El servicio de prensa de la Casa Blanca estadounidense anunció la decisión del presidente Vladímir Putin de no acudir a la cumbre del G8, en la residencia de Camp David los próximos 18 y 19 de mayo. Putin informó de esta decisión a su homólogo estadounidense, Barack Obama, durante el transcurso de una conversación telefónica: Obama telefoneó a Moscú para felicitar al mandatario ruso por la investidura y por el Día de la Victoria.  
 
Oficialmente, la renuncia de Putin a ir a Estados Unidos se explica porque estará ocupado con la formación del nuevo Gobierno. Tal y como explicó el servicio de prensa de Putin: "Teniendo en cuenta que tiene la obligación de completar el proceso del nombramiento en el nuevo gobierno de Rusia, Vladímir Putin, expresó su pesar por no poder asistir a la cumbre del G8 en Camp David, los días 18 y 19 de  mayo. El presidente Obama ha reaccionado con comprensión ante la decisión del presidente Putin y dio la bienvenida a la participación en la cumbre al primer ministro Dmitri Medvédev". El estilo de la declaración no se diferenciaba en absoluto de la de sus colegas estadounidenses, excepto que indicaba que Putin se sentía obligado a cancelar el viaje "con pesar".
 
Según informa The Associated Press Moscú había informado a Obama hace dos semanas. Así se le comunicó al asesor nacional de Seguridad de Obama, Tom Donilon, quien realizó un viaje de dos días a la capital rusa. Según algunos expertos, otra razón de la negativa de Putin de ir a Camp David, podría haber sido su renuencia a que su primera visita al extranjero fuese a EE UU, país al que criticó por su evaluación de la crisis política iniciada en Rusia después de las elecciones parlamentarias de diciembre del año pasado. "Esto elimina la posibilidad de que los dos líderes (Putin y Obama) dejen la impresión de que cooperan en el contexto de tensión entre Washington y Moscú, relacionado con las elecciones rusas", dijo el autor de la columna de política exterior de The cable, Josh Rogin. Moscú y Washington no van a dejar de criticarse mutuamente a corto plazo: el día de la inauguración, el Departamento de Estado condenó la dura represión ejercida contra la oposición en Moscú, y unos pocos días antes, el jefe del Alto Estado Mayor de Rusia, el general Nikolái Makárov, deliberó sobre las perspectivas de un ataque preventivo a las instalaciones de defensa antimisiles estadounidenses.
 
Según los planes originales, la cumbre del G8 debía tener lugar en Chicago en vez de Camp David, anticipándose a la cumbre de la OTAN que se celebrará los días 20 y 21 de mayo. Y aunque el traslado de la cumbre a la residencia del Presidente de Estados Unidos se hizo para crear un ambiente de mayor confianza para las negociaciones, la prensa rusa lo vinculó con el deseo de satisfacer a la parte rusa.

Por su parte, las autoridades rusas dejaron claro de antemano que Moscú no estaba dispuesto a organizar el encuentro del Consejo Rusia-OTAN a alto nivel en el marco de  la cumbre de la OTAN. Desde hace más de un año, Moscú y las capitales de la Alianza no pueden llegar a un acuerdo sobre la construcción del sistema de defensa antimisiles europeo, del que actualmente se ocupan activamente en Estados Unidos.

La decisión de los dirigentes rusos de no participar en la cumbre de la OTAN se dio a conocer en abril, después de la elección de un nuevo mandato presidencial de Putin. Entonces, el jefe de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, tras reunirse con el presidente electo dijo que ambas partes acordaron que "a causa de una agenda muy apretada y la situación en Rusia, asociado a la toma de posesión del Presidente, no resultaba práctico celebrar una cumbre." Sin embargo, fuentes no oficiales de Gazeta.ru cercanas a las negociaciones reconocieron que en ausencia de cualquier progreso en las conversaciones sobre la defensa antimisiles a alto nivel, estas carecían de sentido. Y esto está relacionado no con una falta de acuerdo, sino también con las condiciones políticas internas en Estados Unidos. Esto quedó claro tras al lapso ocurrido durante  la cumbre de Seúl sobre seguridad nuclear celebrado el pasado marzo. Entonces, los periodistas oyeron una conversación privada entre Medvédev y Obama en la que el presidente de EE UU admitió que después de las elecciones de noviembre tendría "más espacio de maniobra", en lo referente a la cuestión de la defensa antimisiles, y Dmitri Medvédev prometió "trasmitirle esto a Vladímir Putin."

Para que los rusos se sintieran más cómodos, la administración de Obama tomó la decisión de separar geográficamente las cumbres de la OTAN y la del G8.
 
Esto se anunció una semana después de las elecciones presidenciales en Rusia, pero  no se acordó con Putin. Washington explicó el traslado diciendo que durante los tres años de presidencia de Obama, no se había recibido a nadie en la residencia suburbana. En Moscú respondieron positivamente ante este paso.
 
El nuevo presidente se habría librado de tener que abandonar Chicago entre dos cumbres, comentaron los funcionarios rusos.


El primer encuentro entre Obama y Putin, en calidad de nuevo presidente, se llevará a cabo dentro de un mes. Los dos presidentes acordaron reunirse en el marco de la cumbre del G20, que se celebrará en Los Cabos, México, los próximos 18 y 19 de julio.