Hace dos semanas Rosstat (el Servicio de Estadísticas Federal) presentó los resultados del informe sobre el desempleo en Rusia en abril de 2012. La situación resultó ser excepcionalmente positiva: si en abril de 2011 el nivel de desempleo era del 7,2% de la población activa y en marzo de este año era del 6,5%, en abril el desempleo era del 5,8%. De tal manera que ahora mismo se encuentra por debajo del 6,3% en que se encontraba en 2008, antes de la crisis.

Llegados a este punto hay que aclarar cómo se calcula el nivel de desempleo en Rusia y en otros países. Se reconocen como desempleados, no a aquellos que no tienen trabajo o ingresos por alguna ocupación, sino a los que han buscado trabajo durante varios meses y que, cuando reciben una oferta, están dispuestos a comenzar a trabajar en el plazo de una semana. Los que no han buscado trabajo (por ejemplo, porque se han desesperado), no se consideran desempleados. Todos juntos, trabajadores y desempleados, componen la población activa: en Rusia en abril era de 75,2 millones (53% de la población total). El número de parados era de 4,4 millones.

En comparación con marzo, el empleo en abril aumentó en 1.064.000 personas o en un 1,5%, y el número de parados se redujo en 502.000 personas o en un 10,3%. Pero en comparación con abril de 2011 la población ocupada había aumentado en 1.143.000 personas o un 1,6%, y la de parados era menor en 1.039.000 personas o un 19,2%.

No se descarta, por supuesto, que el número de desempleados se redujera porque alguien se desesperara por no encontrar trabajo y quedara fuera de la categoría de población activa. Pero como el aumento de la cantidad de ocupados supera significativamente la reducción en la cantidad de desempleados, lo más probable es que muchos ciudadanos, que antes no tenían trabajo, lo hayan encontrado realmente.

Hay que señalar que en Rusia también hay parados registrados oficialmente que constan en el registro del servicio de empleo (y que por lo tanto buscan trabajo a través de este servicio), pero su número es 3,5 veces menor que los parados reales. A finales de abril, en el servicio de empleo había registrados 1.254.000 parados. La búsqueda de trabajo a través de este servicio es más popular entre las mujeres (acuden al servicio un 35,6% de las paradas) que entre los hombres (un 28,9%).

Principalmente los parados rusos buscan y encuentran trabajo a través de los familiares, los amigos, los conocidos, es más, este método cada vez es más popular: en abril del año pasado lo utilizó el 55,5% de los parados, mientras que en abril de este año fueron ya el 59,5%. Además de esto, los ciudadanos rusos cada vez más a menudo buscan trabajo a través de internet (el año pasado fue el 22,7% y este abril ha sido el 29,8%).

El perfil del parado ruso y el paro entre los jóvenes

Se entiende que cuando hablamos de descenso del desempleo, nos referimos a todos los ciudadanos aptos para el trabajo en edades entre los 15 y los 72 años. Pero en Rusia, como en otros países, en el mercado laboral la edad es un factor muy importante. La edad media del parado ruso es de 35,2 años; entre los parados los jóvenes de hasta 25 años el paro es del 28,1%, de los cuales el 5,4% está entre los 15-19, y el 22,7% entre los 20-24. Entre los ciudadanos de 15-19 años y 20-24 el desempleo no es simplemente alto, sino del 32,7% y del 13,9% respectivamente. Además sigue creciendo. En toda Rusia el desempleo de los ciudadanos menores de 24 años es más de tres veces superior al de los ciudadanos de entre 30 y 49. Los empleadores rusos prefieren no contratar jóvenes.

Entre los parados en Rusia son más los que han dejado su anterior trabajo por voluntad propia que los que lo dejaron por reducción de plantilla, liquidación de la empresa o asuntos personales. En abril de este año el porcentaje de los que dejaron el trabajo obligados, dentro del número total de parados, fue del 17,9%, mientras que el de los que lo hicieron por propia voluntad fue del 27,6% (en abril de 2011 fue respectivamente del 21,6% y del 22,9%). Viéndolo así, se puede considerar que la recesión económica provocada por la crisis de 2008-2009, sigue superándose. Porque, precisamente, el despido forzoso es típico de las recesiones, mientras que en los periodos de crecimiento es típico el despido por propia voluntad. Está claro, por lo tanto, que a pesar de todo, en este caso los despedidos esperan encontrar un nuevo trabajo.

Reducción del desempleo en EE UU y Europa

 

Sea como fuere, el desempleo ruso desde principios de 2010 muestra una constante y bastante significativa reducción. Durante la crisis financiera mundial, en Rusia, como en todos los demás países, fue precisamente el desempleo el indicador más claro de lo que estaba sucediendo: creció del 6,3% de la población activa en 2008, hasta el 8,4% en 2009. En los EE UU el aumento fue todavía más significativo: del 5,8% al 9,3%. Sin embargo en 2010 el desempleo ruso se redujo hasta el 7,5%, mientras que en EE UU, por el contrario, creció aún más llegando al 9,6%.

Como señaló a comienzos de 2011 el FMI, "en el mercado laboral de los EE UU no se ha conseguido superar la crisis para comienzos de 2011. Después de que entre 2008 y 2009 se despidiera a 8,5 millones de trabajadores, en 2010 tan solo se ha contratado a 1,5 millones. El paquete de medidas para la estimulación presupuestaria de la economía, aprobado a mediados de diciembre de 2010, consiguió añadir al ritmo de crecimiento 0,5 puntos porcentuales. Sin embargo, el aumento de los precios del petróleo en 2011 frenará el crecimiento económico en los EE UU, siendo capaz de tener un efecto negativo sobre la política monetaria insólitamente suave del sistema de la Reserva Federal. El desempleo se mantendrá alto".

En 2011 la Reserva Federal estadounidense comenzó la guerra contra el desempleo emitiendo dinero. En su comparecencia ante el Congreso estadounidense en abril de ese mismo año, el director de la Reserva Federal, Ben Bernanke, recalcó: "Como el desempleo no desciende, todos dudan de que la economía americana continúe con su recuperación. Generalmente ante una situación así la Reserva Federal reduce el tipo de interés. Sin embargo, ya desde diciembre de 2008 este es cero, así que no se puede reducir más. Pasa a un primer plano un nuevo método de la oferta monetaria: la compra por parte de la Reserva Federal de obligaciones a largo plazo del gobierno estadounidense. Por supuesto que la compra de obligaciones a largo plazo es un método menos ortodoxo que la reducción del tipo de interés para llevar a cabo una política de estimulación monetaria. Sin embargo, estos dos métodos son parecidos en el efecto que tienen sobre la economía”.

Para junio de 2011 el Sistema de la Reserva Federal completó la operación de las obligaciones, comprándolas a 600.000 millones con los dólares recién impresos. Esto no produjo el efecto deseado: en agosto no se crearon nuevos puestos de trabajo en la economía estadounidense.

El BCE también decidió luchar contra el desempleo imprimiendo dinero: a finales del año pasado y a comienzos del presente repartió entre los bancos europeos un billón de euros para que estos pudieran dar crédito a la producción, y crear así puestos de trabajo. Pero como resultado, ahora el desempleo en la UE ha alcanzado la cifra récord del 11% de la población activa.

En lugar de generar puestos de trabajo, los dólares y los euros imprimidos se dirigieron a los mercados financieros, sobre todo a los de petróleo. Como resultado durante el año pasado los precios del petróleo han crecido un 19% y ahora se mantienen extremadamente altos. Si los empresarios de EE UU y la UE no desean contratar a nuevos trabajadores, dando por sentado que la situación de la economía en sus países es muy mala (entre otras cosas por los altos precios internacionales del petróleo), en Rusia la situación es la opuesta. Los empresarios están dispuestos a crear puestos de trabajo, dando por sentado que la situación de la economía no es nada mala, sobre todo por los altos precios del petróleo. De esta manera, surge la paradoja: luchando contra el desempleo en sus países, Estados Unidos y los países europeos no vencieron a su desempleo, sino al ruso.

Está claro que el desempleo en Rusia se diferencia del de los principales países industriales. Allí los parados prefieren registrarse en las agencias de empleo y reciben un considerable subsidio. Gracias a un sistema introducido durante el periodo de la crisis mundial, el subsidio se paga durante un periodo prolongado. Por eso los parados occidentales no tienen necesidad de colgarse al cuello el cartel de "Acepto cualquier trabajo", que se hizo famoso en las fotografías de los tiempos de la Gran depresión de los EE UU en los años 30, que la prensa soviética reproducía con tanto gusto. Los empresarios en EEUU y Europa saben perfectamente que si contratan nuevos trabajadores, tendrán que ofrecerles un buen sueldo. Pero los empleadores rusos saben que pueden ofrecer sueldos indecentes: los nuevos trabajadores aceptan cualquiera cosa.

Artículo publicado originalmente en la revista Vlast.