Guiándose por este documento, el gobierno bolivariano tomó una serie de medidas dirigidas a la mejora de la estructura de las fuerzas armadas de Venezuela y a la modernización de su parque armamentístico. Este país sudamericano acaba de obtener moderno armamento y tecnología militar, aunque a la vez, una gran parte de la tecnología del ejército, necesita ser reparada o sustituida.

Buscando optimizar y modernizar sus tropas de tierra, Chávez aprobó un programa de modernización de la infantería de marina, al que destinó 500 millones de dólares. El Presidente hizo esto en la extravagante manera que acostumbra, a través de su microblog en Twitter, mientras se encontraba de tratamiento en Cuba. Su acción tuvo una gran resonancia no solo en Venezuela, donde la oposición acusa al actual Presidente de gastos desmesurados en industria armamentística, sino también en los EE UU. "El vecino del norte" expresó su intranquilidad por el hecho de que precisamente Venezuela disponga de este armamento, dando a entender con esto su nerviosismo por el presumible cambio de las fuerzas geopolíticas en la región, lo que es inadmisible para los Estados Unidos.

Sin embargo para la empresa rusa OPK, esto son buenas noticias. Después de 1998, cuando llegó al poder en Venezuela el insurgente teniente coronel Chávez, el gobierno bolivariano optó por diversificar sus proveedores de armas y tecnología militar. Chávez intentó depender lo menos posible de los Estados Unidos quienes, a su vez, viendo el cambio del rumbo político en este país hasta entonces pro americano, prohibieron la exportación a Caracas de cualquier producto con fines militares, incluyendo en la misma prohibición a terceros países en los que en la fabricación de diferentes tipos de armamento se utilizase tecnología de EE UU.

La prohibición del Departamento de Estado de abastecer de armamento a Venezuela convirtió a Rusia en uno de los principales exportadores de armas de la República Bolivariana (igualándose a China). Por eso esta financiación adicional, dentro del programa de modernización de las fuerzas armadas, permite adquirir una mayor cantidad de tecnología militar rusa: tanques BMP-3F, BTR-80 con ruedas 8x8, cañones motorizados 2C19 'Msta-S' de 152 mm, RSZO BM-21 de 122 mm y morteros motorizados 2S23 'Nona'.

La infantería de marina de Venezuela que, según datos del Centro de análisis del comercio mundial de armas, en las últimas décadas ha aumentado considerablemente el número de sus efectivos hasta 20.000 soldados, dispone hoy en día de 10 BTR LVTR-7 antiguos, 38 transportes blindados EE-11 'Urutu', así como una pequeña cantidad de cañones de 105 mm modelo 56 y de morteros de 120 mm, comprados por la infantería de marina a mediados de los 70.

La necesidad de modernización de las fuerzas armadas de Venezuela augura contratos muy ventajosos para los fabricantes de armas rusos y puede asegurar una posterior y exitosa entrada en el extranjero de la producción de tecnología militar rusa. Estamos hablando de la fabricación de complejos productos tecnológicos. Sin embargo, en opinión del coronel Yuri Gromov, experto militar, Venezuela no tiene necesidad de adquirir tantos tipos de armamento para la modernización de su infantería de marina. Le bastaría con comprar carros anfibios para reponer los viejos. A pesar de eso, Gromov está convencido de que el rearme de la infantería de marina de Venezuela con moderno armamento ruso no influirá de ningún modo en la estabilidad de la región.

Datos de 2011

Según datos de 2011, Venezuela ocupó el primer lugar entre los importadores de armamento ruso para el ejército de tierra, según la clasificación del Centro de análisis del comercio mundial de armas. Venezuela adquirió tanques T-72B1, vehículos blindados BMP-3M, vehículos de transporte BTR-80A, cañones motorizados 2S19 'Msta-S' de 152 mm, morteros motorizados 2S23 'nona-SVK' de 120 mm, morteros 2S12A 'Sani' de 120 mm, sistemas de lanzacohetes múltiples 9K51 BM-21 'Grad' de 122 mm, unidades antiaéreas de artillería ZU-23/30M1-2 de 23 mm y otro tipo de tecnología. A mediados de abril Rusia terminó la entrega a Venezuela de 92 carros armados de combate T-72B1 contratados en 2009, así como carros blindados BMP-3M y vehículos acorazados de transporte BTR-80A, munición de diferentes calibres, instructores para el entrenamiento de los operarios y otro tipo de equipamiento.

Lo más probable es que las grandes influencias financieras se manifiesten de nuevo abiertamente sobre las relaciones entre el poder y la oposición y polaricen todavía más la sociedad venezolana. Los partidos de oposición llevan ya varios años acusando a Chávez de una excesiva militarización, señalando el cambio radical de las prioridades del gobierno bolivariano. Los gastos en políticas sociales en los últimos cinco años se han reducido casi a la mitad y la guerra contra la pobreza que lleva Chávez y su administración, comienza a 'quedarse atascada', lo que habla de una falta de medios para la solución de este serio problema social. Sin embargo, el ejército de año en año recibe cada vez más medios de los presupuestos del estado.

A pesar de los problemas que sufre la República Bolivariana, la colaboración tecnológico-militar entre Rusia y Venezuela es ventajosa para los dos países. Venezuela renueva su arsenal armamentístico y Rusia diversifica la estructura de sus exportaciones a América latina. Sin embargo en esta cooperación Rusia corre unos riesgos muy concretos. Venezuela es un país solvente mientras los precios del petróleo sigan altos. Cualquier cambio en la situación económica mundial puede golpear duramente al país, cuya dependencia de los petrodólares es fuerte y todavía difícil de determinar. Además causa muchas dudas la salud del jefe del Estado y el resultado de las próximas elecciones presidenciales, ya que es imposible valorar la solidez y durabilidad del régimen bolivariano. En caso de que llegara al poder el candidato de la oposición los contratos de armamento con Rusia podrían ser revisados.