Hay cosas que cambian. Otras, en cambio, no se alteran. Algunos aspectos, quizá la mayoría, se transforman a medias. Es el caso del consumo de alcohol en Rusia. La asociación de este país con bebidas destiladas de gran graduación es antigua. En parte, también justificada.

 

Tras dilatarse durante décadas con el ingreso per capita, a mediados de los años 70 del siglo pasado el consumo de alcohol era en Rusia significativamente elevado. Políticas agresivas contra el alcoholismo y la reducción del ingreso en la segunda mitad de los años 80 y principios de los 90, redujeron el consumo de alcohol a mediados de los 90 a niveles exiguos. Pero cuanto más se ha erguido recientemente la curva del crecimiento, más se han inclinado también los codos de los rusos. Hoy Rusia es uno de los países del mundo con mayores índices de consumo de alcohol per capita.

 

Recuperado el consumo, el cambio se concentra en la actualidad en la particularidad del alcohol. La botella de vodka es cada vez más de vino o de cerveza. También, con mayor probabilidad, de bebidas fuertes y extranjeras, como el whisky o el brandy. O el tequila, para muchos una especie exótica, aromática y sabrosa, de vodka. La mayoría de las cosas cambian solo a medias.

 

Relaciones comerciales entre México y Rusia

 

Las relaciones comerciales entre los dos países se han robustecido en los últimos años. En la última década, el volumen del comercio bilateral aumentó un promedio del 17% anual. Solo en 2011, las exportaciones aztecas a la Federación Rusa crecieron el doble que el promedio de los otros intercambios comerciales mexicanos. Explicada en parte por la clasificación rusa de México de 'Nación Favorecida', y su traducción en un descuento del 25% en sus barreras arancelarias al país norteamericano, esta dinámica ha convertido a Rusia en el principal socio comercial de México en Europa Central y del Este. El comportamiento de las relaciones comerciales bilaterales y sobre todo el de las exportaciones mexicanas a Rusia remite, en gran medida, al suministro de tequila.

 

Las exportaciones mexicanas de tequila a Rusia

 

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria del Tequila (CNIT) de México, en 2011 el país azteca suministró a Rusia dos millones de litros de tequila, por un valor de 21,6 millones de dólares. Con esta cifra, la exportación de la bebida ancestral representó una parte muy sustantiva de las exportaciones de México a la Federación Rusa, concentradas en un 80%, además de en tequila, en automóviles y carne. De hecho, Rusia se convirtió en 2011 en el tercer importador de tequila del mundo.

 

Esta fortaleza es el resultado de una dinámica creciente en los últimos años. Superadas las secuelas de la crisis rusa de 2009, que hizo caer las exportaciones del destilado mexicano un 70%, éstas crecieron un 50% en 2010 y un 80% en 2011, tanto en litros como en valor.

 

Perspectivas de exportación

 

Los analistas auguran la continuación de esta tendencia. Según cálculos de la CNIT. las exportaciones de tequila a Rusia podrían alcanzar este año los tres millones de litros. El aumento de un millón de litros supondría un récord de crecimiento en un país y un año.

 

Los buenos presagios se extiende incluso al corto y medio plazo. Se espera que los próximos dos o tres años, el crecimiento de las exportaciones de tequila a Rusia se mantenga entre el 60% y el 80%. Aunque se anticipa que la tasa de expansión pueda contraerse después, los analistas prevén un incremento todavía muy vigoroso, con porcentajes cercanos al 40% anual.

 

Estas prometedoras expectativas, que convierten a Rusia en uno de los socios más importantes para los productores de tequila mexicanos, se enfrentan al desafío de consolidar un marco comercial adecuado.


Convenios para la protección mutua

 

Desde 2010, los Gobiernos mexicano y ruso buscan firmar de hecho un Convenio Intergubernamental para el Reconocimiento y Protección de bebidas alcohólicas nacionales, con acento en el tequila y el mezcal mexicanos y el vodka ruso. Su objetivo radica en sancionar un marco legal preferente que facilite su penetración en los mercados recíprocos.

 

Hace unos meses el Consejo Regulador del Tequila de México solicitó a la Agencia rusa de Propiedad Intelectual registrar el nombre de ese destilado ancestral como marca comercial y de origen, estableciendo las bases para crear una patente. Su aprobación ligaría la definición del término tequila a las especificaciones de la Norma Oficial Mexicana de Tequila y la verificación del Consejo Nacional del Tequila mexicano. En la práctica, la inclusión de esta definición en el reglamento técnico ruso de inocuidad de las bebidas alcohólicas y otros instrumentos legales conllevaría el uso exclusivo en Rusia de la palabra tequila para el destilado elaborado en México con la autorización del Consejo.

 

Si se expidiera el reglamento, productos no mexicanos de tequila o que trabajan parcialmente con tequila dirían adiós a Rusia. En la actualidad, en el país euroasiático se encuentran bebidas de bajo contenido en alcohol en las que se usa el término tequila, como la cerveza Desperados de Heineken, el coctel “Sokol-Tequila” de Efes, y el coctel Tequila Sombrero, de Shake.

 

La caída de estos productos podría ampliar el número y diversidad de empresas tequileras mexicanas con presencia en la Federación Rusa. Con unas 20 compañías en la actualidad, una buena cifra teniendo en cuenta que 10 grandes firmas concentran los principales embarques de exportación mundial de tequila, unas 150 empresas tequileras se orientan a la exportación.

 

La concreción de la cláusula de reconocimiento y protección del vodka ruso, contrapartida de la defensa del tequila y eventualmente el mezcal mexicanos, avanza más lentamente. Con su aprobación, los vodkas suecos (Absolut) y polacos (Wyborowa), muy populares, desaparecerían de las tiendas, bares y restaurantes mexicanos.

 

Para quienes producen y comercian tequila y vodka en Rusia y México la aprobación del Convenio no será un cambio menor. Disfrutarán de competencia recortada y probablemente multiplicarán sus beneficios. Pero también será importante para quienes consumen. Tendrán menos oferta y quién sabe si mayor calidad. Los tequilas mexicanos y los vodkas rusos ya están en el mercado. Y hay quien prefiere, vaya uno a saber porqué, variaciones distintas del tequila y el vodka. La mayoría de las cosas solo cambian a medias. Salvo, tal vez, cuando se imponen transformaciones que reducen drásticamente las opciones de elegir. Definir celosamente es a veces acotar demasiado. Desterrar los a veces, los a medias que cimientan el complejo discurrir sinuoso de la historia.