En los campos de batalla de la Guerra Patria se decidían los destinos de muchos países y pueblos. Rusia constituía la última barrera en el camino de Napoleón hacia la dominación europea y, finalmente, hacia la dominación mundial. Si el emperador convertía a Rusia en su satélite, podía actuar sin temor a las amenazas por parte de Inglaterra y planificar su consiguiente expansión en las profundidades de Asia.

 De los más de 600 000 soldados, que atravesaron la frontera de Rusia en julio de 1812, formando la ‘Gran armada’, sólo sobrevivieron 60.000. Rusia pagó un alto precio por su victoria sobre los franceses. 

Este importante significado histórico determinó el enfoque a la hora de celebrar su bicentenario. Además, también influyeron factores de carácter político. El debilitamiento de Rusia en la arena mundial, después de la desintegración de la URSS, convierte los episodios de la historia en los que el país jugó un papel clave, en sumamente importantes para el poder y la sociedad. El gobierno ruso actual suele mostrar cierta predilección  por las ideas que formaron el fundamento ideológico del estado ruso: el conservadurismo político y el tradicionalismo. En este sentido, el aniversario de la guerra es el pretexto más acertado para la consiguiente declaración de las prioridades políticas internas y externas de Rusia.

1812 fue un año triunfal para el Estado ruso. El país se levantó contra las ideas revolucionarias que el ejército de Napoleón difundía por Europa. Rusia contribuyó a a conservar el orden mundial existente. Es evidente que en una situación de crisis  de las instituciones internacionales y de inestabilidad global, que amenazan el papel quisiera jugar Rusia en los asuntos mundiales, la apelación hacia un glorioso pasado cobra un significado especial.  

Ya en 2009 se organizó una comisión estatal para preparar la celebración del bicentenario de la victoria de Rusia en la Guerra Patria de 1812. Miembros del gobierno, jefes de los ministerios centrales, representantes de la ciencia y  la cultura y el arte formaron parte. Medvédev estuvo personalmente al frente. En 2012, se formó un consejo público cuyo objetivo era la cooperación con los órganos del poder en la organización de la actividades. Se  destinaron más de 100 millones de euros de los presupuestos generales.

Lo acontecimientos de 1812 se difundieron por todo el mundo. La ocupación de España y Portugal fracasó, lo que dio un impulso a la lucha por la liberación de las colonias latinoamericanas de estos países. Después de la derrota  de los soldados franceses, miles de exsoldados y oficiales napoleónicos fueron a América Latina, donde se unieron a las filas de los seguidores de Bolívar y Miranda.

Las celebraciones se llevarán a cabo en el transcurso de algunos meses. La más importante tendrá lugar en el campo de Borodín, donde hace 200 años las armadas rusa y francesa se enfrentaron en una ensangrentada lucha. Nadie salió vencedor de aquella gigantesca batalla. Ambos perdieron 80.000 hombres, pero no pudieron lograr un éxito determinante. A comienzos de septiembre de 2012, más de 3.000 personas se vestirán con los uniformes militares originales, ruso y francés, de la época  y tomarán parte en la grandiosa reconstrucción del combate, que será visto -según se espera- por unas 300.000 personas. Allí mismo, en Borodinó, se supone reconstruir el palacio imperial de viaje, en el cual colocarán la exposición renovada del museo de la guerra de Borodinó. Al mismo tiempo, está previsto abrir un nuevo museo no lejos de la Plaza Roja dedicado especialmente a la guerra de 1812, sumándose al ya existente museo-panorama de la ‘batalla de Borodinó’, en el que se expone un lienzo de 115 metros que representa escenas de la lucha.

En junio viajarán a Moscú descendientes de los soldados y oficiales rusos, que tomaron parte en la guerra de 1812, para recordar juntos los acontecimientos de hace 200 años.

La administración de los museos del Kremlin moscovita también contribuirá a la celebración del aniversario. El propio Kremlin fue testigo directo de los dramáticos acontecimientos de hace 200 años. El 14 de septiembre de 1812, después de la retirada de la armada rusa de Moscú, Napoleón entró solemnemente y estuvo dos días enteros en la ciudad, esperando inútilmente la propuesta de paz por parte de los rusos. Después de la derrota de los franceses, por decisión del Zar Alexánder I, en el Kremlin se pusieron los cañones franceses como trofeo, y también los rusos que tomaron parte en la batalla de Borodinó. En 2012, los museos del Kremlin moscovita organizan una ruta de excursiones temáticas, a lo largo de la cual, los visitantes podrán ver estos armamentos. El 28 de julio, en la plaza de la catedral del Kremlin tendrá lugar una de las acciones más espectaculares del aniversario:  una carrera de caballos cosacos, siguiendo la ruta Moscú-París. Durante la carrera, los descendientes de los cosacos que pelearon en 1812 contra Napoleón, marcharán por los caminos de Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania, y Francia, montando caballos de la misma raza, en los cuales iban a la batalla sus antepasados.  

Además, en internet habrá portales dedicados exclusivamente a la guerra de 1812. Uno de ellos ya se ha abierto en el sitio del Ministerio de Defensa  de la Federación Rusa. Aquí se puede conocer la historia de las guerras napoleónicas, contemplar el campo de batalla de Borodinó o estudiar la historia del uniforme militar ruso en 1812. El 29 de septiembre, en la biblioteca estatal de Rusia se abrirá un sitio especializado, en el cual se presentarán las ediciones electrónicas, dedicadas a la guerra de 1812.   

Las fiestas terminarán se prolongarán hasta finales de año. El 25 de diciembre, 200 años desde la salida del manifiesto del Zar que declaraba la expulsión de los soldados napoleónicos, tendrá lugar un solemne Te Deum en la catedral de Cristo  Salvador de Moscú,  en memoria de la victoria en la Guerra Patria. Ese mismo día, en el teatro Bolshói, concluirán las actividades del aniversario en honor al bicentenario de la victoria de Rusia en la Guerra Patria de 1812.

Alexáder Vershinin es historiador