El jurado de la prueba de Turing se comunica mediante una interfaz de texto tanto con personas reales como con programas informáticos. A partir de las respuestas el jurado debe determinar si ha interactuado con un ser humano o con un programa. Se considera que un programa ha superado la prueba si logra convencer al jurado de que es humano en un 30% de las conversaciones. Dado que por lo general el software responde con mayor rapidez que un humano, las respuestas se muestran en intervalos de tiempo controlados.

En la competición participaron más de 30 jueces cuyo objetivo fue distinguir cinco plataformas de inteligencia artificial de entre 25 personas en comunicaciones vía chat. Se mantuvieron en total 150 conversaciones y los jueces creyeron que el bot conversacional ruso era humano en un 29% de los casos. El segundo puesto fue para el bot de charla JFred y el tercero para Cleverbot. Los otros dos bots participantes en el concurso fueron UtraHal y Elbot.

El bot conversacional de origen ruso (con el que se puede charlar mediante el enlace http://www.princetonai.com/bot/) es un chico de trece años de nombre Eugene Goostman oriundo de Odesa. Un juez observó que, a diferencia de sus competidores, Vladímir Veselov ha dotado a su bot de personalidad propia. Por ejemplo, Goostman tiene como mascota un conejillo de Indias y su padre es ginecólogo.

La edad de este bot conversacional tampoco ha sido elegida de manera fortuita. «Con trece años no es demasiado adulto como para tener que saber de todo ni tampoco demasiado joven como para no saber nada», explica su creador.

Vladímir Veselov se graduó en la Academia de Ingeniería militar y espacial A. F. Mozhaiski de San Petersburgo en 1991. Seis años más tarde defendió su tesis doctoral y se convirtió en profesor del departamento e investigador. Sus áreas de interés eran la aplicación de métodos y sistemas de inteligencia artificial en el control de artefactos astronáuticos.

En 1999, Veselov comenzó a trabajar con sistemas de procesamiento de lenguaje natural en la sucursal de San Petersburgo de la compañía Artificial Life, con sede en Boston. Luego, en 2001, se trasladó a los Estados Unidos donde fundó junto con otros socios la compañía Princeton Artificial Intelligence, en la cual desarrolló una plataforma propia de inteligencia artificial. Desde 2002, Veselov trabaja en la compañía Johnson & Johnson, donde se ocupa de la automatización de un laboratorio analítico y de un sistema de procesamiento de datos de laboratorio.

En 2011, la tecnología desarrollada por el equipo capitaneado por Veselov fue adquirida por i-Free, compañía con sede en San Petersburgo y especializada en proyectos de telefonía móvil, tecnología NFC, pagos electrónicos, distribución digital de contenidos, etc.

I-Free ha utilizado la tecnología de Veselov en su aplicación móvil Everfriends para Android, una de las competidoras de Siri, el asistente personal de voz sólo disponible para iPhone. Como Siri, Everfriends utiliza tecnología de reconocimiento de voz a fin de responder preguntas y ejecutar instrucciones del propietario de un Smartphone.

Además de Everfriends, existen otros competidores de Siri que utilizan tecnología de inteligencia artificial: por ejemplo, la asistente de voz Sara o Evi. Google y Samsung están trabajando intensivamente en este campo. Samsung, por ejemplo, ha lanzado en fecha reciente el asistente de voz S-Voice.

Cabe señalar que no es la primera vez que las tecnologías de inteligencia artificial rusas triunfan en la prueba de Turing. En 2007, el bot conversacional ruso Cyberlover, entrenado para coquetear con usuarios en chats de contactos y sacarles información personal, también salió victorioso. Según señalaron entonces los expertos, el bot «demostró un nivel sin precedentes en cuanto a ingeniería social». Fue creado por el desarrollador ruso Botmaster, también conocido por su programa para envío masivo de spam de enlaces XRumer.