A Dannil Mishin le empezaron a interesar los hostales a los 11 años, viajando con sus padres por Europa. En Berlín a la familia se le acabó el dinero y tuvieron que alojarse en un hostal. La vivienda barata de aspecto agradable influyó de tal forma en la imaginación del niño que le entraron ganas de convertirse en propietario de un mini-hotel.

Al volver a casa, en Sebastopol, Mishin convenció a sus padres para que habilitaran un apartamento de dos pisos que había heredado de su abuela. Gastó 200 dólares que él mismo ganó “con la venta de periódicos y otras tonterías”, recuerda Mishin.

Cambió el papel de las paredes, compró cerveza con la que pagó a los marineros del Mar Negro que ensamblaban camas. Entonces en Sebastopol no había ningún hostal. Al cabo de una semana aparecieron los primeros inquilinos, cuatro turistas americanos. Un holandés que abrió un hostal en Kiev le enseñó los conceptos básicos. El proyecto le empezó a funcionar bien cuando el adolescente aprendió los trucos para dar a conocer sus servicios a través de Internet.

Ahora Mishin, que tiene 20 años, gestiona ocho hostales con un movimiento de 100 millones de rublos anual (3 millones de dólares) . En el centro de Moscú ha abierto tres establecimientos, Bear Hostels, y el resto funcionan con el nombre de Funny Dolphin en Ucrania.

Para los poco exigentes

Los hostales ocupan solo un 3% de todo el sector hotelero de Moscú y no pueden competir con los hoteles en nada, está convencida Vasilienko: “Tienen un público muy concreto, gente de hasta 25 años con pocas exigencias. Los hostales no pueden garantizar la seguridad: en una habitación duermen desconocidos y, normalmente, no tienen ningún empleado vigilante. El nivel de higiene también es bastante bajo, en general utilizan lavadoras normales y no máquinas industriales y tampoco recurren a los servicios de empresas profesionales de limpieza”. Sin embargo estos establecimientos también tienen sus ventajas: el bajo precio y la ubicación en el centro de la ciudad, reconoce la experta.

Mishin atribuye su éxito financiero al sistema bien organizado de ventas y a la estrategia muy activa de desarrollo de la cadena. En la empresa hay un departamento de ventas y el 35% de los clientes son corporativos. Por ejemplo, la popular cadena de restaurantes japoneses 'Dve palochki' con suele alojar en Bear Hostels a sus cocineros cuando vienen a Moscú a aprender. Además, se ha ideado un sistema para alojarse con descuento en el último momento: si se llama el mismo día de entrada, sin una reserva previa, entonces un día en Bear Hostels cuesta 500 rublos (15 dólares). El precio medio para alojarse en un dormitorio con varias personas es de 730 rublos (22 dólares). Al pagar el cliente recibe unas zapatillas, una toalla, tapones para los oídos, acceso WIFI y la posibilidad de utilizar una cocina.

 

Ventas y costes

 

Mishin considera que uno de los fallos de los hoteleros cuando empiezan es que se concentran de manera exagerada en los gastos. “A veces ahorran en pequeñas cosas, en los productos de limpieza o en las toallas, cuando todavía no se ha hecho una buena web para promocionar el producto y las ventas todavía no se han establecido”. Como resultado la ocupación del hotel es baja y se tarda demasiado tiempo en recuperar la inversión en el negocio.

Cuenta que desde los primeros días de funcionamiento de su hostal de Moscú pasaba 12 y 13 horas en Internet promocionando sus hoteles. Los propietarios del hostal 'Dom' también se convencieron de la utilidad de este principio. Se trata de un negocio familiar de María Timoshenko y Konstantín Osintsev situado en un ala de una planta del antiguo palacete de los Morozov, en el callejón Podsosenski. Lo abrieron en febrero del 2012 y ya ha entrado en la clasificación de los diez mejores por su sistema de reservas. La casualidad contribuyó a que la joven familia se dedicara al negocio hotelero.

Como resultado en las webs de turismo y de sistemas de reservas el hostal 'Dom' obtuvo fama por ser el único de esa categoría en el que los clientes no tienen que lavar ellos mismos los platos que utilizan. Junto con el hostal empezó a funcionar su web, aparecieron páginas en las redes sociales que sus propietarios mantienen muy activas. La plantilla del hostal consta de cuatro administradores y una mujer de la limpieza. Las ganancias medias son de unos 20.000-30.000 dólares al mes. Un 30% del presupuesto se destina al alquiler del edificio, una parte bastante significativa de los ingresos cubren los servicios comunales y los sueldos. El beneficio no es elevado pero a los propietarios de 'Dom' les gusta su negocio.

Un millón al mes

 

La principal forma para promocionar un hostal pequeño es trabajar con los servicios de reservas, explicó Ilia Shevchenko, propietario de Ivan Hostel en el callejón Petrovski. Por ejemplo, Booking.com, según la fuente de Védomosti, se queda con un 15% de comisión de la suma de cada reserva pero garantiza una promoción efectiva a través de la web, recogiendo los comentarios de los visitantes en varios idiomas y haciendo una clasificación de los hostales.

Los hoteles de Rusia, incluidos los hostales, tienen uno de los índices más altos de ingresos en el mundo, destaca Vasilienko. En Moscú este indicador es del 20%, mientras que en Madrid es un 1%, en Amsterdam un 4% y en Londres un 10%. Un hostal medio con una capacidad de 20-30 personas en el centro de Moscú donde alojarse cuesta 700 rublos (20 dólares) puede ganar 450.000 – 600.000 rublos al mes (entre 14.000 y 18.000 dólares), obteniendo un 20-40% de rentabilidad. La inversión en un tipo de proyecto así es de entre 60.000 y 150.000 dólares y con una ocupación media del establecimiento de un 60% se recupera en un año, según las valoraciones de Azimut Hotels. Mishin está convencido que un hostal de 40 plazas puede generar cerca de 30.000 dólares.

“La inversión en el negocio hotelero es dinero a largo plazo y no todos los inversores están dispuestos a esperar cinco o diez años, aunque últimamente la situación ha cambiado”, explica Vasilienko. Los últimos tres años los inversores y propietarios han empezado a dirigirse de forma más activa a los consultores profesionales de hotelería, capaces de elegir una buena ubicación para el hotel, elaborar un efectivo modelo de negocio, controlar los flujos financieros y garantizar un alto nivel de ocupación gracias a los sistemas centralizados de vendas”.