Con un aumento del 1,6% con respecto al mismo periodo del 2011, los grupos petroleros rusos han demostrado que podían incrementar su potencial, a pesar de unos niveles de inversión que el gobierno considera insuficientes. El anterior récord remonta a 1987, cuando se extrajeron del suelo soviético 11,48 millones de barriles al día. La mayoría de los expertos predice que a partir de ahora y durante los tres próximos años se producirá un estancamiento, seguido de un declive, a menos que se realicen inmediatamente grandes inversiones dirigidas a la explotación de los nuevos yacimientos árticos y de la Siberia oriental.

El ránking de países productores.

Infográfica de Niyaz Karim

Por el contrario, las exportaciones de petróleo, que representan aproximadamente la mitad de la producción, disminuyeron en febrero un 0,3%.

El impulso de la producción rusa viene a proporcionar algo de seguridad a un mercado petrolero agitado por las sucesivas crisis y una imprevisibilidad más alta que nunca. Arabia Saudí dice tener la intención de 'abrir el grifo', pero sus declaraciones no se traducen en hechos. Entre los grandes productores de petróleo, solo Rusia ha llegado en la práctica a aumentar considerablemente su producción

El mercado del petróleo se encuentra atrapado entre dos fuerzas contradictorias. Paradójicamente, en los países productores se ha instalado el pánico al alza en los precios del barril, que podría, como en 2008, conducir a un parón en la economía, a una crisis mundial y a una caída vertiginosa de los precios.

Todos sueñan con la estabilidad. Como subraya Chris Weafer, gestor de estrategia en Troika Dialog, “los Estados Unidos y los países de la OPEP intentan que los precios bajen. Estamos asistiendo a una proliferación de comentarios políticos y mediáticos sobre los efectos negativos de los elevados precios del petróleo en el crecimiento mundial”. Pero, por otro lado, señala también que “las bolsas rechazan entrar en ese juego. El resultado es que, a pesar del miedo a que se desacelere la economía china, se siguen hinchando los precios del crudo”, es decir, se sitúan en torno a 94 euros el barril. La culpa la tiene, por una parte, el riesgo de que decaiga la demanda china. Por otra, los problemas  políticos en Irán, en Siria y Libia, además de Nigeria, países que, por su parte, presionan para la subida del precio del barril. Así pues, todo el mundo se arriesga a sufrir pérdidas, excepto un puñado de 'comerciantes' y los bancos de inversión.