Las montañas rusas nacieron efectivamente en Rusia. Ya en el Siglo XVII (y antes, según algunas fuentes) se construían estructuras de madera que, cubiertas de hielo, permitían el deslizamiento de trineos. Estas estructuras podían llegar hasta los 61 metros de altura y el tobogán inicial tenía un desnivel de 50º.

 

 

Imagen de mediados del Siglo XVII que muestra dos toboganes de hielo a las afueras de San Petesburgo. Fuente: Entertainment Designer.

 

En el Siglo XVIII las montañas se convirtieron en la principal atracción de San Petesburgo y alrededores. La propia Catalina II “La Grande” mandó construir en su residencia de Oranienbaum una versión en la que los trineos eran sustituidos por carros con ruedas, la Katalnaya Gorka (Gorka significa montaña pequeña en ruso).

Pabellón de la Katalnaya Gorka de Catalina II “La Grande” en su residencia de Oranienbaum. Fuente: Wikipedia.

 

Los primeros en importar las montañas rusas (dándoles este nombre) son los franceses, quienes descubrieron esta diversión durante las Guerras Napoleónicas. La primera atracción se instaló en París en 1804 y por razones obvias, se tuvo que sustituir el hielo del tobogán por cera. Las medidas de seguridad brillaban por su ausencia, siendo los accidentes parte del aliciente para los visitantes.

 

Publicidad de las montañas rusas de Beleville, Francia (1917). Esta instalación fue la primera en tener los carros enganchados a los railes (por los ejes) para aumentar la seguridad. Fuente: BareWall.

 

El concepto de la montaña rusa fue evolucionando gracias a los esfuerzos de Francia e Inglaterra, quién desarrolló el primer “loop”. Al otro lado del Atlántico, una compañía minera estadounidense inauguró en 1827 el “Mauch Chunk Gravity Railroad” aprovechando un tramo de 14 kilómetros montaña abajo que se empleaba originalmente para transportar carbón. La atracción prometía “grandes emociones para los momentos de calma por el módico precio de 50 centavos el viaje”. Veinte años después, las compañías ferroviarias estadounidenses recurrieron a este negocio emergente para contrarrestar la caída de la demanda de los servicios principales.

 

Diseño del Centrifugal Railway inglés que se instaló en el Cirque Napoleón en 1848. Se hicieron pruebas de seguridad con sacos de arena, huevos, flores y hasta monos. Fuente: G-Force Magazine.


Gracias a esta atracción se pueden repasar conceptos de la Física que se exprimen para nuestra diversión:

-          En los descensos apreciamos la aceleración, que es el cambio de velocidad y/o dirección por unidad de tiempo.

-          En las curvas y “loops”, la fuerza centrípeta, aquella que tira de nosotros hacia el centro de giro, es la que nos permite acompañar el movimiento.

-          Un mal diseño del trazado circular provocaría un desequilibrio de fuerzas, haciendo que la centrípeta no fuera suficiente para mantenernos en las vías.

-          En cualquier punto del trazado, nuestra energía permanece constante y repartida en diferentes categorías. Mientras subimos una cuesta, nuestra energía potencial aumenta y cuando las descendemos, ésta se transvasa a la energía cinética.

-          Cuando se activan los frenos, se hace uso de la fuerza de fricción, ya que se aprovecha la resistencia al movimiento al poner en contacto dos superficies (la rueda y el freno).

-          Con mucha velocidad, experimentamos ligereza en las bajadas y pesadez en las subidas. Esto se debe a que alteramos la fuerza G a la que estamos sometidos. Para hacerse con las condiciones de 0 G (ausencia total de gravedad), Yuri Gagarin se arrojaba en un habitáculo reforzado por el hueco del ascensor de la Universidad del Estado de Moscú, que contaba con 28 pisos.

-          Al final del recorrido, en la última frenada, nuestro cuerpo es catapultado hacia delante a pesar de detenerse el vagón. Esto se debe a la inercia, que nos hace conservar por un brevísimo tiempo nuestro momento (cantidad de movimiento), hasta que éste se actualiza gracias al contacto con las barras protectoras del vagón.

  

Ejercicio de Física de Secundaria inspirado en una montaña rusa. Fuente: Mr Fizix.



Paradójicamente, estas atracciones se conocen en Rusia como “Montañas Americanas” (американские горки, Amerikánskiye gorki). Y es que la idea rusa volvió a la tierra que la vio nacer totalmente evolucionada desde Estados Unidos donde había sido patentada por LaMarcus Adna Thompsom en 1886.

Hace unos años, la NASA sorprendió con una propuesta de desarrollo en el que se empleaban montañas rusas. Se trataba de un sistema para que los astronautas evacuaran la rampa de lanzamiento con la mayor rapidez en el caso de una situación de peligro.

 

Sistema de escape para astronautas basado en montaña rusa propuesto por la NASA. Fuente: USA Today.

 

Pero volviendo a los orígenes de esta atracción, cabe recalcar el hecho de que Rusia ha sabido sacarle partido a su clima. Esto ha sido hasta el punto de ver diversión donde otros seguramente solo verían desolación y aislamiento.

Aquellos toboganes de hielo, que sin duda probaron grandes hombres de Ciencia y Letras rusos, responden claramente a esa afirmación del filósofo español Fernando Savater: "El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja”.

 

MÁS INFORMACIÓN

 

Recorrido en primera persona de una montaña de hielo actualizada

http://www.youtube.com/watch?v=4kDwVz2eDVc

Recorridos en primera persona de algunas montañas rusas de todo el mundo (un vídeo por cada una)

http://www.youtube.com/watch?v=bhPTWZ3pJ5c

http://www.youtube.com/watch?v=q90JsglUY0U

http://www.youtube.com/watch?v=byfLOyXHk8w

http://www.youtube.com/watch?v=DvRCxcrO-p0

http://www.youtube.com/watch?v=Kj1AK1xaP0U

http://www.youtube.com/watch?v=svQhEiZPamw

http://www.youtube.com/watch?v=mREwb5dtFC8

 

USA Today: “NASA designs a 'roller coaster' escape”

http://www.usatoday.com/tech/science/space/2007-05-28-nasa-roller-coaster-escape_N.htm