“Engaño a la italiana” o “Las increíbles aventuras de los italianos en Siberia”, son algunos de los titulares más comunes que pueden encontrarse en los periódicos sobre cómo los científicos italianos han encontrado el misterioso meteorito de Tunguska. La gente suelen decir: ¿qué pueden saber esos italianos amantes del calor sobre nuestra dura taiga siberiana? Pero no es una broma. La cuestión es que unos científicos italianos del Instituto de Geología Marina ISMAR de Bolonia llevan tiempo dedicándose a la búsqueda del meteorito más famoso de la historia. Y, alguno de ellos, por ejemplo, el director de la expedición, el geólogo Luca Gasperini, conocen la taiga rusa mejor que los propios habitantes del lugar.

 


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“Desde la infancia me ha fascinado el misterio del meteorito de Tunguska y he soñado con encontrarlo”, explica el profesor italiano sobre su pasión por grandes pantanos siberianos. “Por supuesto, cuando surgió la posibilidad reuní a un equipo de especialistas y fuimos a Rusia”.

 

La caída del meteorito

 

“Acababa de comenzar la expedición cuando de repente, en el norte, el cielo se dividió en dos y en el bosque había un incendio”, así describía en 1908 la caída del meteorito de Tunguska uno de los testigos que presenció el suceso, Semión Semenov. “En ese momento tenía tanto calor como si mi camisa estuviese ardiendo. Quería deshacerme de ella y de repente el cielo volvió a unirse y sentí un golpe que me lanzó fuera de donde me encontraba. Después parecía que me golpeasen piedras que caían del cielo o disparadas desde un cañón, la tierra temblaba y en ese momento, cuando se despejó el cielo, del norte llegó un viento caliente que dejaba en la tierra huellas como si se tratase de un camino....”

 

Desde el 'incidente de Tunguska' han pasado ya más de cien años. Durante este tiempo se presentaron una serie de hipótesis sobre el meteorito. En los años 20 del siglo pasado, un joven geólogo de San Petersburgo, Leonid Kulik sugirió que el núcleo del 'cometa perdido' podría suponer el descubrimiento de un raro mineral alienígena que daría a la humanidad una fuente inagotable de energía. Sin embargo, ninguna de las numerosas expediciones a Siberia ayudó a encontrar siquiera el cráter del meteorito o restos de su caída. Por otra parte, el epicentro de la supuesta explosión no fue encontrado y en el 'bosque muerto', los árboles carbonizados permanecían en pie como si nada hubiera sucedido, sin embargo, un torbellino de fuego había arrancado sus ramas y corteza.

 

Descubrimiento en las profundidades

 

La primera vez que se conoció la interesante versión de los italianos fue a principios de los años sesenta. Los geólogos soviéticos pensaron en el lago Cheko que se encuentra a 8 kilómetros del supuesto lugar de la caída y observaron una sospechosa forma redondeada. Lo cierto es que en el aquel momento la tecnología no era lo suficientemente buena como para llevar a cabo la idea.

 

“Hace algún tiempo, mis compañeros de la Universidad de Bolonia y yo visitamos el lago y perforamos pequeños pozos para tomar algunas muestras de suelo”, dice el profesor Gasperini. “Resulta que bajo el lodo del fondo del lago se encuentra una capa de rocas sedimentarias totalmente diferentes que hemos denominado 'papilla siberiana' o 'bola de pelo', donde la tierra se mezcla con residuos diversos y fragmentos de madera. Además, nuestros expertos paleolimnólogos, tras investigar esta “papilla”, han encontrado polen de árboles, cuya edad no supera el siglo”.

 

Hace tres años, los científicos italianos llevaron a cabo otra investigación: con ayuda de sónar y una eco- sonda crearon una tarjeta 3D volumétrica del relieve del fondo del lago Cheko.

 

“Los lagos de Siberia no son demasiado profundos y tienen, por norma general, el fondo plano. Pero el fondo del lago Cheko tiene forma cónica y supera los 50 metros, lo que para los lagos siberianos es inusual. Sólo existe una explicación posible: este lago es el cráter del meteorito que cayó en su día”, dice Gasperini. Para probar su teoría, los italianos han buscado en los archivos rusos.

 

“Pensamos, ¿qué pasa si llegamos a encontrar pruebas documentales que demuestren que el lago no existía antes de la caída de un meteorito? Tal vez haya personas a las que esta tarea les parezca poco realista, ¡pero nosotros lo conseguimos! En uno de los Archivos de Krasnoyarsk, se encontró un viejo mapa de la provincia Yenisei del año 1883. Y en este mapa no existe el lago Cheko. Además, no hay ninguna mención al lago ni en las cartas, ni en los informes de la policía, ni en ninguna otra fuente del siglo pasado. ¿Por qué no? Tal vez este lago no le importaba a nadie, o quizás simplemente no existía todavía”.

 

Por último, la ventaja principal de los científicos italianos llegó cuando, no hace mucho tiempo, el profesor Michelle Pipan de la Universidad de Trieste, llevó a cabo la contratación en Krasnoyarsk de un helicóptero MI-26 que tomó fotografías aéreas geomagnéticas del lago y sus alrededores.

 

“Justo en el centro del lago los dispositivos registraron la presencia de una gran anomalía magnética, es decir, existe una masa oculta de material con un fuerte campo magnético. ¡Estoy absolutamente seguro de que es nuestro meteorito!”

 

Para que la teoría concluyera con éxito sólo faltaba una muestra del material del meteorito recuperado del fondo del lago. Para ello, los científicos italianos planean crear en el lago Cheko una plataforma de perforación flotante que ayude a 'pellizcar', por lo menos, un pedazo del material del meteorito. Los científicos todavía no cuentan con el dinero necesario para este proyecto. No obstante, esto no ha sido un inconveniente para los italianos a la hora de publicar artículos en prestigiosas revistas como Geochemistry, Geophysics, Geosystems y anunciar que han descubierto el misterio del meteorito de Tunguska.

 

¿Se han precipitado?

 

Sin embargo, tanta prisa a la hora de realizar conclusiones ha causado diferentes reacciones entre la comunidad académica.

 

“Vamos a ver qué es lo que consiguen", dijo en una entrevista con Ogoniok Mijaíl Nazárov, jefe de la Comisión de Meteoritos de la Academia Rusa de las Ciencias. "En principio, desde hace mucho tiempo se demostró que el meteorito de Tunguska explotó en el aire y se desintegró en polvo microscópico. Así que no creo que en este área se pueda esperar nada nuevo, especialmente una hipótesis sobre el lago Cheko, ya que hace mucho tiempo que nuestros expertos lo probaron, incluso el cosmonauta Gueorgui Grechko se sumergió con el equipo de buceo”.

 

Una opinión similar tiene Dmitri Kachalin, jefe del equipo de búsqueda 'Piedras del cielo' y miembro de pleno derecho de la Sociedad Rusa de Meteoritos:

 

“La mejor prueba de la veracidad de los italianos no son los artículos en revistas, sino una muestra de material meteorítico. Y mientras no se encuentre el meteorito de Tunguska sólo se puede hablar de una manera hipotética. No obstante, por otro lado, nuestros geólogos no tienen la posibilidad de llevar hasta allí una plataforma de perforación ya que es demasiado caro y trabajoso. ¿Tal vez los italianos lo consigan?

 

Versión reducida, consulte el original en la revista Ogoniok