Fuente: Elena Pochétova

Tal como explicaron los organizadores, el foro tenía un doble objetivo. En primer lugar, dar la posibilidad de presentar su producción a las pequeñas empresas vinculadas a las tecnologías de última generación. Muy pocas de ellas pueden permitirse la participación en grandes ferias internacionales. En segundo lugar, se trata de una plataforma para las empresas extranjeras que quieren entrar en el mercado ruso y buscan nuevos socios. En Rusia hay una demanda evidente de estos productos y el mercado está interesado en la mayor parte de ellos. De ello dieron fe los escritos en las revistas que uno se iba encontrando en los diferentes stands y que anunciaban: “Buscamos director regional”.


En los pabellones del foro, láseres de tres metros compartían el espacio con videocámaras microscópicas; al lado de los microscopios digitales de precisión había enormes complejos para el análisis de la composición de materiales de construcción; los sistemas inteligentes para la gestión de los hospitales estaban situados cerca de los sensores de navegación. Miles de lucecillas parpadeaban en las pantallas de casi todos los aparatos expuestos.


Como es de esperar en el caso de la innovación, la mayoría de los productos presentados eran poco comprensibles para el ciudadano de a pie. Un sistema de control de calidad de la ventilación en las secciones de las fábricas, láseres industriales o equipamiento de laboratorio, son productos cuya condición solo pueden valorar los especialistas. Aún así, también se podían encontrar objetos para ‘no especialistas’. Cámaras de observación “espía”, invisibles al ojo humano; un láser en sustitución del taladro de dentista o un sistema de localización del transporte público, que permite a cualquier ciudadano ver cuánto tardará en llegar su autobús. Además también había productos que simplemente resultaba interesante ver: láseres industriales, compuestos artificiales de alta resistencia (que recordaban una visita al museo de geología) y microscopios capaces de aumentar el área de unos pocos nanometros.


Al mismo tiempo, también se exhibían dispositivos que pueden cambiar la vida de cualquier ciudadano. Por ejemplo, los “sistemas de transporte inteligente” confirman que casi todos los problemas de transporte en las grandes ciudades rusas se podrán resolver: atascos, aparcamientos caóticos, las dificultades del transporte terrestre de pasajeros, etcétera. “Una de las tendencias clave en el mercado de la telemática aplicada al transporte es el desarrollo de servicios de información en el transporte de pasajeros. Creo que tienen futuro. En poco tiempo, los usuarios del transporte público podrán, no solamente gestionar de manera eficiente el tiempo que dedican a sus viajes por la ciudad, sino también recibir información actualizada sobre los servicios relacionados con su ubicación al momento”, explica la directora de marketing de la empresa M2M Telemátika, Svetlana Jadonova. En resumen, el sistema trabaja esencialmente del siguiente modo: recibe la información desde un satélite, la analiza y, o bien la transfiere a cualquier otra punto, o la transforma en una acción (como por ejemplo, cambiar el algoritmo de funcionamiento de los semáforos).  Los desarrolladores aseguran que permitirá reducir la cantidad de atascos, ya que ahora los semáforos suelen funcionar según el mismo algoritmo a cualquier hora del día, sin tener en cuenta la situación real en las vías.

En el mejor de los casos, estos algoritmos los corrigen manualmente los agentes de tráfico. Y también hay buenas noticias para aquellos que no tienen automóvil. Los “sistemas urbanos inteligentes” permiten controlar, con la ayuda de dispositivos vía satélite, la localización de autobuses, tranvías y trolebuses.  La intención es que estos datos se cuelguen en un panel informativo que se colocará en las paradas del transporte público. Como resultado, los ciudadanos que esperen un autobús siempre sabrán a qué hora va a llegar el suyo. Ahora, en Moscú, uno tiene que esperar en la parada media hora, y después puede que lleguen a esa misma parada, uno detrás de otro, dos autobuses de la misma línea.


Otra de las muchas novedades tecnológicas orientadas a un ‘pequeño público’: una instalación láser para el tratamiento de materiales con microscopios de alta precisión. Esta tecnología se utiliza en muchos ámbitos. En la feria se presentó un expositor, diseñado con fines odontológicos. “En general, no hay nada revolucionario en este aparato. Lo nuevo aquí es el precio y el envase. Hasta ahora en Rusia este tipo de instrumental no se fabricaba, era de importación, y ello conducía a un incremento en los precios”, explicó su desarrollador. Otra ventaja de estos aparatos es que, a diferencia de la mayoría de sus análogos, éstos son sin duda más atractivos a la vista. “Se pueden colocar fácilmente en cualquier lugar público, en la propia consulta dental, mientras que la mayoría de sus ‘parientes’ son esa especie de estructuras de cama metálica tan poco elegantes, que no pegan para la exposición de cara al público”, señaló el representante del fabricante. Todos los materiales, a excepción del plástico, se han comprado en Rusia.


El desarrollo de productos ‘inteligentes’ se convirtió en una de las ideas fundamentales a desarrollar durante la presidencia de Dmitri Medvédev. Los científicos y los economistas no han llegado a ningún consenso, acerca de si los resultados serán o no exitosos, o si el progreso en este ámbito se dejará ver ya a lo largo de este año. Los partidarios de las políticas de innovación del expresidente, basándose en las cifras sobre la cantidad de proyectos abandonados a los que ya se habían concedido subvenciones, y  los científicos desarrolladores, subrayaron que es imposible ver resultados concretos en la esfera de la innovación en tan pocos años. Se trata de un plazo demasiado corto. Sus oponentes sostienen que los esfuerzos de Rusia para levantar la ciencia aplicada no tienen lógica, que el dinero asignado es un desperdicio, y que los proyectos iniciados no tendrán ningún resultado. El foro “Rusia Innovación 2012” demostró que el futuro innovador del país, del que tanto se habla, se transformará, poco a poco, en un presente innovador.