Más de 300 representantes de 213 medios de difusión de 122 países analizaron en la denominada Cumbre Mundial de Medios de Comunicación convocada en Moscú, las actuales condiciones en las que ejercen sus funciones periodísticas, los problemas a los que se enfrentan, el criterio de independencia y responsabilidad y la observancia de la ética profesional en tiempos de conflictos y revoluciones.

 

En la agenda se plantearon temas tan fundamentales como la búsqueda de modelos para sobrevivir en condiciones de crisis económica y los intentos de transformación de los medios tradicionales en la era de internet.

 

Y no llegaron a ninguna conclusión.

 

Y eso es normal.

 

Lo más importante que dejó la Cumbre de Medios fue, sin duda, la amplitud de concepciones, la tolerancia y las intenciones de lograr siempre un consenso operativo inicial.

 

Uno de los grandes temas tratados en la mesa de discusión fue la relación entre los medios y las grandes corporaciones. El editor jefe de 'Ejo Planeti', el azerí Elmar Guseínov, se refirió a “la constante lucha por la verdad”. 

 

En las intervenciones de los representantes de Osetia del Sur, de Yemen, de Sudán y de Argentina además de otros países, se trató este asunto de manera concreta, ya que, según ellos, estos países vienen sufriendo las desinformaciones de grupos interesados en desestabilizar la situación política interna.

 

Participantes de España, Cuba, Brasil, Guatemala y Ecuador coincidieron en la necesidad de defender la fidelidad e independencia del quehacer periodístico.

 

Por su parte, el representante de la agencia argentina TELAM, Juan Manuel Fonrouge, presentó el ejemplo de la nueva ley de servicios audiovisuales, que impone determinadas barreras al avance de los monopolios mediáticos. La norma determina caminos precisos para la participación en la gestión informativa de sectores de la comunidad que hasta el momento carecían de voz.

En las deliberaciones se planteó la necesidad de que el Estado democrático disponga de las herramientas apropiadas para impedir que  grupos con gran poder económico se hagan con el control de los medios de comunicación. Una vez más, se resaltó el papel del Estado como moderador del acceso de los ciudadanos a los sistemas de difusión, sean estos virtuales o tradicionales.

 

Al mismo tiempo, la discusión general se centró en la capacidad de financiación que presentan los medios. La necesidad de contar con los recursos para sobrevivir lleva a veces a los directivos de los medios a ceder en sus principios y a aceptar condiciones por parte de los financiadores.

 

En este sentido, en la Cumbre se presentó una nueva tendencia que pretende considerar como medios plenos a los nuevos productos virtuales: redes sociales, blogs, etc.

 

Además, hubo unanimidad a la hora de establecer la necesidad de puntualizar el significado del concepto de 'seguridad informativa', entendido   como el patrón necesario de confirmación de la noticia. La aplicación del mismo, definido como básico en la nueva etapa del periodismo, debe estar a cargo de profesionales que respondan por la calidad, la variedad y la intensidad de la información, algo que se excluye en las actividades del periodismo 'virtual'. La falta de comprobación de las noticias que pululan por las redes sociales hace que la simple difusión por internet no pueda hacer que ya sea considerada como un menester periodístico.

 

John Danishevsky, editor jefe para noticias internacionales de 'Associated Press', afirmó que “en la época del Twitter, cuando tanta gente se presenta como creadora de información, cuando hay tanta falsedad, las agencias informativas se convierten en filtros, en garantes de la fidelidad informativa. Somos quienes separamos los rumores de los hechos”.

 

Sin embargo, también se declaró la absoluta necesidad del empleo de internet para la difusión periodística. Ese trámite no es un simple paso mecánico, sino que permite transformar lo parcial en general, lo nacional en internacional y lo local o particular en un hecho social. Hoy en día la comunicación se ha convertido en un hecho comunitario, de la comunidad, en detrimento del clásico concepto de comunicación de la sociedad.

 

Janis Karklins, asistente Director General de Comunicación e Información de la UNESCO, puntualizó que “cerca de 2.000 millones de personas usan internet actualmente y mantienen 156 millones de blogs sociales”.

 

Una de las conclusiones más importantes de la Cumbre Mediática ha sido la constatación de que la revolución informática, en pleno desarrollo, ha provocado un cierto atraso del pensamiento con respecto a la tecnología. Por eso, se propuso la creación de un importante grupo de trabajo internacional que analizará esta situación.

 

Además, para la próxima cumbre se dispuso fijar como tema de debate la definición de los derechos de autor y las formas de preservar los derechos intelectuales. Todos los presentes estuvieron de acuerdo a la hora de señalar las grandes dificultades e incluso las paradojas que se presentan a la hora de garantizarlo.

 

Esta fue la segunda Cumbre Mundial de Medios. La primera se desarrolló en 2009 en Pekín. En esta ocasión, la organizadora fue la agencia rusa ITAR-TASS. Su presidente, Vitali Ignátienko señaló en la clausura de la reunión que el siglo XXI no presenta amenazas para el periodismo, sino desafíos. En cuanto a la responsabilidad social e intelectual del periodismo, el titular de ITAR-TASS señaló la necesidad de que los periodistas “promuevan en el ámbito mediático la idea de esa responsabilidad”.

 

Ignátienko se declaró convencido de que “la Cumbre es imprescindible para la búsqueda de respuestas ante los desafíos globales, con su creciente movilidad, conmociones económicas y conflictos regionales que parecen irreconciliables. Estos desafíos nos atañen a todos, cambian nuestro planeta y a toda la humanidad”.

 

La propia dinámica de trabajo hizo que surgiera finalmente la propuesta para conformar una plataforma programática que se discutirá en la próxima cumbre de 2014, para la que Bahreim se ha ofrecido como sede. Todo parece indicar que, para ese momento, madurarán las condiciones para generar una organización mundial del periodismo. Algo que el propio desarrollo de la sociedad humana impone.

 

Más información en la página web de la Cumbre Mundial de Medios.