Más de ciento cincuenta intérpretes españoles ya han formado parte de la experiencia dirigida por la escuela Teatro Rojo. Un curso que busca el acercamiento al Método Stanislavski de la manera más directa posible, en el lugar en el que se gestó y en su idioma original, eso sí, con traducción simultánea. La Academia de las Artes de Minsk en Bielorrusia es el lugar elegido para el evento. Amadis de Murga, cerebro creador de la idea, tiene claro cuál es el objetivo de este curso. “La escuela Teatro Rojo nació con el deseo de que actores de todo el mundo pudieran perfeccionar su nivel y conocer el método de trabajo de los maestros rusos”, declara. Miguel Ángel Jordán, ex alumno y organizador en España del evento, destaca que “es interesante sumergirse en la praxis de la mentalidad soviética, organizada y disciplinada, muy diferente a la de la cuenca mediterránea”.

El uno de agosto viajarán veinte alumnos, entre estudiantes y profesionales, desde Barcelona hasta Bielorrusia, un país que según Jordán, permite al estudiante sumergirse en la cultura rusa de una manera excepcional. “Bielorrusia te da la oportunidad de conocer un país raro, olvidado, arrasado y vuelto a construir, todavía militarizado, es todo lo contrario a un lugar turístico”. Grandes avenidas, una arquitectura soviética con enormes edificios que hacen empequeñecer al ciudadano,… ese es el lugar donde se gestó la forma de trabajo básica de cualquier actor del siglo XX y XXI.

Amadis Teatro es la sede donde se ha realizado el curso sobre Stanislavski. Fuente: Teatro Rojo.

La escuela Teatro Rojo, sin sede establecida en nuestro país, surgió después de que Amadis viviese una experiencia parecida en Francia y decidiese exportarlo a España. La ayuda económica vino de una herencia. Seis mil euros que le permitieron a él y su socio, Dimitri Bajvalov, organizar toda la logística para la construcción de la escuela. “Minsk era el escenario perfecto para trabajar. Una ciudad segura, con buen clima en verano, con instalaciones equipadas y los mejores maestros de la URSS”, afirma.

Los futuros proyectos de Amadis de Murgan y de su escuela siguen, a pesar de la crisis, ampliando fronteras. “Mi deseo a corto plazo es abrir una escuela en Yucatán con maestros de Estados Unidos, Rusia, Bielorrusia y México para alumnos de España”. Una colaboración que aprovecha la conexión del mundo contemporáneo para dar el mayor conocimiento actoral a los alumnos.

Una experiencia inolvidable


“En Bielorrusia, para dedicarte al arte lo tienes que tener muy claro y, sobre todo, tener algo que decir”. Las palabras de Jordán demuestran el estado actual del teatro en el último país dictatorial de Europa. El Free Theater de Bielorrusia es una compañía de teatro clandestino que se sumerge en temas políticos y comprometidos. Es un grupo perseguido por la justicia que celebra sus actuaciones, gratuitas y convocadas mediante sms, en pequeños apartamentos privados. “Tuve la oportunidad de asistir a una de sus actuaciones junto a Amadis y es una lección impactante para los actores españoles. Allí la gente arriesga por el teatro, entienden el arte como combate contra las injusticias. Se están jugando la vida”, asegura, “Eso te condiciona a la hora de trabajar en España”.

El precio del curso, que abarca tanto la asignatura de interpretación como las de acrobacia, lucha escénica, danza, voz,… tiene un coste, autofinanciado, de mil novecientos euros. Teatro Rojo no recibe ninguna ayuda pública y, según Amadis, “parte del secreto de nuestro éxito es que no dependemos de ninguna institución y tenemos absoluta libertad de acción”.

El Método que le da vida al actor


Muchas teorías han surgido alrededor del Método Stanislavski. Frases como “esta forma de actuación vuelve loco al actor” o “el intérprete no debe de indagar en su pasado” son hoy día críticas,válidas o no, al trabajo del teórico ruso. Pero los profesores del curso “El Superobjetivo” no tienen ninguna duda. “Si les preguntas sobre algunas de estas críticas te miran con cara rara. No tienen tiempo para cosas superfluas”, sentencia Jordán. Otro de los ex alumnos de este curso, Israel Franco Müller, tiene claro que ese mes de aprendizaje le cambió la forma de entender la interpretación. “Con este trabajo descubres muchas inquietudes, las debilidades se convierten en fortaleza. Se crece como persona y un actor sin vivencias no puede ser actor”, concluye.

Una de las clases del curso en la Academia de las Artes de Minsk. Fuente: Teatro Rojo.

Emoción en el escenario. El método de Stanislavski consiste en recurrir a las sensaciones de la vida del actor para mostrárselas al público. Las historias que escriben los dramaturgos son trágicas y, por tanto, los sentimientos que tiene que trasmitir el personaje también. “Stanislavski le da al actor la independencia creativa, le permite convertirse en artista consiguiendo una interpretación espontánea, viva y fresca”. Esto sólo se consigue, tal y como lo explica el Manifiesto Teatro Rojo, explorando en uno mismo y, de esta manera, ofreciendo al espectador lo que el actor lleva dentro, como cualquier otro artista. Si no, que se lo pregunten a Marlon Brando, Paul Newman, Marisa Paredes o Imanol Arias, fieles defensores de este método.