto no quedan más opciones que limitar la entrega de armas. Solo esto permitirá que se apacigüe el conflicto y llevar a cabo la pacificación en la dimensión política, donde la oposición, sobre todo el CNS, ocupa un lugar tremendamente importante.