1.- ‘Maldito sea Dostoievksi’ de Atiq Rahimi (Trad. de Elena García-Aranda). Siruela.


“Apenas Rasul levanta el hacha para dejarla caer sobre la cabeza de la anciana, la historia de ‘Crimen y castigo’ le viene a la mente”. Así arranca la última novela del Premio Goncourt 2008, recomendación de Marta Rebón. El crimen de Raskólnikov en San Petersburgo trasladado al Afganistán contemporáneo. Como el personaje de Dostoievski, Rasul mata a una anciana a golpe de hacha por el daño que ha provocado a su novia Sufia y para quedarse también con un dinero con el que ayudar a su familia. Pronto hará acto de presencia el arrepentimiento y, en su voluntad de entregarse y ser juzgado, nos adentraremos en la brutalidad y corrupción de la capital afgana diez años después de la intervención militar extranjera.

2.- ‘Diario de Rusia’ de John Steinbeck, con fotografías de Robert Capa (Trad. de María Pérez). Capitán Swing.

Este libro se publicó en 1948, es decir, tres años después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Descontento con el periodismo de la época, Steinbeck expresa en el libro su interés por conocer a los ciudadanos de a pie de la Unión Soviética, evitando los tópicos y las grandes ciudades. Lejos de ser una crónica objetiva, ‘Diario de Rusia’ se convierte en una colección de peripecias de dos reporteros convertidos en protagonistas. Al no saber lo que les esperaba, su premisa fue muy clara: “Si podíamos llegar a la gente rusa, estaría bien y sería una buena historia. Y si no, también tendríamos una historia, la historia de no ser capaces de hacerlo”. Porque, como era de esperar, estos dos artistas en tierra extranjera tuvieron que sortear toda una carrera de obstáculos burocráticos. “Esto es exactamente lo que nos sucedió”, explica Steinbeck en su introducción. “No es la Historia rusa; es simplemente una historia rusa”. Incluye setenta imágenes del fotógrafo Robert Capa, cofundador de la Agencia Magnum.

3.- ‘Todo fluye’ de Vasili Grossman (trad. de Marta Rebón). Galaxia Gutenberg.

El testamento literario del autor de ‘Vida y destino’ es la primera recomendación de Víctor Gallego. Narra la historia del retorno de Iván Grigórievich después de treinta años en los campos de trabajo siberianos. A su vuelta a los lugares donde transcurrió su juventud, se cruzará con todos aquellos que en su momento aceptaron sin rechistar el nuevo régimen o que bien no corrieron la misma suerte de quienes fueron delatados. Exorcismo del autor en los años finales de su vida sobre capítulos negros de la Rusia soviética, como la condena a la hambruna de los kulaks, la conjura contra los médicos judíos o las purgas estalinistas. Además, no se arredra en acometer contra el gran mito del comunismo, Lenin.

4.- ‘Diarios’ de Lev Tolstói (Trad. y ed. de Selma Ancira). Acantilado.

“El hombre utiliza su razón para preguntarse: ¿con qué fin y por qué?, y aplica estas preguntas a su propia vida y a la vida del mundo. Y la razón le demuestra que no hay respuesta”. Las inagotables preguntas de Tolstói abarrotan sus diarios personales: todo un abanico de pensamientos y detalles de su vida, que van de las lecturas a las dudas como autor, de las peleas con su mujer a la simple afirmación de estar vivo. Firma la traducción de esta obra en dos volúmenes, recomendación de Víctor Gallego, el último Premio Nacional de Traducción, Selma Ancira.

5.- ‘Infancia’ y ‘Por el mundo’ de Maksim Gorki (Trad. de Enrique Moya). Automática.  

Fernando Otero opta, más que por una obra, por un autor “que ahora parece regresar con decisión al panorama literario español: Gorki”. La editorial Automática ha decidido presentarse en sociedad con la trilogía autobiográfica del autor de ‘Los bajos fondos’, que da cuenta de todas sus experiencia vitales, ecos que resonarán en toda su producción literaria...

6.- ‘Narraciones (1892-1924)’ de Maksim Gorki (Trad. de Fernando Otero y José I. López). Alba.

El propio Otero también contribuye a este ‘revival’ de Gorki con la traducción de una selección de su narrativa corta. Del niño que recibe palizas de su familia casi mortales y vive en la más absoluta miseria leemos, ya como escritor, historias que reflejan una humanidad cruel, descarnada, que, por haber sido vividas en primera persona, mantienen una rendija abierta a la bondad y la comprensión.


7.- ‘La vuelta a Europa en avión’ de Manuel Chaves Nogales. Libros del Asteroide.

Marta Rebón también nos recomienda este libro, que lleva por subtítulo ‘Un pequeño burgués en la Rusia roja’. Y es que buena parte de este libro, a cargo de una de las mejores plumas periodísticas de la España de la primera mitad del siglo XX, está consagrada a la Unión Soviética, con motivo de su accidentado viaje en avión por Europa y Asia. El entonces redactor jefe del ‘Heraldo de Madrid’ emprendió su viaje en 1928 desde la capital española para poner rumbo a Bakú, con múltiples paradas, entre otras, Moscú y Leningrado. No es la única obra del periodista español con Rusia como telón de fondo. La editorial Libros del Asteroide, en su recuperación del autor, también ha publicado ‘El maestro Juan Martínez que estaba allí’, sobre las peripecias del bailarín de flamenco Juan Martínez y su partenaire Sole cuando se vieron atrapados en la revolución de 1917. En la recámara quedan ‘Lo que ha quedado del imperio de los zares’ y ‘La bolchevique enamorada’ que esperemos también aparezcan en las excelentes ediciones de esta editorial barcelonesa.

8.- ‘Abundancia roja, sueño y utopía en la URSS’ de Francis Spufford. (Trad. de Catalina Martínez). Turner.

La economía planificada como cuento de hadas. Francis Spufford quedó finalista del premio George Orwell con esta novela-ensayo sobre la conquista de la realidad por parte de la utopía soviética de Jruschov. Moscú quería eclipsar a Nueva York y el Lada al Porsche. Sputnik, Aeroflot, champán soviético… El sueño seudocapitalista de alcanzar la abundancia en la dicotomía Rusia real frente a Rusia imaginada: “En los ‘skazki’ rusos Rusia siempre es Rusia y al mismo tiempo no lo es. Un espacio que nunca se solapa a la perfección con el país que lleva el mismo nombre, e igual de lejos. Y es que los cuentos, en la época en que las gentes los contaban y Afanásiev los recogía, proporcionaban lo que le faltaba al país real”. De fondo, las palabras de Jruschov de 1959: “los sueños que narraban los cuentos populares y que parecían pura fantasía, se han traducido en realidad merced a las manos del hombre”. Y los cuentos, cuentos son.

9.- ‘El prisionero del Cáucaso’ de Vladímir Makanin (Trad. de Olga Korobenko). Acantilado.


Yulia Dovrobolskaya nos recomienda al ganador del Premio Gran libro en 2008 por ‘Asan’, la historia del encargado ruso de un almacén de material militar en Chechenia. Con este nuevo título en español, y en concreto en el relato que da título al conjunto, Makanin vuelve al Cáucaso, una temática aún candente en el imaginario ruso: las cicatrices abiertas en la montañosa frontera con Asia. Recogiendo el testigo de Pushkin, Lérmontov o Tolstói, Makanin narra la fascinación de un soldado ruso por su joven prisionero checheno: “Lo más probable es que ninguno de los dos soldados supiera que la belleza iba a salvar el mundo pero ambos, más o menos, sabían lo que era la belleza”. Para completar este fresco de la Rusia contemporánea, Makanin aborda el fin de la era soviética con el desmantelamiento de un gulag siberiano, la historia de un matrimonio arribista que busca su espacio en la nueva sociedad capitalista y las desventuras de un personaje alérgico a los éxitos del prójimo.

10.- ‘Lealtades enmarañadas’ de Joshua Rubenstein. (Trad. de Esther Gómez). Siglo XXI.


A la espera de la próxima edición completa de ‘Gente, años, vida’, las memorias del controvertido Iliá Ehrenburg, se traduce la biografía más completa hasta la fecha de este testigo privilegiado del siglo XX. El libro explora las paradojas personales e intelectuales del periodista más famoso, junto con Vasili Grossman, durante el frente de la Segunda Guerra Mundial. El París de los artistas, la Guerra Civil española, la cuestión judía, las condiciones de la intelectualidad durante el comunismo y la lucha por una paz duradera constituyen sólo algunos de los capítulos de una vida excesiva.