No ha sido fácil alcanzar un acuerdo. Cada país tiene sus propios intereses y Siria es tan solo una herramienta para conseguirlos. Fuentes cercanas al ministerio de Asuntos Exteriores ruso consideran que los países del Golfo Pérsico tenían como objetivo evitar que se reprodujera en ellos la 'primavera árabe' y, al mismo tiempo, apoyar el crecimiento de las ideas radicales suníes dentro del mundo árabe.

El nuevo documento, redactado bajo la presidencia de Kofi Annan, enviado especial de la ONU para Siria, es como una variante del famoso plan aprobado en marzo. En esta ocasión ha sido la pare rusa la que ha introducido las principales enmiendas. Debido a ello, los periodistas occidentales han calificado la declaración aprobada como 'una victoria de la diplomacia rusa'.

El principal logro de la diplomacia de Moscú ha sido que si anteriormente se exigía un alto el fuego de El-Assad, en la declaración actual se dice que deben hacerlo las dos fracciones enfrentadas al mismo tiempo.

Además, serán una serie de 'comisarios' los encargados en convencer a cada una de las partes para que haya un alto el fuego. Como Occidente apoya a la oposición siria en el exterior, deberán encargarse de hacerla entrar en las negociaciones. Por su parte, los países del Golfo Pérsico se encargarán de la oposición armada dentro de Siria. Mientras que Rusia y China iniciarán negociaciones con El-Assad. Kofi Annan coordinará el proceso.

En la reunión de Ginebra también se decidió que ningún actor exterior tiene el derecho de elegir el régimen que gobierne a los sirios. Serán ellos mismos los que decidan si quieren dejar a Assad o elegir a los partidarios de los valores democráticos. Esta condición es también un logro de Rusia.

Los pasos concretos para el restablecimiento de la paz en Siria serían los siguientes:

Una vez que se detengan las acciones militares, los sirios deberán crear lo que se ha dado en llamar un 'órgano de gobierno transitorio' que tendrá plenos poderes ejecutivos. Podrán formar parte de él tanto miembros del actual gobierno como representantes de todos los partidos y grupos de la oposición.

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Inmediatamente después deberá comenzar la 'transición'. Los redactores del plan se refieren a un referéndum, o algo similar, a escala nacional, sobre cuya base se revisará la Constitución y la legislación.  Después deberán tener lugar unas 'elecciones multipartidistas libres y limpias'.

Expectación de los medios


Una prueba de la atención que ha despertado en el mundo el problema sirio se reflejaba en la cantidad de periodistas que se habían reunido en la sede de la ONU en Ginebra. Cientos de ellos vagaban sudorosos   por los pisos del edificio a la espera de que se anunciara algún resultado. Las negociaciones fueron duras y en lugar de acabar a las 12:30, como estaba programado, terminaron a las nueve de la noche. Los miembros del equipo de seguridad, armados con porras y pistolas, no dejaban que ninguno de los periodistas tuviera acceso a los diplomáticos y los representantes de las agencias de información que esperaban noticias frescas lo tuvieron especialmente difícil.

Junto al edificio de la ONU tuvo lugar una acción de protesta, poco numerosa, de la oposición siria. Es verdad que los contrarios a El-Assad no tienen todavía especiales razones para protestar. El documento aprobado el sábado cumple todas sus exigencias. El representante de la oposición siria en el extranjero, Mahmud Hamo, considera, por ejemplo, que "debería ser un Consejo Nacional el que creara el gobierno nacional, sobre la base del referéndum". Y el documento de Ginebra no lo contradice.

Queda por saber hasta dónde será posible llevar a la práctica la propuesta de los diplomáticos. El primer punto, el cese del fuego de las dos partes y la retirada del ejército de las ciudades, es el que despierta más dudas. Incluso en el caso de que los 'comisarios' presionen a sus tutelados, no hay garantías de que estos sean obedientes.

No en vano la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, tras la firma del plan declaró que "no se engaña sobre la relativa complejidad de esta tarea".

En en los últimos meses se han creado gran cantidad de formaciones armadas en Siria, cada una con sus propios cuadros de mando, y a muchas no les emociona la idea de volver a la paz. Además, la oposición carece de un centro único y, en realidad, no hay con quien realizar las negociaciones.

Pero si esta vez las partes en conflicto no pueden llegar a un acuerdo, cuando los soldados de la OTAN entren en el país, los sirios no podrán culpar a nadie más que a sí mismos. Y esta perspectiva es completamente posible, no en vano en la reunión de Ginebra el ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, William Hague, declaró que si Siria no acepta este plan, la consecuencia pueden ser sanciones. Claro que siempre que las apoyen Rusia y China.

Artículo publicado originalmente en Izvestia.