En el mapa interactivo creado por los expertos del Fondo para la Paz, los países 'más estables' son Nueva Zelanda, Australia, los países escandinavos, Alemania, Austria, Suiza Irlanda y Canadá. Otros países del Occidente, a los que se unen Japón y Corea del Sur, se consideran 'estables'.

Los estados fallidos están marcados con el color rojo escarlata. Son 28, africanos en su mayoría, excepto Haití y el ‘trío’ asiático: Afganistán, Pakistán e Irak.

Aunque no existe una definición consensuada para el término, se tiende a calificar como ‘Estado fallido’ a aquel que ha perdido el control sobre su territorio y se ha convertido en un Estado disfuncional. Se trata de Estados en los que existe un gobierno ineficaz o tan débil que no es capaz de proporcionar a la población unas garantías y servicios mínimos, y en los que sus habitantes ven vulnerados reiteradamente derechos que les son inherentes como seres humanos.

Cabe señalar que los autores del índice entienden el concepto ‘Estado’ en su acepción más amplia y no solo se refieren al aparato estatal en sí, sino también a la sociedad. Por lo tanto, es comprensible que la condición de Sudán, por ejemplo, que se ha dividido recientemente en dos países, no se haya reflejado bien en la lista de estados fallidos.

Otras cosas son menos comprensibles. Por ejemplo, Georgia está marcada en el mapa con el color rojo, que corresponde a la peor situación según la clasificación propuesta. Pero en la lista está clasificado como un estado 'en peligro'.

Será un fallo debido al factor humano... Pero no nos engañemos, es bien sabido cómo se confeccionan este tipo de listas: se llama a varios expertos, se contrastan sus opiniones y se dibuja un mapa. El resultado tampoco pretende ser una verdad absoluta, es más bien un entretenimiento. No obstante, siempre se puede aprender algo de cualquier lista, índice o clasificación.

Ferrocarriles y carreteras

La posición de Rusia en el Índice ha empeorado en un año, y aparece en el lugar 83, de 193 en total. Se califica como un país 'en peligro', al lado de India, México, Turquía o Arabia Saudí.

Los rusos podríamos ofendernos e indignarnos, pero más vale estudiar con atención los argumentos de los autores de la publicación en el apartado llamado 'por qué fracasan los Estados'.

La idea general que allí se expone podría resumirse así: hay Estados que acaban siendo más disfuncionales (fallidos, en la terminología original) no porque hayan sido devastados por una guerra o por un terremoto, sino porque son incapaces de aprovechar su gran potencial.

La idea se aclara con varios ejemplos, y entre ellos uno hace referencia a Rusia y Austria. En este punto, los autores de Foreign Policy argumentan que las nuevas tecnologías a veces resultan destructivas para los modelos empresariales y las instituciones existentes.

Para ilustrarlo narran un episodio de la historia de Austria y de Rusia. Una vez, al emperador austríaco Francisco I le preguntaron si quería construir el ferrocarril y el monarca contestó: “No, junto con el ferrocarril llegará al país la revolución”. En Rusia hasta 1860 solo hubo una línea de ferrocarril, entre Moscú y San Petersburgo.

Evidentemente, este episodio no explica por qué Austria aparece en el mapa de Estados Fallidos de 2012 coloreada de verde oscuro y Rusia de naranja, pero la idea es interesante. Si se piensa bien, los rusos son conservadores y tienden a la estabilidad, que siempre se ha visto vulnerada por reformas y revoluciones que, por cierto, tampoco se han hecho bien precisamente porque somos muy conservadores. ¿Qué se le va a hacer? Es el carácter nacional, difícilmente modificable.

Así, con sutiles alusiones, los autores del Índice explican los fenómenos de la vida política actual.

En el apartado dedicado a la importancia de las infraestructuras, cuentan un caso de Perú, donde hay dos provincias montañosas pobladas por población quechua, pero una resulta tres veces más pobre que la otra debido a la falta de carreteras.

También resultan interesantes los detalles sobre Egipto, donde según los autores del Índice, el gobierno y los militares controlaban hasta un 40% de la economía y la fortuna de Hosni Mubarak se calcula en 70.000 millones de dólares.

Será curioso comprobar si lo de los 70.000 millones resulta una exageración, pero tal vez lo que ocurre en un país debido se debe al carácter nacional.

 Puede consultar el Índice de los Estado Fallidos en FP.

La opinión del autor no coincide obligatoriamente con la de Rusia Hoy.