¿Por qué volver ahora al CSKA?


“En Moscú había pasado cuatro años muy buenos. Ellos me conocen muy bien y yo a ellos. Hay una gran organización. Conozco bien a las personas y el tipo de proyecto que tienen”.



¿Tenías ya decidido tu regreso a Europa o fue la oferta del CSKA la que ayudó a decidirte?


“Estuve abierto a todas las opciones. Me había gustado el paso por Los Ángeles. Tuve en cuenta mi trayectoria profesional al tiempo que lo consulté con mi familia. Juntos decidimos que en este momento lo mejor era volver a vivir y a trabajar en Europa”.



En una entrevista reciente dijiste que “el paso por Moscú fue difícil para tu familia”. ¿Cómo llevan tu regreso a Moscú?


“No es que fuese difícil para mi familia, es que después de cuatro temporadas mi etapa aquí estaba cerrada, tras años de ganarlo todo. Mi mujer y yo quisimos acercarnos a nuestra casa, además la experiencia de vivir en España y de trabajar en el Real Madrid era muy atractiva. Está claro que en Moscú es más difícil, por el frío, las distancias, el tráfico… Pero el cariño que nos tiene la gente, la organización que tiene el CSKA, la oportunidad de trabajar bien, de seguir aprendiendo idiomas, de que nuestro hijo estudio en un buen colegio... al final lo compensa todo”.



¿Cómo es la vida de Ettore Messina en Moscú?


“Un día en mi vida es muy normal. Lo paso con mi familia y amigos. A menudo organizamos cenas en casa con amigos o miembros del staff. Me encanta el tenis, siempre que puedo intento sacar una hora para jugar. Suelo pasear con mi mujer o ir a la escuela a buscar a mi niño, o verle jugar al baloncesto. Cosas normales. Bastante vida casera. No somos gente de salir mucho, tampoco lo hicimos en Madrid”.



¿Cómo llevas el idioma ruso?


“Aprendí algunas palabras entrenando, pero nunca lo estudié. Lo hablo un poco mecánico, como los balcánicos con el español: que aprenden unas pocas palabras y luego saben utilizarlas muy bien. Ahora lo volveré a intentar. La gente del club y los jugadores hablan todos un buen inglés. Mi mujer recibió clases de ruso en nuestra anterior etapa, así que lo entendía y hablaba mejor que yo”.



Hace siete años que saliste de Italia, tu último equipo fue la Beneton de Treviso. En todo este tiempo, y especialmente este verano, ¿no te has planteado volver a entrenar en tu país?


“Lo veo complicado. Ahora mismo no hay muchas oportunidades en el baloncesto italiano a nivel de Euroliga. El año pasado tuve una oportunidad, pero no la consideré interesante en ese momento de mi carrera”.



¿Qué te ha aportado personal y profesionalmente este año en Los Lakers?


“En primer lugar ha sido una gran experiencia de vida. He podido conocer nuevas personas, un estilo de vida y uno de los países más interesantes del mundo. Como baloncesto es muy diferente a las ligas europeas. Desde un punto de vista técnico, utilizan entrenamientos con un nivel de contacto físico muy bajo, manejan las rotaciones y los tiempos muertos teniendo en partidos un 20% más largos que en Europa (48 en vez de 40 minutos). También entienden la necesidad de utilizar el ataque en transición y compartir la pelota”.


¿Guardas la esperanza de volver algún día a la NBA para convertirte en el primer entrenador jefe europeo de la historia?


“Es algo que yo no puedo controlar. Si algún día puede pasar, bien. Sino, estoy contento aquí. Ha sido una gran alegría la consideración de los Lakers de contar conmigo, todo el entorno ha sido muy agradable”.

Tras haber conocido ambas por dentro, ¿en qué se diferencian la estructura y organización europea y la americana?


“La perspectiva es diferente, en la NBA un equipo es una organización con ánimo de lucro a través de la inversión en el deporte; en Europa, no necesariamente. Otra diferencia importante es la regla del techo salarial de las franquicias, para que todos compitan en igualdad de condiciones. En Europa que cada país tiene regímenes fiscales muy distintos. Si estás en España o Francia, pagas más impuestos por contratar a un jugador que por ejemplo en Rusia. Con el mismo presupuesto, tu poder de mercado es inferior. En EEUU las diferencias fiscales entre estados, aunque también existen, son muy pequeñas”.



El año pasado el CSKA llegó a la final de la Euroliga y aun así Klazauskas no ha seguido como entrenador. ¿No te asusta que el listón esté demasiado alto?


“CSKA es una organización tan grande y con un concepto deportivo tan profundo, que no pienso que vayan a echar a un entrenador sencillamente porque haya perdido una final. El club ha estimado que era el momento de iniciar una nueva etapa, un nuevo proyecto con otra persona, no están tan condicionados por el último partido”.



¿Cómo está el capítulo de altas y bajas de jugadores?


“Hay cuatro jugadores de la plantilla que tienen estipulado por contrato un de plazo de hasta el 15 de julio para decidir si se van o no a la NBA: Shved, Vorontsevich, Kirilenko y Krstic. Según la normativa de la liga americana, las franquicias no pueden presentar ofertas hasta el 1 de julio, así que tenemos que esperar para saber cómo podemos configurar la plantilla para las próximas temporadas. También contamos con la salida de Sammy Mejía (con el que el club acordó la rescisión de su contrato) y la retirada de Siskauskas, a quien el club hará un homenaje en el Torneo Gomelsky a finales de septiembre en Moscú”. [A estas salidas hay que sumar las de Darjus Lavrinovic y Jamont Gordon, y las altas de Aaron Jackson y Zoran Erceg, todas anunciadas por el club en los últimos días].



¿A qué equipos ves como principales rivales del CSKA al título de Euroliga?


“Todavía es pronto, pues las plantillas todavía no están cerradas. Lógicamente hay rivales históricos. Olympiakos y Panathinaikos Maccabi, los turcos, Barcelona y sobre todo Real Madrid, que tiene una plantilla más joven”.



¿Es atrevido calificar a la Liga Báltica como la más fuerte de Europa a día de hoy?


“La BBL (Liga Báltica) gana cada año espacio, competitividad e igualdad. Y si la próxima temporada termina en unos playoffs, será aún más interesante”.