La reunión estuvo marcada por la profunda crisis que atraviesa Europa. En el comunicado final se  expresa su apoyo a Grecia y el interés de que el país siga siendo parte de la moneda única.
Además, parece que los líderes de estos países están de acuerdo en que el Viejo Contienente Europa necesita crecer y crear empleo.


Sin embargo, difieren las visiones en cuanto a la estrategia a seguir para que la eurozona deje atrás el peor periodo de su corta historia. Según algunos analistas, la frase “nuestro imperativo es promover el crecimiento y los empleos” con la que se abre el comunicado es un revés para  Angela Merkel y los estrictos planes de austeridad promovidos por el gobierno alemán. La llegada del socialdemócrata Hollande a la presidencia francesa y el temor de Obama y Cameron de que el agravamiento de los problemas de la eurozona se contagien por el resto del mundo, puede suponer que en Europa se den políticas de estímulo para reactivar la economía.


La canciller alemana, con el objetivo de zanjar los posibles rumores de una ruptura dentro del grupo, declaró "finanzas sólidas y crecimiento van juntos y no deberían ponerse en contraste".

Medvéded sobre Europa

Dmitri Medvédev cree que Europa podrá recuperarse de la crisis económica si cumple con sus obligaciones.

"Europa se salvará" si los países europeos cumplen con las decisiones ya tomadas, según dijo durante una conferencia de prensa en el marco de la cumbre. La recuperación de Europa dependerá, en gran medida, de los avances de la economía griega y de otros países "debilitados".  

La posición de los miembros del G8 es que "Grecia debería permanecer en la zona euro". Sin embargo, "el deseo del G8 no es suficiente, es necesario que lo quiera el pueblo heleno", añadió. La voluntad de los griegos la deben representar los partidos políticos. "Ahora mucho depende del gobierno interino", señaló Medvédev, agregando que las obligaciones que  debe asumir Atenas suponen "sumas muy grandes".

Aunque la crisis económica de la zona euro "no es un problema de Rusia, ni de Estados Unidos, sino de Europa", las relaciones económicas y comerciales no pueden dejar "indiferente" a Moscú .

Dmitri Medvédev añadió que es la quinta cumbre del G8 que participa y es "una de las más intensas".

“Todos compartimos la postura que se deben solucionar las dificultades que atraviesa Europa”, señaló Medvédev. No obstante, matizó que el G-20 continúa siendo el “formato más importante” en cuanto a las cuestiones económicas. “En mi opinión ha logrado buenos resultados en los últimos años, porque fue precisamente el G-20 quien formuló los principios fundamentales que las mayores economías adoptaron durante la crisis”, explicó.

Como nota curiosa, el sábado Medvédev vio con alegría como el Chelsea, club propiedad de ruso Román Abramóvich, conquistaba su primer título de 'Champions'. La felicidad fue compartida con el Primer Ministro británico, David Cameron, mientras explicaban a Barack Obama las normas de la tanda de penaltis.

Reuniones informales con Angela Merkel y Barcak Obama


Medvédev y Obama sostuvieron una reunión informal al margen de la cumbre.


El Primer Ministro de Rusia reafirmó al líder estadounidense la continuidad de la política exterior, en particular su compromiso con el 'reinicio' de las relaciones con EE UU, y además le entregó una carta del presidente Vladímir Putin.


“Le dije que mi presencia aquí, en Camp David, encabezando la delegación rusa en un momento en que el presidente Putin está consensuando los nombramientos en el Gobierno, se debe ver como una especie de símbolo de la continuidad de la política exterior y del 'reinicio”, declaró Medvédev en una rueda de prensa al término de la cumbre del G8.


Según subrayó, Putin y él coinciden en las prioridades de la política exterior rusa, “pese a lo que a veces intenten decir o escribir” sobre ello.


Por su parte, en un artículo aparecido en el diario 'El País', el antiguo jefe de la diplomacia europea, el español Javier Solana escribía que “es absolutamente necesario un buen entendimiento entre Rusia y Estados Unidos, que abra la posibilidad de un rompedor acuerdo de desarme nuclear en 2013”.


Además, a lo largo del domingo Dmitri Medvédev y la canciller alemana Angela Merkel tuvieron un encuentro informal en el que trataron cuestiones económicas al margen de la cumbre del G8.


Las partes abordaron los problemas más candentes en la economía internacional y dedicaron especial atención a las medidas para la estabilización de la eurozona.


Asimismo, repasaron temas de la agenda bilateral y concordaron el calendario de las próximas visitas de alto nivel.

Presión sobre Irán
 
Los líderes del G8  incrementaron la presión sobre Irán y exigieron que desvelase más datos sobre el objetivo de su programa nuclear. Además, advirtieron que podrían aumentar el aislamiento a Corea del Norte.


El G8 ha valorado “la importancia de emprender un esfuerzo uniforme de cara a las conversaciones” con Teherán, y han urgido a esa nación a que “tome pasos concretos para garantizar a la comunidad internacional del propósito pacífico de su programa nuclear”, informaron fuentes de la presidencia estadounidense tras la primera jornada de la cumbre.


“Tenemos que mantener la presión sobre el régimen... pero estamos decididos a buscar una solución pacífica y negociada”, declaró el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en una rueda de prensa antes del comienzo de la reunión.

Situación en Siria


También se abordaron también posibles pasos para frenar la violencia en Siria. EE UU buscaba presionar en esta reunión a Rusia, único miembro del G8 que se opone tajantemente a la imposición de sanciones adicionales contra el régimen de el Assad en el seno de la ONU. En este sentido, el pasado jueves, antes de la cumbre, el asesor del presidente de Rusia, Arkadi Dvorkóvich declaró: “El G8 debería enviar un mensaje contundente a todos los grupos y las partes implicadas en el conflicto de lo que consideramos que se debe hacer para que la situación sea segura tanto para todos dentro del país, como para los países vecinos y todo el mundo” y añadió,  “para nosotros sería inaceptable un mensaje unilateral”.