Rusia es un país miembro del Banco Europeo de Desarrollo de Regiones, una organización internacional que trabaja en el campo de las inversiones y la financiación en proyectos rusos. Hasta el momento presente, el Banco Europeo de Desarrollo de Regiones financia alrededor de 685 proyectos en Rusia con un volumen de transacciones netas de 19.100 millones de euros.


Al mismo tiempo, a pesar de las medidas tomadas por el gobierno, la economía rusa sigue mostrando signos de incertidumbre y de riesgo a la hora de abrir un negocio. Esto se debe al alto nivel de corrupción. Según la clasificación de la organización no gubernamental Transparency International, Rusia ocupa el puesto 143 de en una lista conformada por 183 países.


Aunque para los empresarios rusos la corrupción sea algo común, no lo es para los empresarios extranjeros y este factor es decisivo a la hora de elegir un país en el que abrir su negocio.


Uno de los problemas obvios a los que se enfrenta Rusia es la falta de una legislación flexible y eficaz, lo que implica altos riesgos y una ausencia de reglas claras y sencillas.


Aunque en Rusia se proclama que hay independencia judicial. En realidad, los empresarios no cuentan con un sistema de igualdad a la hora de la defensa de sus derechos e intereses.


Uno de los mayores inconvenientes para los empresarios son las numerosas inspecciones a las que se ven sometidos por parte las organizaciones de control estatal: alarmas anti-incendios, condiciones del personal de seguridad, los requisitos de las condiciones higiénicas y otros muchos más, dependiendo de la especialidad del negocio.


La apertura de un negocio en una gran ciudad rusa está vinculada a grandes gastos debidos a la gran competitividad, a la alta renta de los locales y a las numerosas inspecciones adicionales.


Por ejemplo, los empresarios que abren restaurantes en Rusia se encuentran con grandes dificultades: locales con altos alquileres en las grandes ciudades, la necesidad de obtener un certificado sanitario de manipulación de productos alimentarios y de otras licencias relacionadas con la venta de bebidas alcohólicas.


Difícil competencia en algunos sectores


En el negocio de la construcción también es necesario obtener una gran cantidad de permisos y acuerdos con agencias gubernamentales. También supone un problema para este sector la falta de constructores que tengan las habilidades necesarias y que sean profesionales. La construcción es un sector altamente corrupto, hecho que cierra las puertas a otros interesados en este posible negocio.


En Rusia es muy difícil competir en aquellos sectores en los que participa la élite empresarial del país. Esto se debe a la confianza que les brinda el Estado y a su actitud celosa ante la posible entrada de nuevos participantes en el mercado.


Por supuesto, los negocios más difíciles son los relacionados con el petróleo y la industria minera, considerados estratégicos para la economía de mercado rusa, y prácticamente inaccesibles para empresarios extranjeros.


La Ley Federal “Sobre inversiones extranjeras en la Federación Rusa” es la principal reguladora de este tipo de actividad. Establece las garantías básicas sobre los derechos de los inversores extranjeros a la hora de invertir y obtener beneficios derivados de sus inversiones. De la misma manera, determina las condiciones de las actividades empresariales de los inversores extranjeros dentro de la Federación Rusa.


Tiene como objetivo atraer recursos y materiales de inversión extranjeros, maquinaria y tecnología avanzada, experiencia de gestión, condiciones de estabilidad para los inversores extranjeros y el cumplimiento del régimen jurídico aplicable a las normas de inversión extranjeras y la práctica internacional de la inversión de cooperación.


Por desgracia, las disposiciones citadas en la norma son de naturaleza meramente declarativa y en la práctica no se llevan a cabo. En muchos sentidos, esto afecta a las garantías previstas por la ley en cuanto a los derechos de los inversores, factor que resulta clave para atraer inversiones.


La ley no está suficientemente integrada en la legislación rusa y no permite cubrir todas las áreas de inversión posibles. Además, la legislación no tiene la secuencia necesaria y contiene disposiciones contradictorias.


Al mismo tiempo, esta legislación varía según la región y no proporciona mecanismos efectivos de inversión. Y no sólo eso, sino que estas leyes regionales a menudo no tienen en cuenta la especificidad requerida en la región en particular, lo cual no permite un uso eficiente de los beneficios de las inversiones.


La falta de consistencia y las múltiples contradicciones en la legislación federal regional afectan negativamente a la capacidad de atraer inversores a Rusia en su conjunto. Para resolver este problema es indispensable mejorar la legislación.


En Rusia no se han creado todavía organismos estatales que participen en actividades de inversión y que atraigan a los inversores. Si bien la creación de dicho órgano no sólo delimitaría el ámbito de las competencias entre las autoridades estatales en Rusia, sino que también crearía el marco jurídico necesario para atraer inversiones.


Estas deficiencias denotan la falta de participación del Estado en la regulación de la actividad. A su vez,  la falta de coordinación entre las agencias estatales y regionales para la mejora de la ley de inversiones afecta a su posible desarrollo.


Alexánder Briantsev es abogado de Levine Bridge, Corporate Department.