Frente a la expresa oposición de Rusia a la inclusión de sanciones, el texto contempla que, si el Gobierno sirio no cumple esas condiciones en los diez días siguientes a la eventual adopción del proyecto, el Consejo impondrá sanciones diplomáticas y económicas contenidas en el artículo 41 de la Carta de la ONU.

Pide concretamente a las autoridades sirias que pongan en marcha "visiblemente y de manera verificable" los compromisos alcanzados con Annan este año para "detener los movimientos de tropas hacia centros de población, cesar todo uso de armamento pesado en esos centros, completar el repliegue de las concentraciones militares y retirar sus tropas y armamento pesado" de esos lugares.

"Pedimos a todas las partes en Siria, incluida la oposición, que cese inmediatamente toda la violencia armada, para crear así una atmósfera conductiva a una transición política", añade el texto, que contiene también la renovación de la Misión de Observación de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS) por 45 días.

Se apuesta por cambiar, sin embargo, el mandato de esos observadores "reteniendo la mínima capacidad militar y el componente civil" para apoyar el fomento del diálogo.

Según fuentes diplomáticas occidentales, ese proyecto de resolución responde a la petición lanzada hoy por el enviado especial Annan, que ha reclamado al Consejo "claras consecuencias" para quien incumpla su propuesta de paz.

"Incluye así una clara amenaza de sanciones si el régimen (de Bachar al Asad) fracasa en el primer paso de detener el uso de armamento pesado dentro de un calendario fijado", explicó el embajador británico ante la ONU, Mark Lyall Grant, tras oír las recomendaciones de Annan mediante videoconferencia desde Ginebra.

El exsecretario general de la ONU pidió a los miembros del Consejo de Seguridad que presionen "de manera sostenida y colectiva" a las partes en Siria para que cumplan con su plan de paz y que, ante la violación de este, se acuerden "consecuencias".

"No podemos esperar semanas y meses. Cada semana mueren cientos de sirios: el Consejo debe actuar", dijo el embajador de Francia ante la ONU, Gérard Araud al defender el texto propuesto por los occidentales y que espera que se apruebe en los próximos días.

Sin embargo, Rusia presentó el martes su propio proyecto de resolución para renovar la UNSMIS sin la amenaza de ningún tipo de sanciones, un texto que cuenta con el apoyo de Pekín.

"Nuestra esperanza es que al final el Consejo de Seguridad se una bajo la base de un proyecto de resolución negociado, así que estamos abiertos a las negociaciones partiendo de nuestro texto", añadió.

Moscú se opone en estos momentos a cualquier mención a sanciones o al capítulo VII, ya que considera que ésa debe ser "una última opción" y que las sanciones "no serán efectivas" para frenar el conflicto, dijo a la prensa el embajador adjunto de Rusia ante la ONU, Alexander Pankin, tras oír a sus colegas occidentales.

Así, más de dieciséis meses después del inicio de la crisis en Siria y con dos vetos de Rusia y China a iniciativas similares -en los pasados octubre y febrero-, los miembros permanentes del Consejo siguen divididos sobre cómo lograr una solución a un conflicto que se ha cobrado la vida ya de más de 15.000 personas.

Pese al aparente enfrentamiento, fueron varias las voces que pidieron diálogo en el máximo órgano de decisión de la ONU para lograr avances en la crisis siria, como el embajador alemán, Peter Wittig, quien se mostró esperanzado en "encontrar terreno común" entre los quince miembros del Consejo.

"Todos los miembros del Consejo de Seguridad tenemos que alcanzar pronto un compromiso en forma de una voz única para usar todas las herramientas de que disponemos. Se lo debemos al pueblo sirio y a toda la región", añadió Wittig.

El Consejo de Seguridad tiene así sobre la mesa dos proyectos de resolución encaminados a renovar el mandato de los observadores ante la próxima conclusión de su mandato (20 de julio), aunque con la diferencia en el grado de presión que se debe aplicar sobre las partes. EFE