Encabezando el jurado del primer festival de cine de Moscú, estuvo el quizás más famoso cineasta ruso en el mundo, Serguéi Eisenstein, autor de películas tan conocidas como “Octubre”, “El acorazado Potemkin”, “Iván el Terrible” y muchas otras. Siguieron a la primera edición 24 años en los que el Festival de Cine de Moscú no se celebró. Y fue sólo en 1959 cuando la tradición fue restablecida. De hecho, aquella edición se celebró bajo el lema que ahora se retoma: Por el humanismo del arte cinematográfico, la paz y la amistad entre las naciones!". Hasta 1997, el Festival de Cine de Moscú se celebraba cada dos años, pero desde 1999 mantiene su carácter anual. Ya en el año 1972, el FICM recibió la categoría “A”, que lo situaba a la altura de los festivales de Cannes, Berlín, San Sebastián y Venecia. Hasta finales de los ochenta, los galardonados en el Festival Internacional de Cine de Moscú eran premiados con medalla de oro y plata, premios y premios especiales y, a partir de 1989, se instauró el premio principal del festival: el San Jorge de Oro.

El propio premio se merece unas palabras, pues siempre es importante entender qué está en juego en tales batallas cinematográficas. Así pues, el mismo año 1999, cuando el festival se convirtió en un evento anual, maestros joyeros de la famosa firma española Carrera y Carrera crearon a “Jorge”. La estatuilla de San Jorge se elabora a mano y, gracias a su concepto y ejecución, el premio del FICM es singular en todo el mundo. Se trata del único premio hasta la fecha que no es la escultura monolítica de costumbre. La estatuilla consta de dos partes: la lanza y la piedra.

Estas dos partes se pueden separar y volver a unir con facilidad, representando la mítica escena de la batalla entre San Jorge, patrón de Moscú, y el dragón. La lanza atraviesa la base de mármol negro de la estatua, que simboliza la victoria. La parte superior de la lanza es coronada por un espléndido trabajo artesanal: una estatuilla en miniatura de San Jorge y el dragón, capaz de proporcionar sensación de movimiento, que se percibe en elementos tales como el viento que agita la capa del guerrero Jorge. La majestuosa composición se completa con una reproducción fácilmente reconocible del contorno de una de las cúpulas de la Catedral de San Basilio, situada junto a la torre Spassky del Kremlin, a la derecha en la Plaza Roja. La superficie del premio del FICM está recubierta literalmente de oro puro de 24 quilates, lo que corresponde a la más alta pureza, de un 0,9999. En el tratamiento del acabado, los maestros españoles utilizaron su famosa técnica que combina oro mate y pulido, y que ha sido durante mucho tiempo un rasgo distintivo de las joyas Carrera y Carrera. Así que, además, se observa incluso una relación casi directa entre España y el Festival de Cine de Moscú.

Es por todo ello que se trata de un premio muy codiciado y, en la presente edición, se presentaron 17 películas de diferentes países y continentes, de distintas generaciones de realizadores, y de diferentes estilos y tendencias del cine contemporáneo. El ganador lo determinó un jurado de autoridad, esta vez encabezado por un reconocido maestro del cine de Brasil, descendiente de inmigrantes ucranianos y polacos, Héctor Babenco. Junto a él en el jurado estuvieron el actor y director francés Jean-Marc Barr; una miembro de la junta de la Academia Europea venido de Italia, Adriana Chiesa Di Palma; el director búlgaro Yavor Gyrdev, cuya película "Zift", por cierto, fue premiada en el FICM en 2008; y, finalmente, uno de los cineastas modernos más prometedores de Rusia, Serguéi Loban. El año pasado, una película de Loban y la guionista Marina Potapova, “Шапито-шоу” (Chapito-show) causó sensación en el festival. La cinta estaba protagonizada por el músico de rock y actor ruso, Piotr Mamonov.

Existe la tradición en el FICM de otorgar un premio especial, el "Konstantin Stanislavsky. ¡Yo creo!", por la conquista de la cima de la interpretación. Con los años ha llegado a Jack Nicholson, Meryl Streep, Jeanne Moreau, Gérard Depardieu, Oleg Yankovsky, John Malkovich, y otras superestrellas del cine. Recordaremos, rápidamente, que este año el premio fue otorgado a la brillante Catherine Deneuve. Sí; allí hubo un pequeño percance sobre el que ya han hablado casi todos los periodistas que cubrieron el FICM (y eso teniendo en cuenta que se acreditaron cerca de tres mil quinientos). El caso es que, en la ceremonia de clausura de los premios del festival, el "¡Yo creo!" debía ser entregado por el recién nombrado Ministro de Cultura, Vladimir Medinski. Sin embargo, éste se olvidó de entregar el premio a Catherine Deneuve, que pasó de nuevo al otro lado del escenario después del discurso y sin el trofeo. El ministro explicó que había optado por ser caballeroso con la actriz francesa, que ya tenía en sus manos un gran ramo de flores y no podría haber sujetado tan enorme galardón. Pero por alguna razón no todo el mundo aplaudió esas explicaciones. Sin embargo, Catherine Deneuve, al parecer, no se sintió de ningún modo ofendida, lo que demostró una vez más su grandeza.


Pero pasemos ya a los premios. El gran premio del FICM lo entregó el presidente del jurado Héctor Babenco al filme “Junkehearts”, dirigido por la debutante del Reino Unido, Tinge Krishnan. Y esa misma cinta se hizo con otro premio. El premio al Mejor Actor fue para Eddie Marsan, que logró una gran actuación como protagonista de la película. Otra película que también consiguió un doble reconocimiento por parte del jurado fue la cinta, "Orda" (La horda), del joven pero ya experimentado y aclamado director Andrei Proshkin. El premio a la Mejor Actriz fue para Rosa Khairullina, que asumió el rol principal en la película "Orda". El premio especial del jurado del 34º Festival Internacional de Cine de Moscú fue para la directora mexicana de "Fecha de caducidad", Kenya Márquez. El premio de la crítica internacional FIPRESCI y de la crítica rusa se lo llevó el filme "ACAB” (Todos los policías son unos cabrones), del director italiano Stefano Sollima. Durante el festival se entregó también el Premio del Público, que eligió la película "Magnífica presenza", dirigida por Ferzan Ozpetek. El diario ruso de socio-política y finanzas Kommersant concedió su galardón a la cineasta rusa Renata Litvinova, por "Poslednyaya skazka Rity” (El último cuento de Rita). El mejor cortometraje fue el trabajo de Till Nowak, “Proyecto: centrifugación del cerebro”. Y el premio al mejor documental fue para la cinta del director sueco Mallika Bendzhellulu, "En busca del hombre de Azúcar".  

El Festival de Cine de Moscú, así como el resto de festivales de cine aclamados y reconocidos, tiene sus acentos distintivos propios. Vamos a tratar de seleccionar y resumir los resultados de la 34ª edición del FICM. Por supuesto, el actual FICM no se enfrenta a unos tiempos fáciles, y busca golpear no sólo por su calidad, sino también por su cantidad. Eso fue lo que dijo, y a nosotros nos pareció que no sin sentirse orgulloso, el actual presidente del festival, N.S. Mijalkov. Señaló que este año en sólo 17 salas se han proyectado 382 películas, que han visto unos 60.000 espectadores. Y aunque podría dar la impresión de que en el festival prevalece el cine ruso, no es así.

Podemos asignar otro acento diferencial al Festival Internacional de Cine de Moscú. Y es este énfasis en la búsqueda de una nueva dirección, de un nuevo discurso en el cine. El año pasado, el descubrimiento se hizo con el trabajo de Sergei Loban, que ya hemos mencionado antes, "Chapiteau-Show". Este mismo año, de acuerdo con el presidente del jurado Héctor Babenco, el gran paso adelante ha sido la obra británica "Junkehearts", que fue galardonada con el premio principal.

El siguiente foco de atención, que de alguna manera se hizo muy evidente en esta edición, es el acento sobre el rostro más comercial del negocio del cine. Puede que no resultara demasiado perceptible para el público en general, pero el Foro de Productores del FICM, que reunió a representantes de muchos países, tuvo un gran éxito. Y la principal cuestión que se planteó en estas reuniones fue el tema de la co-producción, que en actualmente está ganando popularidad en todo el mundo, dado que permite distribuir uniformemente el coste de producción de una película, pero que aumenta el precio de taquilla, lo que afecta sobre todo a los países que hayan participado en su creación. Por primera vez este año se llevó a cabo el Mercado Internacional de Cine Móvil, donde las pequeñas y grandes distribuidoras de cine debatieron sobre cuestiones prácticas de la proyección cinematográfica.

Y todavía queremos subrayar dos acentos más del Festival de Cine de Moscú. Por un lado, su interés por poner énfasis en el apego a la tradición. Se escucharon (y se escuchan todavía) muchas críticas sobre el festival. Este año hubo algunas dificultades con la organización de las ceremonias de apertura y clausura; hubo que hacer frente al cierre por reformas de las mayores salas de cine de Moscú, las "Pushkinski" (antes "Rusia"), y al parón en la construcción de un complejo de eventos en Luzhniki, cerca del también inacabado Estadio Olímpico. Pero, a pesar de todas las dificultades, los organizadores del FICM, muchos de los cuales trabajan caso todo el año para garantizar el éxito del evento, trataron de hacer todo lo posible para conseguir que la fiesta del cine siguiera pareciendo una fiesta. Con la "alfombra roja", las fiestas, los estrenos de nuevas cintas, encuentros, conferencias de prensa y los programas culturales para los visitantes.

Y el acento final se puso sobre el amor. El amor, la amistad, las verdaderas y profundas relaciones humanas. Nos referimos a un énfasis que quedará más claro si listamos a los cineastas rusos que presentaron sus películas a los diferentes programas del festival. Por ejemplo, "Amor, con énfasis," del joven director Rezo Gigineishvili, o "Kokoko" de la guionista Avdotiya Smirnova. Por cierto, que durante el pase de esta cinta en el auditorio no cabía literalmente ni un alfiler. Pero esta tendencia la expresaron los directores extranjeros. El festival cerró con la película del director francés Cristophe Honoré, "Les bien-aimés", protagonizada por Catherine Deneuve y su hija Chiara Mastroianni.

Y, por cierto, que este acento se ve incluso mejor hoy por las calles de Moscú. Es como si la gente volviera a acordarse de que el amor existe. Y si todavía lo dudan, entonces pasen por el próximo Festival Internacional de Cine de Moscú y lo verán por ustedes mismos.

Pero pasemos ya a los premios. El gran premio del FICM lo entregó el presidente del jurado Héctor Babenco al filme “Junkehearts”, dirigido por la debutante del Reino Unido, Tinge Krishnan. Y esa misma cinta se hizo con otro premio. El premio al Mejor Actor fue para Eddie Marsan, que logró una gran actuación como protagonista de la película. Otra película que también consiguió un doble reconocimiento por parte del jurado fue la cinta, "Orda" (La horda), del joven pero ya experimentado y aclamado director Andrei Proshkin. El premio a la Mejor Actriz fue para Rosa Khairullina, que asumió el rol principal en la película "Orda". El premio especial del jurado del 34º Festival Internacional de Cine de Moscú fue para la directora mexicana de "Fecha de caducidad", Kenya Márquez. El premio de la crítica internacional FIPRESCI y de la crítica rusa se lo llevó el filme "ACAB” (Todos los policías son unos cabrones), del director italiano Stefano Sollima. Durante el festival se entregó también el Premio del Público, que eligió la película "Magnífica presenza", dirigida por Ferzan Ozpetek. El diario ruso de socio-política y finanzas Kommersant concedió su galardón a la cineasta rusa Renata Litvinova, por "Poslednyaya skazka Rity” (El último cuento de Rita). El mejor cortometraje fue el trabajo de Till Nowak, “Proyecto: centrifugación del cerebro”. Y el premio al mejor documental fue para la cinta del director sueco Mallika Bendzhellulu, "En busca del hombre de Azúcar".