Portada de uno de los relatos de Marian Womack, editorial Nevsky Prospect.

Paisajes naturalistas del pintor Shishkin marcan el escenario de vida y la cotidianidad del personaje de Valentina Shulgin. Reflexiones personales se suceden en un relato donde la huella de su autora Marta Sanz se encuentra muy presente. Mientras tanto, en otros pasajes Maria Nikoláievna Propp narra, desde la pluma de Espido Freire, las miserias de su vida en Ekaterimburgo y  sus vivencias en julio del 1917, cuando presenció el ocaso del zarismo desde la casa Ipátiev. La historia más contemporánea se palpa en el cuento de Daniel Sánchez Pardos. En ella describe la zona de exclusión de Chernóbil como una “especie de paisaje lunar”. De telón de fondo, la crisis existencial de un joven que busca sentido a su vida más allá de lo puramente convencional. De ahí, su viaje hasta la ciudad abandonada de Pripiat. La literatura más tradicional toma forma en las colinas tolstóianas de las que habla Pilar Adón en su relato “Un mundo muy pequeño”. La pieza final viene de la mano de Care Santos. El kilómetro 9.288 del Transiberiano es la penúltima estación de un libro lleno de encantos.

Su editor James Womack ha destacado que se trata de un proyecto muy centrado en el espíritu que marca su editorial Nevsky Prospects, con tres años de vida en España. “Rusia Imaginada marca la base de nuestro proyecto editorial en  este país que está centrado en dar a conocer las facetas más ocultas de una región tan grande como es Rusia” Por ello, la variedad tan amplia de temas de los diez escritores pueden ayudar a superar barreras de este lugar tan desconocido para el mundo occidental. Womach afirma que es necesario “romper las ideas fijadas de la Rusia del Siglo XIX y la actual, ya que hay demostrar que hay mucho más detrás del estigma”.

La tarea no ha sido fácil. Los diez escritores entre los que se encuentran Pilar Adón, Víctor Andresco, Jon Bilbao, Óscar Esquivias, Espido Freire, Esther García Llovet, Daniel Sánchez Pardos, Marta Sanz, Berta Vías  y Marian Womack, han permitido la puesta en marcha de un proyecto pionero en nuestro país donde por primera vez autores de nuestra nacionalidad se enfrentan a escribir un relato novelado sobre un país, que James Womach califica de “locos y profetas”. Además, insiste en la complejidad de escribir sobre un “lugar de  muchos matices y detalles y de gran tradición literaria”. Sin embargo, el resultado ha sido todo un éxito. De ahí, la posibilidad futura de crear un libro espejo donde  autores rusos puedan escribir de una España imaginada en la cabeza de sus novelistas. Sin nos paramos a pensar por un instante en sus capítulos no faltarían toros y folclore. Como en los de Rusia no se pueden obviar matrioshkas y la insistencia del frío que marca el carácter de sus ciudades.

El germen del proyecto, la editorial Nevsky Prospects


Desde su nacimiento en octubre de 2009, la editorial Nevsky Prospects ha salido al mercado con un claro propósito; despertar el interés de Rusia en nuestro país. Entre sus herramientas, cuentan con la gran tradición literaria e inabarcable de Rusia y sus autores consagrados. Algunos incluso nunca habían sido traducidos al español. En sus títulos no faltan las firmas de Gógol, Dostoievski, Tolstói, ni una antología de relatos del extraordinario Chéjov. Womach afirma que se trata de innovar en diferentes perspectivas. “La literatura rusa no es solo la locura de Dovstoievski, ni los textos cuidados de Tolstói. Estos son conceptos básicos de nuestra cultura. Pero hay que mostrar algo más de lo que se ha publicado hasta entonces”.

En tiempos actuales de crisis, la editorial Nevsky puede ir capeando la tempestad para sacar nuevas portadas al mercado. 2012 ha traído páginas de literatura de viajes con “En Trineo y a caballo hacia los leprosos abandonados de Siberia” de Kate Marsden, además de “Sulamita” de Alexánder Krupin. Sin faltar la cita de su libro estrella “Una edad difícil” de Anna Starobinets, que está consiguiendo los mejores resultados de venta de la editorial con una historia de ficción.

En la Rusia Imaginada a miles de kilómetros de distancia se destapa un dicho popular que resume, en parte, la idea central de este proyecto literario. “Si pasas una semana en Rusia planearás una novela, si pasas un mes un relato, y si pasas un año entero en el país su compleja realidad te descubrirá la evidencia: jamás serás capaz de escribir nada que recoja su compleja esencia”. Puede que gracias a estas advertencias las ideas de sus autores solo han viajado por su mente desde pasadas experiencias personales, a lecturas fraternizadas y escritores idealizados. Nada es real, pero como dicen entre sus páginas puede haber muchas certezas en una historia de ficción. Tan solo hay que buscar lo imaginado para salir de la mera apariencia.