Putin aplaude los avances que se han dado en los últimos años con la consolidación del G-20, pero advierte que, en breve, el motor del desarrollo global va a estar en manos de los países emergentes, para los que pide un tratamiento diferente y “reglas justas para el desarrollo sostenible de toda la economía mundial”.


Éste es el mensaje dado por el mandatario ruso en un artículo publicado ayer en el periódico mexicano 'El Universal', previo a su participación en la reunión del G-20, que tiene lugar en estos días en la ciudad de Los Cabos, al noroeste de México.


En el artículo, titulado 'El Grupo de los Veinte y los desafíos globales de la economía', Putin pone de relevancia una idea: que ante la crisis que viven la Unión Europea y Estados Unidos, los BRICS van a fortalecer su posición y comenzar a mostrar también su liderazgo al frente la economía mundial.


Asimismo, propone una receta y aboga por “intentar lograr el mejoramiento radical del clima de inversiones, la creación de las condiciones globalmente competitivas para hacer negocios, el levantamiento ulterior de las restricciones de infraestructura, el aumento de la calidad del capital humano y la modernización de la economía en general”.


En el artículo publicado por el diario mexicano, Putin defiende el “encontrar un balance razonable entre la necesidad de la consolidación financiera y la estricta disciplina presupuestaria, y la creación de empleos, el crecimiento económico y la solución de problemas sociales”. Igualmente, considera necesario “reducir la dependencia de nuestra economía de las materias primas”.


“Se están cambiando no solamente los puntos del crecimiento global, sino también la 'geografía' de los flujos de mercancías y de finanzas”, dice el presidente ruso, en referencia al auge de los BRICS (grupo de naciones emergentes conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).


De acuerdo con los expertos, en los próximos cinco años, el crecimiento de estos mercados va a ser de 3,5 veces más rápido que el de los países desarrollados. Los expertos creen que, en los próximos tres lustros, los BRICS van a tener la oportunidad de ponerse al nivel de las grandes potencias.

El máximo líder de la Federación Rusa avisa que la posición de su país de cara al resto de países es envidiable. “Rusia, siendo la sexta economía del mundo por su paridad de capacidad adquisitiva, en los últimos años ha consolidado su sistema financiero y presupuestario”, explica.


Asimismo, considera que la economía de Rusia es cada vez más sólida, que crece a un ritmo superior que ningún otro país de Europa (4,3%), que no tiene el “lastre” de la “excesiva y peligrosa carga de endeudamiento y que tiene la deuda pública más baja de cualquier otro país del G8, el G-20 o incluso de los BRICS.

En general, Rusia ha llegado al G-20 con la intención de recuperar sin dilaciones el lugar que considera que le corresponde en el escenario internacional. Si para México esta reunión del G-20 es especialmente importante (ya que representa la despedida del escenario internacional de Felipe Calderón, que pasará a ser presidente en funciones el próximo día 1 de julio, fecha en la que se celebran las elecciones presidenciales), para Rusia puede representar el comienzo de un nuevo rol internacional.


Moscú será la encargada de organizar la reunión del G-20 en el año 2013, y en esa fecha tiene la intención de impulsar toda una agenda de seguridad energética global.


En el artículo publicado en 'El Universal', Putin avisa que la crisis que se está viviendo y los problemas económicos globales actuales “demuestran que la arquitectura financiera mundial sigue siendo sin ser reformada hasta el final, conteniendo muchos riesgos y contradicciones internas” y exige “dar pasos nuevos”.


Para ello, propone fortalecer la regulación de la circulación de los derivados, la aplicación del sistema de regulación bancaria de Basilea 3, la creación de nuevas divisas de reserva y el estricto “cumplimiento por el G-20 de las obligaciones sobre la reforma de las instituciones financieras internacionales”.

Putin, dice rotundamente que se debe “dejar al lado las hipocresías”, y exige rebajar los niveles de proteccionismo con los que algunas potencias occidentales están coqueteando.

Esta claro que el recién reelecto presidente de Rusia quiere dejar constancia de que Rusia va a tener que ser tenida en cuenta cada vez en mayor medida en el seno de los foros internacionales, y que tiene mucho que decir en cuánto a la política económica mundial.


Esta es la primera reunión internacional a la que asiste Putin desde que sucedió a Dimitri Medvédev como presidente. En el primer día de reuniones de este G-20, se sentó con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para tratar en detalle la manera correcta de frenar la escalada de violencia en Siria, y ya ha exigido que la cumbre multilateral para atacar el problema se celebre en Moscú.


Las relaciones entre ambas superpotencias son tensas, justo en un momento en que dos barcos de guerra rusos se dirigen hacia la costa de Tartus para “garantizar la defensa de los intereses nacionales de Rusia en el país árabe”, según fuentes oficiales.

El artículo de Vladímir Putin se puede leer en El Universal