En el pueblo Bolshói Oyesh cerca de Nobosibirsk (a 3200 km de Moscú) quedó un koljós, como muchos otros “restos” del sistema soviético. Prácticamente todos sus habitantes se marcharon a la ciudad en busca de trabajo y sólo quedaron cinco casas. Entre ellas la de Viachesláv Verióvochkin. En su propio taller este jubilado cuenta con cerca de 40 tanques y vehículos blindados de la Segunda Guerra Mundial.


En el campo donde antes se plantaban patatas, cerca de su casa, pueden encontrarse ahora una docena de estas “rarezas”, algunas de las cuales Viachesláv planea vender. No obstante, Katiusha y el tanque T-34 se los va a regalar al distrito de Zeltsovski en Novosibirsk con motivo del 9 de mayo.


Durante treinta años de carrera, el oficial Verióvochkin se dedicó a la tecnología militar. Trabajaba como suplente en el departamento técnico de la brigada de tanques. En aquellos años, “él mismo montaba y desmontaba todo lo que movía al ejército”. Pero sobre todo, al constructor le interesaba la tecnología militar de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.


Después del servicio militar Viachesláv vivió 5 años en Moscú, después se trasladó a Novosibirsk y de allí se fue con su mujer al pueblo donde residen actualmente. Las cinco casas que quedan tienen ocupación garantizada por parte de Verióvochkin. Según sus palabras “esta brigada ha reunido tanques que han costado tres meses de duro trabajo”. Sus primeras máquinas provienen de material reunido a partir de cosechadoras y tractores abandonados. Más adelante, el anterior gobernador le concedió algunas tierras vecinas al pueblo para “probar” los tanques. En la actualidad, Viachesláv planea crear un museo de tecnología militar.


El fenómeno Verióvochkin es único ya que estas “rarezas” no sólo se exponen, sino que también funcionan. A partir de estos modelos se puede estudiar la construcción técnica de años pasados: toda la técnica es fabricada a tamaño natural y se corresponde por completo con los modelos industriales de los tiempos de la Guerra.


Últimamente el constructor de “tecnología militar” ha tenido mucho trabajo. Uno de sus tanques apareció en el rodaje de la segunda parte de la película de Nikita Mijalkov sobre la Segunda Guerra Mundial, “Quemado por el Sol 2”. Desde entonces, Mosfilm empezó a encargarle material militar para futuros rodajes.


En la actualidad, los tanques de Verióvochkin cuentan con una amplia “experiencia como actores” ya que según el propio constructor, sus modelos han aparecido en más de diez películas rusas.