A comienzos de junio, Vladímir Putin firmó un decreto sobre la Estrategia Nacional de Acciones en favor de los intereses de la infancia. La idea central es sencilla: cada niño tiene derecho a vivir y ser educado en el seno de una familia, y el Estado debe garantizar ese derecho. Por esta razón se ha tomado la decisión de disminuir al mínimo el número de orfanatos y de entregar el 90% de los huérfanos a familias, aunque sea mediante diversas formas de custodia y tutela.

Otra cuestión de importancia señalada en el documento consiste en disminuir paulatinamente el número de niños que se entregan en adopción al extranjero. El objetivo es que los huérfanos rusos sean adoptados por ciudadanos rusos. Es la primera vez que este aspecto se formula oficialmente y a un nivel tan alto.

Hoy en día Rusia sufre una crisis demográfica, incluso hay colegios que no tienen la mínima cantidad de alumnos como para poder completar los cursos del primer año. Al mismo tiempo, aumenta dentro del país la cantidad de matrimonios deseosos por convertirse en padres adoptivos.

Escuelas para familias adoptivas


Actualmente existen en Moscú 32 'escuelas' para padres adoptivos, creadas por las autoridades de la capital. En gran medida, la existencia de muchas de ellas se debe al primer centro, formado en el año 2000 gracias a la fundación de beneficiencia 'Semiá' ('Familia'). Fueron precisamente los especialistas de esta institución los que desarrollaron los programas para las escuelas municipales en cuestión.

En la escuela para padres adoptivos asociada a la fundación 'Semiá' dan clase 12 profesionales, entre los cuales hay médicos, psicólogos y abogados. Cabe mencionar que siete de ellos también han adoptado. Una de sus tareas principales consiste en acabar con los mitos populares sobre el tema de la adopción. Por ejemplo, la creencia de que todos los que han estado en el orfanato padecen alguna enfermedad.

Los diagnósticos falsos


En los últimos años, el gobierno ha aumentado la financiación dirigida a los internados estatales sustancialmente. El gasto anual por niño en un hogar de menores va desde 350.000 a 600.000 rublos (entre 11.000 y 18.000 dólares), dependiendo de la región. Se entiende que este dinero no se gasta directamente en el huérfano, sino que se reparte entre el mantenimiento del establecimiento, los sueldos de los trabajadores y los gastos comunes. Además, el personal que trabaja con niños enfermos recibe un bono extra, así que resulta común que se emitan diagnósticos falsos. Por eso en la escuela de padres adoptivos se advierte: “Antes de leer el historial clínico, simplemente miren al niño. Estando en familia y con los debidos cuidados desaparecen muchas enfermedades”.

Otra razón por la que en los orfanatos suele haber numerosos diagnósticos falsos es la adopción por parte de extranjeros. Según la legislación de Rusia, para que un niño sea dado en adopción fuera del país, es necesario que antes haya sido rechazado por cinco potenciales familias rusas. Esto se logra 'diseñando' diagnósticos cada vez más intimidatorios, que tienen como objetivo espantar a los compatriotas que quieran adoptar a un huérfano de su propia nacionalidad.

El abogado Antón Zhárov, trabajador en la escuela, cuenta una historia bastante común. Una familia quería adoptar a un bebé de tres meses. Antes de ellos, tres parejas lo habían rechazado y entre las causas se ocultaba que le habían diagnosticado hepatitis.

Sin embargo, a esta pareja le gustó tanto el bebé que decidieron adoptarlo. Al hacer los exámenes médicos, resultó que el niño no sufría ni  hepatitis, ni otras enfermedades. Posteriormente, las niñeras confesaron que el bebé estaba siendo preparado para ser entregado en adopción al extranjero. Es como si se estableciera una competición por el derecho a incorporar un nuevo miembro a la familia. En muchas regiones de Rusia hay listas de espera para los potenciales padres adoptivos y las agencias de adopción extranjeras pueden llegar a tener prioridad.

La cuestión es es que los rusos adoptan niños gratis, mientras los extranjeros deben pagar una gran suma de dinero. Según Mijaíll Pímenov, director de la fundación 'Semiá', un norteamericano conocido suyo, tuvo que desembolsar 25.000 dólares. “Estoy seguro que la adopción por parte de extranjeros provoca un gran mal a la adopción dentro del país. Por esta razón, creo que se podría permitir a los extranjeros que se llevaran a los niños que estén realmente gravemente enfermos, y a los cuales no tenemos cómo ayudar acá”, afirma Mijaíl.

Adopciones por parte de extranjeros


Según las estadísticas publicadas por el departamento gubernamental de EE UU especializado en adopciones de extranjeros, en 2011 los norteamericanos adoptaron 970 niños rusos. Este número es superado solo por los chinos (2.589) y los etíopes (1.727). En total, el año pasado 3.000 huérfanos rusos fueron adoptados por extranjeros.

Existe una relación directa entre el crecimiento de adopciones extranjeras y el alto nivel de orfandad en una región geográfica. Cuando la administración local no hace nada para reducir el número de usuarios en orfanatos y no se ayuda a las familias disfuncionales, se enciende la luz verde para los extranjeros que quieren adoptar.

Sin embargo, en Rusia hay cada vez más ejemplos de otro tipo. Por ejemplo, en el año 2005, en la región de Krasnodar sólo había 25 familias con niños adoptados mientras que hoy en día son más de 2000. La razón está en el cambio de actitud hacia el problema. Hubo programas televisivos sobre el tema de adopción, las autoridades locales empezaron a buscar a potenciales padres adoptivos: por ejemplo, se llevaba a parejas sin hijos a visitar orfanatos, para que conocieran a los niños.

Cómo resultado, actualmente 9 de cada 10 huérfanos en la región de Krasnodar cuentan con una familia propia. El gobierno estimula este proceso con dinero, se paga hasta 500.000 rublos (unos 15.000 dólares) a los matrimonios que adopten a un niño inválido. Además, los padres adoptivos también reciben una ayuda mensual.

Hasta el año 2006, en la ciudad industrial de Cherepovets funcionaban nueve orfanatos con miles de chicos. Esta situación provocó un brusco aumento de la delincuencia juvenil. Las autoridades locales entendieron que el problema debía ser tratado a nivel de familias. Así surgió la fundación 'Camino a Casa'. Lo primero que hizo fue abrir una escuela para padres adoptivos. Después de cierto tiempo se cerraron cuatro orfanatos. Y lo que resulta muy importante: en éstos años no ha habido devoluciones de niños desde las familias adoptivas.

En la región de Tiumén los principales esfuerzos de los servicios sociales se dirigen a prestar ayuda a las familias con problemas. Les ayudan a conseguir empleo y a superar la dependencia del alcohol. Los padres de familia que quieran desarrollar su pequeña empresa reciben una suma de dinero que no tendrá que ser reembolsada, en caso de que cumpla unas condiciones. Todo esto contribuyó a que disminuyera la cantidad de personas privadas de sus derechos parentales.